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Las experiencias de esfuerzo, de caerse y levantarse, perseverancia, aprender de los errores, de caerse y levantarse de nuevo, de insistir hasta lograrlo y llegar el día en que tu vida será contada como un ejemplo, es un insumo que está disponible en ciudadanos comunes y corrientes.

Los aportes que se ofrecen en este escrito, vienen de un zapatero que recomienda a los funcionarios regresar a la gente para conocer sus necesidades; un comerciante del Mercado Oriental, para quien bastaría con que los gobernantes confíen en la gente para respaldar sus proyectos de desarrollo laboral, porque si sus comercios crecen, ofrecerán trabajo a otros; un contador, para quien bastaría con invertir en la educación de la niñez y un peluquero sugiere que se debe reunir a la gente que vive en la extrema pobreza y se le dé la tarea de recoger la basura en cada vecindario a cambio de un salario.

Elian Marcel Baltodano Velásquez, ingeniera eléctrica
Privilegiar la educación técnica

Elian Marcel Baltodano Velásquez es una ingeniera eléctrica y académica que destaca la importancia de la educación técnica para el desarrollo del país.

Recuerda que existe una población juvenil numerosa, que ni siquiera ha terminado la Secundaria, partiendo de eso, recomienda diseñar un plan para recoger ese capital humano que esta allí, “potenciarlo, prepararlo, para que responda a las necesidades laborales”, porque considera que en Nicaragua solo se puede hablar de “trabajo barato” desde las maquilas, para las mayorías.

Educación con valores

Pero también Baltodano hace ver que debe ofrecerse una educación integral, que convine la educación con los valores. También precisa que hay que atender las demandas de trabajo, pero con dignidad y  justicia.

Baltodano es asistente ejecutiva del Colegio de Contadores, es profesora en la Universidad Nacional de Ingeniería, UNI, en la Universidad del Valle y en la American Collage. También es directora de la Academia bilingüe Saint George y tiene un hijo de ocho años.

Carlos Alberto Gómez, zapatero

Un banco para zapateros

Carlos Alberto Gómez Cortez es un zapatero con 51 años de trabajar en el popularmente conocido Gancho de Caminos del Mercado Oriental y afirma, aunque sin datos precisos en sus manos, que este mercado “es la piedra medular donde se desarrolla la economía informal”, pero cuestiona que no existe respaldo del Estado a estos comerciantes, quienes tienen que endeudarse con los bancos para sacar adelante sus negocios.

En el caso específico de su gremio de zapateros, a Gómez se le ocurre que debería existir un “banco estatal de materiales de zapatería”, donde puedan ser abastecidos los talleres, pero debido a que no existe, la mercadería que viene de otros departamentos llega a Managua con el doble del precio.

Como ejemplo cuenta que en Masaya la mejor suela vale 55 córdobas, pero en Managua llega con un precio de 90 córdobas. Son 35 córdobas de diferencia para un trabajador que regularmente gana 50 córdobas al día.

Vivimos del quehacer diario

Gómez manifiesta que si el gobierno creara un banco de abastecimiento de materia prima, podrían rebajar los precios al cliente y tener más ganancias, pero para eso tendría que existir una “distribuidora estatal que beneficie a los sectores pobres, porque la mayoría vamos friendo y comiendo, vivimos del quehacer diario”.

Gómez se queja de que nunca han sido beneficiados con los proyectos que solo llegan a los trabajadores estatales, sin embargo, “somos parte del gran tren de los pobres que llevamos al poder a mucha gente con un simple voto”.

En ese sentido, el zapatero opina que el “bono solidario” solo beneficia a los trabajadores del Estado.

“Ese bono solidario no es más que una fachada para los trabajadores del Estado que no llegan ni al millón, cuando somos más de cinco millones de ciudadanos ¿el restante qué es lo que hace? Vivir de la economía informal que es el (Mercado) Oriental”.

Su recomendación al gobierno es que revise sus estructuras y que escuche a la gente, porque recalca que hay “una guerra estomacal” en Nicaragua “¿cuándo había valido el queso 50 córdobas?”, se vuelve a quejar el zapatero.

Freddy Alberto Solís Ibarra, contador
“Invertir en educación”

Freddy Alberto Solís Ibarra es el presidente del Colegio de Contadores Públicos de Nicaragua. Una de las primeras ideas que trasmite es que hay que pasar por experiencias “duras para salir adelante por las buenas”.

Este hombre serio, de hablar pausado, didáctico y preciso, de atuendo formal con corbata, opina que la fórmula para salir del subdesarrollo, es invertir en la educación de la niñez.

“Un eje para sacar adelante a cualquier país tiene que ser la educación, particularmente deberíamos empezar desde los niños, desde el prekinder, el kinder, la Primaria”, asegura.

Y es que Solís revela que en su experiencia de docente en el subsistema de educación superior, se encuentra con una gran cantidad de estudiantes que “no tienen suficiente fundamento para hacerle frente a ese nivel”.

Calidad de educación se ajusta a estudiantes

Solís manifiesta que los jóvenes no se están ajustando a los requerimientos o estándares que requiere un estudio de grado y de postgrado, sino que los programas tratan de ajustarse a las necesidades o las condiciones en que llegan a la universidad los estudiantes.

“Es decir, la calidad de la enseñanza se baja, para ajustarse al nivel con que llegan los estudiantes”, agrega.

Sin embargo, actualmente ve positivo que muchas universidades, sobre todo las privadas, están estableciendo institutos de Secundaria y de Primaria. Insistió en que hay que “renovar” el esquema educativo y enfocarlo hacia la formación de las futuras generaciones, lo cual “pasa necesariamente por irnos a los niños”.

Solís valora que se debe administrar y obtener fuentes de recursos, para dirigirlos a educación y recomienda fortalecer la enseñanza en inglés, para que los jóvenes tengan acceso a un mercado laboral más amplio.

César Augusto Larios Gutiérrez, barbero
Pagar para recolectar la basura

César Augusto Larios Gutiérrez es un barbero retirado, dueño de la famosa “Barbería Imperial”. Es originario de la ciudad de Matagalpa. Llegó a Managua “sin un peso” hace 40 años y asegura que salió adelante porque sus mismos clientes le prestaban dinero para desarrollar su negocio.

Sin embargo, considera que con un respaldo económico fuerte hubiese sido más fácil, por eso su recomendación es que los gobiernos deberían de respaldar los préstamos de ciudadanos que tienen pequeños negocios.

Particularmente, dice que con un préstamo hubiese creado una escuela de barberos, así como otros pudieran crear escuelas de mecánica, costura, orfebrería, oficios que la gente busca.

Proyectos de limpieza

Larios asegura que si existieran programas de limpieza para los causes, en cada barrio, no habría tanta gente escudriñando la basura, pero además, recomienda que se emplee a esa gente para que recoja la basura.

“A todos esos que andan con un carretón o con un saco, a esas personas si se les reuniera y se les dice: te vamos a pagar por cantidad de una manera decente, pero que no beban (licor), porque andan recogiendo y andan bolos, así no”, expresa el barbero.

En sus 40 años de barbero, Larios enseñó a incontables jóvenes ese oficio y recuerda que algunos se apartaron para poner sus propias barberías. De sus cinco hijos, dos son barberos, una es estilista y dos arquitectos.

Juan Antonio López Caldera, comerciante
“Confiar en los menos creíbles”

Juan Antonio López Caldera es un comerciante del Mercado Oriental, tiene un tramo donde vende pollo y huevos, pero pronto también venderá carne.

Antes de llegar a Managua en tren, procedente de su natal Nindirí, Masaya, trabajaba en ebanistería. Hace más de 20 años que llegó a trabajar a la capital, para vender 10 cajillas de huevos y desde entonces fue aprendiendo que cuando quiere beberse una gaseosa, mejor se toma un vaso de agua.

Ahora tiene un negocio propio que le genera 3 mil 500 dólares mensuales y le da trabajo a 12 personas, pero sigue pensando en crecer.

Arriesgarse por la gente “vale la pena”

Cuando habla de lo que le gustaría que hiciera el gobierno para ayudar a los más necesitados, parece recordar sus experiencias ya superadas. López recomienda que el gobierno “confíe”, “invierta” y se “arriesgue” a ayudar a “la gente menos creíbles para los bancos”.

“¿Cuáles son los sectores menos creíbles para cualquier banco o para cualquier gobierno? Son las personas que a la fuerza se hacen comerciantes y tienen que invertir en poner un puesto de cualquier producto o ponen una zapatería o ponen una sastrería, pero esta gente, cuando de primera vista busca un financiamiento a un banco lo miden: ¡cuando tenés, cuando vales! y si no tenés una colilla no te dan el financiamiento”, relata López.

Por eso considera que el gobierno tiene que “arriesgarse” con esta gente, porque su opinión es que “cuando se ayuda a familias que están muy empobrecidas, el riesgo vale la pena”.

“Una política verdaderamente solidaria”

Para López, “el gobierno tendría que adoptar una política social y “verdaderamente solidaria”, que ayude a esos hombres y mujeres que son emprendedoras y emprendedores y quieren salir adelante, pero el ímpetu que tienen es truncado por las mismas financieras, las bancas privadas y los prestamistas”.

La propuesta de este comerciante es de “colaboración grupal”, entre personas que tienen los mismos intereses.