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La percepción de que los partidos políticos “no representan a la gente y que son corruptos”, es una creencia generalizada en toda América Latina, según afirmó ayer el politólogo colombiano y especialista en análisis de partidos políticos, Pablo Andrés León Tobón, quien está en Nicaragua con motivo del tercer módulo del “Diplomado en Liderazgo y Gerencia Política”, del Instituto Nacional Demócrata, NDI, por sus siglas en inglés.

Cuando habla de los problemas que enfrentan los partidos políticos, parece que se está refiriendo a casos particulares de la realidad nicaragüense, pero insiste en señalar que se le puede “preguntar a cualquier ciudadano de América Latina”, y “siempre” va contestar “que los partidos (políticos) no representan a la gente y que son corruptos”.

“Y ese sí es un fenómeno latinoamericano, eso ni siquiera es un tema que pasa distinto en Ecuador o pasa distinto en Brasil o pasa distinto en Nicaragua, es lo mismo en todos: no rinden cuentas, no representan a la ciudadanía…”, asegura, citando los resultados de una encuesta realizada por el Instituto de Cultura Política de la Región.
 

Cuando los líderes tienen que apartarse
León asegura que todo partido debe tener un líder, que sea “el guía espiritual” de la organización, pero esos líderes tienen un trabajo “muy importante” hasta un momento específico, luego “deben apartarse, para abrir espacios, para que nuevos jóvenes entren, para que nuevos intereses entren, para que nuevas personas participen…”, lo que no significa que el líder sea expulsado, porque siempre puede ser un “colaborador”.

“Lo que pasa es que los líderes han entendido que el partido es de ellos, y ese es un gran problema, porque ellos deben guiar a los partidos con su experiencia de haber sido presidentes, ministros, consejeros, eso es importantísimo tenerlo en un partido; hay espacios donde ellos colaboran, pero hay otros espacios donde ellos se creen los dueños de los partidos, pero no lo son”, valora León, agregando que cuando un partido no se renueva, su destino es la “debacle”.
 

Las “alianzas, los acuerdos, los pactos no son malos”
Otro de los criterios que desarrolló el especialista es la idea de no “satanizar” las alianzas entre partidos, porque explicó que son elementos “propios de la política, es la ciencia de la política”, y solo se “satanizan” cuando las alianzas van dirigidas a los intereses particulares.

Incluso, León enfatiza “en que hay momentos en la política cuando se debe buscar lo que “nos une y no tanto lo que divide”, en beneficio de los intereses de todos los ciudadanos.

“Los partidos son instituciones que buscan fines públicos y no pueden buscar fines particulares, pero si buscan fines individuales y el objetivo es enriquecerse, esa no es una alianza buena”, considera León.

No recomienda despartidizar instituciones
Por otra parte, Pablo León ofreció una opinión novedosa sobre la “despartidización” de las instituciones públicas, porque considera que quienes hacen esta propuesta “tienen afán de protagonismo”.

“Eso de despartidizar es desarmar la democracia, para no tener que negociar con un par de partidos que agregan un montón de intereses, sino que buscan nichos de la sociedad, para decir venga, usted júntese aquí, usted júntese aquí, pero yo soy el líder…”, explicó.

¿Y cuándo los funcionarios representan más los intereses de sus partidos, que los intereses de toda la sociedad? León también tiene una respuesta para esto.

Tribunales que cuestionan la ética
Si un funcionario representa más los intereses del partido o sus propios intereses, ante eso sobresale “la importancia de los estatutos de los partidos”, porque estos determinan la conducta ética que será cuestionada en tribunales internos”, explicó.

“Los partidos tienen que establecer instancias que generen disciplina y que digan: ese personaje en el gobierno no representa los ideales y no es una conducta ética para el partido la que tomó ese funcionario”, manifestó León.

Cuando un partido está en crisis
¿Y cuando un partido cayó en desgracia, está dividido, sus líderes están acusados de corrupción… cómo debe salir de esa crisis? León contesta que “el peor momento de un partido es cuando no ha hecho nada por el fortalecimiento de sus escenarios”.

“Los partidos deben renovarse permanentemente, deben modernizarse permanentemente. Cuando el partido llega a esa situación, cuando todo está mal y nada funciona, eso significa que no ha hecho un proceso de fortalecimiento del partido”, contesta.

¿Pero qué implica el fortalecimiento de un partido? El especialista detalla que se debe renovar a los líderes, deben renovar sus reglas, deben renovar sus procedimientos, deben renovar sus militancias y deben incluir más gente.

“Eso es un proceso continuo, ¿por qué? Porque la sociedad cambia permanentemente, ese es un ejercicio permanente…”, dice en referencia a la actualización de los partidos políticos.

La “prueba ácida”
Según León, un partido se pone a prueba en período electoral. “Las elecciones son la prueba ácida para un partido, es el momento en el que se junta todo lo que uno ha hecho”, agrega.

El “dedazo” fue calificado como “gravísimo” por el especialista, porque manifiesta que el mecanismo de elección no solo es una buena práctica, sino lo que desea la gente.

“Si yo tengo un montón de líderes aptos y calificados para llegar a obtener esos cargos y no los tomo en cuenta, la ciudadanía se frustra, y cuando la ciudadanía se frustra no hay participación en los partidos”, expresó.

Y eso es lo que está pasando en las sociedades latinoamericanas, según el criterio de León, porque considera que la gente se comienza a preguntar: ¿para qué voy a participar en los partidos, si allí no tengo un espacio?


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