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Desde el 11 de enero de 2010, más de 30 funcionarios de las instituciones del Estado fueron prolongados en sus cargos tras el decreto (3-2010) del presidente  Daniel Ortega Saavedra, quien justificó su acción argumentando que si esta prórroga no se  realizaba, se provocarían vacíos de poder y caos en el sistema de gobierno del país. A partir de entonces, diversos sectores sociales, organismos internacionales y la misma iglesia venían solicitando un diálogo entre las bancadas representadas en la Asamblea Nacional, para elegir a notables ciudadanos que depusieran sus intereses políticos por los de la patria, en el servicio público.

La oposición criticó en su momento que el presidente Daniel Ortega pasó por encima de la Constitución, precisamente en el Artículo 138, incisos 7, 8 y 9 que dicen explícitamente que la única facultada para ratificar a funcionarios públicos en los Poderes del Estado, es la Asamblea Nacional.

También criticaron que Ortega violó el Artículo 183 de la Constitución, referido a la legalidad administrativa de los Poderes del Estado y a la independencia que debe existir entre estos, el cual señala textualmente que: “Ningún Poder del Estado, organismo de gobierno o funcionario tendrá otra autoridad, facultad o jurisdicción que las que le confieren la Constitución Política de la República y las leyes de la nación”.

Iglesia esperaba diálogo

Pese a todas las críticas que se dieron tras el decreto del presidente Daniel Ortega, la iglesia en Nicaragua había esperado con ansias ese diálogo entre las fuerzas políticas del país.

Monseñor Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua; Augusto César Marenco, pastor de la iglesia Pentecostal, y Omar Duarte, líder de la iglesia Ríos de Agua Viva, coinciden en que el país lo que necesita es un consenso entre los diversos sectores, que conlleve a un desarrollo nacional.

Reverendo Augusto César Marenco:
“Encuentro debe ser abierto”

Las organizaciones de la sociedad civil critican a la oposición (PLI) porque creen que hará un pacto con el gobierno, como lo hizo el expresidente Arnoldo Alemán en el PLC: ¿Usted cómo concibe ese encuentro entre el FSLN y el PLI?

Aquí hemos satanizado las negociaciones, pero no hay que satanizarlas. Las negociaciones son parte de la política criolla, de la cual hemos estado acostumbrados a vivir, lo malo es que solo beneficien a un sector de la población. Me parece que el encuentro debe ser lo mas abierto posible para que Nicaragua salga ganando. Yo exhorto a los políticos y a las bancadas a que puedan negociar en pro del país, porque el Estado es el que queda y los partidos pasan.

¿Cómo consideró en su momento el decreto del presidente Daniel Ortega que prolongó en sus cargos a casi 25 funcionarios públicos?

Fue una decisión que tomó el presidente por el impasse político, pero que, evidentemente, según la Constitución, los nombramientos deberían de haberse dado ya. Tiene varias lecturas: una porque no había condiciones para elegir a las personas que se tenían que elegir, otros piensan que fue una estrategia política del FSLN, pero lo más importante es hacer el nombramiento ahorita.

¿Había alguna institución clave que no podía demorar en el cambio de sus funcionarios?

Se necesita un cambio en todas las instituciones, pero obviamente la institución que ha tenido mayores problemas, por sus cuestionamientos, es el CSE,  y no solo por sus cuestionamientos, sino porque ya es necesario hacer cambios.

¿Cómo ve la intención del partido de gobierno de negociar con sus opositores aún cuando tiene los votos necesarios para elegir por su voluntad a los funcionarios con cargos vencidos?

Me parece que tiene varias lecturas, lleva su efecto, pero yo quisiera darle una lectura de que el gobierno tiene y debe actuar de esa manera (consenso). La actitud del FSLN es correcta y es lo más sabio que pudieron hacer, porque es una actitud que va orientada a reconocer --en el juego de la democracia-- a los grupos minoritarios con los mismos derechos. Mañana el Frente (FSLN) puede ser un partido minoritario y los otros tendrán que darle un lugar que todos los partidos deben tener.

¿Para ustedes sería necesario un diálogo entre todos los sectores sociales y no solo entre el PLI y FSLN?

Me parece que sí debe ser un diálogo donde se debe incluir a más gente, aunque no puede incluirse a todo mundo. Pero me parece que deberían incluir en los futuros diálogos a sectores sociales, porque este país debería ser de diálogo.

¿Qué características deberían tener los nuevos funcionarios que se nombren producto de este diálogo?

Primero que sean probos (rectos), segundo que sean personas que tengan capacidades profesionales, y tres una persona que pueda representar a Nicaragua y los intereses de Nicaragua en su función, una persona que mantenga la institucionalidad del país sobre todas las cosas.

Reverendo Omar Duarte:
“Una obligación necesaria”

Las organizaciones de la sociedad civil critican a la oposición (PLI) porque creen que hará un pacto con el gobierno, como lo hizo el expresidente Arnoldo Alemán en el PLC: ¿Usted cómo concibe ese encuentro entre el FSLN y el PLI?

No como pacto sino como algo necesario, obligatorio, que se tenía que dar por el bien de Nicaragua. Más que cualquier cosa, el diálogo es una obligación. Lo que no veo normal es que haya pasado todo este tiempo sin que se buscara ese encuentro para ponerse de acuerdo.

¿Cómo consideró en su momento el decreto del presidente Daniel Ortega que prolongó en sus cargos a casi 25 funcionarios públicos?

Fue una decisión acertada, porque no se pueden dejar descabezadas las instituciones. Me parece que el presidente actuó por decreto porque la Asamblea no se puso de acuerdo, pero al fin y al cabo lo que se tiene que hacer es que la Asamblea elija a cada funcionario a quien se le vaya venciendo su cargo.

¿Había alguna institución clave que no podía demorar en el cambio de sus funcionarios?

Sin duda alguna el Consejo Supremo Electoral, porque ha estado cuestionado en el tapete.

¿Cómo ve la intención del partido de gobierno de negociar con sus opositores aún cuando tiene los votos necesarios para elegir por su voluntad a los funcionarios con cargos vencidos?

Veo una actitud buena en eso de buscar el consenso y hacer las cosas tratando de encontrar el bienestar de Nicaragua, porque el gobierno tiene una bancada mayoritaria y bien pudiera escoger por sí solo a los funcionarios. Pero al gobierno le conviene trabajar en unidad y tiene una realidad que no la debe obviar: hay otra bancada que es de oposición, que fueron electos también, y que tienen derecho.

¿Para ustedes sería necesario un diálogo entre todos los sectores sociales y no solo entre el PLI y FSLN?

Deberían de tomar en cuenta las recomendaciones de la población, de las bases, de los sectores, de los líderes y de todos los generadores de opiniones.

¿Qué características deberían tener los nuevos funcionarios que se nombren producto en este diálogo?

Que se escoja en base a la capacidad de las personas. Nicaragua tiene bastante gente capacitada. Siempre es bueno recordar que haya gente que tenga un poco de experiencia en los cargos, pero el diálogo tiene que determinar eso, no se puede cerrar un partido político a no dialogar.

Monseñor Leopoldo Brenes:
“Diálogo para el bien común”

Las organizaciones de la sociedad civil critican a la oposición (PLI) porque creen que hará un pacto con el gobierno, como lo hizo el expresidente Arnoldo Alemán en el PLC: ¿Usted cómo concibe ese encuentro entre el FSLN y el PLI?

El diálogo siempre es importante, pero que sea sincero, que no esté a espaldas del pueblo, un diálogo que esté abierto al pueblo y que no traiga beneficios personales de los que están dialogando, ni a sus partidos propios, sino que todo sea en busca del bien común. Sabemos que si el pueblo descubre que aquí se está buscando un pacto de cúpulas, pues el mismo pueblo lo sabrá repudiar después.

¿Cómo consideró en su momento el decreto del presidente Daniel Ortega que prolongó en sus cargos a casi 25 funcionarios públicos?

La Asamblea Nacional debió nombrar a los funcionarios de las diversas instituciones en ese momento. Necesariamente se tuvo que recurrir a un decreto porque la Asamblea no actuó con diligencia. Pienso que fue un asunto de emergencia y ahora espero que se haga con normalidad.

¿Había alguna institución clave que no podía demorar en el cambio de sus funcionarios?

En el fondo tú estás pidiendo y sabiendo cuál es la institución, y no es necesario que yo te la responda, así que tú contéstala.

¿Cómo ve la intención del partido de gobierno de negociar con sus opositores aún cuando tiene los votos necesarios para elegir por su voluntad a los funcionarios con cargos vencidos?

El señor presidente lo dijo al iniciar su gobierno, que él no se iba a sentir fachento, ni el partido se iba a sentir fachento por tener la gran mayoría. Creo que hay una buena voluntad del FSLN y ojala que esto se haga una realidad, que la Asamblea Nacional en estos días nombre a esas personas para que vivamos verdaderamente un Estado de Derecho.

¿Para ustedes sería necesario un diálogo entre todos los sectores sociales y no solo entre el PLI y FSLN?

Tenemos que orar de manera permanente para que tengamos una patria en fraternidad y en desarrollo, y podamos hacer un diálogo sincero. La iglesia tendría que discutir en la Conferencia Episcopal –si se le invita– su participación en el diálogo. Ojalá que en este diálogo puedan participar varias instituciones y se busque el bien común de todos.

¿Qué características deberían tener los nuevos funcionarios que se nombren producto de este diálogo?

En Nicaragua tenemos gente muy bien preparada y creo que los que han estado trabajando han hecho su trabajo, pero demos lugar a otras personas con nuevas ideas, con nuevas perspectivas, visiones, y siempre que las instituciones se vayan renovando.