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  • EFE

Luego de rechazar la denuncia de “boicot” de parte de su homólogo guatemalteco Otto Pérez Molina, los presidentes Daniel Ortega Saavedra, de Nicaragua; Porfirio Lobo de Honduras, y Mauricio Funes, de El Salvador, se comprometieron a mantener la paz en el Golfo de Fonseca (Pacífico), territorio que comparten los tres países, donde destinarán una mayor cooperación de sus fuerzas navales en caso de crisis.

Los gobernantes reafirmaron su “compromiso de privilegiar el diálogo y negociación frente a cualquier conflicto y de nunca utilizar el recurso de una solución militar”, dijo Mauricio Funes al leer una declaración, que fue el resultado de más de cuatro horas de reunión tripartita el viernes en San Salvador.

Golfo de Fonseca “zona de paz”

En el encuentro, que se celebró en la Casa Presidencial salvadoreña, los tres presidentes relanzaron la Declaración de Managua de 2007, que definió al Golfo de Fonseca como “una zona de paz, desarrollo sostenible y seguridad”.

Los mandatarios acordaron “continuar aplicando el Memorándum de Entendimiento” de “procedimientos operativos entre las Fuerzas Navales” de los tres países, suscrito en marzo de 2002 en Corinto, Nicaragua, según la declaración tripartita.

Las Fuerzas Navales deben buscar “mayores niveles de coordinación operativa en el Golfo de Fonseca”, agrega el escrito.

El documento afirma que la “pesca ilegal” es uno de los principales problemas que, en ocasiones, genera tensiones diplomáticas por el apresamiento de pescadores artesanales de algún país ribereño, por autoridades navales de otro.

Reactivar las comisiones presidenciales

Ortega, Lobo y Funes acordaron reactivar las comisiones presidenciales de sus países, para darle seguimiento a los acuerdos relacionados con el Golfo.
También pactaron impulsar “programas y proyectos coordinados que reduzcan la vulnerabilidad de los ecosistemas, los recursos ictiológicos, depredación del medio ambiente, entre otros”, según la declaración conjunta.

En las riberas del Golfo de Fonseca, de unos 2,010 kilómetros cuadrados, hay más de tres millones de habitantes de los tres países, afirma el documento.
El texto recuerda que la zona es un “espacio con un gran potencial para la preservación del ecosistema, el desarrollo del turismo a escala competitiva internacional, la investigación científica y la explotación racional y sostenible de recurso vivos”.

Antes del compromiso de “paz”

Antes de comprometerse a mantener la paz en el Golfo de Fonseca, Ortega, Lobo y Funes rechazaron la denuncia de su homólogo guatemalteco, Otto Pérez Molina, de que no asistieron a la Cumbre del sábado pasado en Guatemala por influencia de Estados Unidos. En dicha Cumbre se discutió una iniciativa de despenalización de las drogas como estrategia, propuesta por el mandatario guatemalteco.

Los tres presidentes negaron “categóricamente cualquier afirmación que insinúe la injerencia de países externos a la región, en cualquier decisión que se haya tomado sobre el tema”, manifestaron en una Declaración Conjunta, previa a la Declaración del Golfo de Fonseca.
“Rechazamos la despenalización de la droga como alternativa de solución al problema del narcotráfico”, sostuvieron los presidentes en la Declaración leída por Lobo.

Además reiteraron “su firme convicción y apego a los principios de soberanía, independencia y no intervención en el manejo de todos sus asuntos internos y externos, especialmente los temas vinculados a su seguridad”.

Pérez Molina aseguró que Estados Unidos “utilizó” a Funes para convencer a Ortega y a Lobo de que “boicotearan” la Cumbre Antidrogas.

Funes respondió este viernes que esa “es una mentira” y argumentó que los tres presidentes no asistieron porque percibieron que Guatemala cambió la agenda para que se asumiera la despenalización como propuesta de Centroamérica a ser presentada en la próxima Cumbre de las Américas, prevista en abril
en Colombia.

Otto Pérez afirma que no pretendía imponer

Según el Presidente de Guatemala, quien dio “por terminada” la polémica, Estados Unidos “boicoteó” la Cumbre precisamente por ese temor a que Centroamérica adoptara su propuesta, la cual, dijo, él no pretende imponer.

A la Cumbre de Guatemala solo asistieron la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla y Ricardo Martinelli, de Panamá.