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Un español que vino a tomar al toro por los cuernos, pero como él mismo advierte se debe “lidiar el toro como sale”, y Javier Sandomingo Núñez tiene la responsabilidad de ser Embajador de la Unión Europea, UE, para Centroamérica y Panamá, región en la que considera “hay de todo”.

¿Se llevó a cabo el diálogo que quedó pendiente con el presidente Ortega, según el exembajador?

El diálogo entre la delegación de la Unión Europea y el Gobierno de Nicaragua es permanente y es un proceso. No hemos tenido una sesión formal de diálogo, pero hablamos todos los días sobre temas de interés común, que en los últimos dos o tres meses, desde que estoy aquí, han estado centrados en buena medida en la cooperación al desarrollo, porque tenemos que intentar cerrar el programa anterior de siete años 2007-2014 y empezar la reflexión de qué vamos hacer después, entre el 2014 y el 2020.

Al mismo tiempo, el Gobierno de Nicaragua está en una nueva etapa y en una fase de redefinir sus prioridades.

¿Han hablado con el gobierno de la crisis del euro?

No. La crisis en el euro es un problema nuestro que no le vamos a trasladar a nadie, que estamos intentando resolver en el nivel europeo y que afortunadamente, de momento, no ha afectado de manera sensible o significativa a nuestros socios en América Central y tampoco a Nicaragua.  No es de debate bilateral, es un problema nuestro que debemos resolver nosotros.

¿Cree que las relaciones con este gobierno se mantendrán con un diálogo permanente, tomando en cuenta que es año electoral?

Espero que se mantenga así, no veo por qué tiene que haber problema; evidentemente habrá, porque hay siempre diferencias de opinión, divergencias, distintas maneras de ver las cosas, pero precisamente la diplomacia es un ejercicio orientado a resolver esas cuestiones y a acercar posturas de modo que se pueda trabajar juntos.

¿El Acuerdo de Asociación se vio afectado por las elecciones pasadas?

No. El Acuerdo de Asociación fue rubricado en la Cumbre de la Unión Europea en Madrid, hace año y medio, ha seguido el proceso constitucional en las dos partes para que se pueda firmar y posteriormente habrá que ratificarlo. Esperamos que se firme a mediados de año en algún lugar de Centroamérica, se están barajando diferentes opciones: Honduras, por tener presidencia pro témpore del SICA, o El Salvador por ser sede del SICA, pero aún no hay una decisión tomada. Es un tema que no tiene nada que ver con el proceso electoral que tuvo lugar aquí poco antes de llegar yo.

¿Qué representa este Acuerdo de Asociación, más allá de la parte económica?

Un giro copernicano a lo que han sido hasta ahora las relaciones entre la Unión Europea con América Central y consecuentemente de la Unión Europea con Nicaragua. Es un acuerdo comercial, pero es más cosas, es sobre diálogo político. Introduce una serie de mecanismos para concertar nuestras posiciones en relación a temas de interés global y de las dos partes.

Va a fortalecer los instrumentos de ejecución de la cooperación, mejorando su calidad, el acceso a los destinatarios. Es un acuerdo entre dos bloques de integración, dirigido a fortalecer el bloque en que está menos avanzado todavía que es América Central. Esperamos que ayude en la construcción de un Mercado Común Centroamericano.

El Informe de la Misión de Observación Electoral tenía recomendaciones y no hay señales  de que se estén tomando en cuenta. ¿Eso no trae problemas en las relaciones con la UE?

Que se tomen o no se tomen en cuenta las 24 recomendaciones o una parte de ellas, es cuestión que queda dentro del ámbito de la soberanía de Nicaragua y de responsabilidad de su gobierno.  Nosotros nos hemos ofrecido en reiteradas ocasiones a dialogar sobre estas recomendaciones, y nos hemos puesto a disposición de las autoridades nicaragüenses para colaborar en la incorporación de todas o algunas de esas recomendaciones a la legislación electoral nicaragüense.

¿Si no se tomaran en cuenta, aceptarían ser observadores de las próximas elecciones municipales?

Como soy un optimista creo que habrá, en el momento oportuno, un diálogo sobre estas recomendaciones, cabe también que el gobierno en consulta con las distintas fuerzas políticas nicaragüenses decida acometer reformas a la legislación electoral, sin dialogar con la UE, es también su derecho.

Pero no tiene que ver con las elecciones municipales, porque la UE no observa elecciones locales, no envía misiones de observación electoral a este tipo de elecciones.

¿El deterioro de la democracia ha sido tema del diálogo con el gobierno?

El diálogo con el gobierno sobre temas electorales de momento no lo hemos comenzado, aunque como digo es mi deseo que tenga lugar. No soy académico, de modo que no me voy a poner a discutir conceptualmente sobre la democracia, que es un ejercicio, un proceso a largo plazo que no para nunca y como ejercicio es complicado e incluye una cantidad de factores que afecta a muchos grupos sociales.

No siendo un académico y acabando de llegar al país veo un debate vigoroso en la prensa. Se habla mucho de políticas, se plantean todas las opiniones y eso es un síntoma de salud del sistema.

Al ser un proceso ¿en qué consistiría este deterioro?

Eso es materia opinable, los procesos tienen pasos adelante, atrás y temporadas de estancamiento. Llevo oyendo a nicaragüenses de todos los sectores e inclinaciones ideológicas y políticas desde que he llegado y escucho de todo. Hay quienes creen que hay un deterioro institucional, hay quienes dicen que no, yo de momento escucho con mucha atención.

¿Piensa que el deterioro es por el sistema electoral?

He percibido que la credibilidad del sistema electoral no es la misma para todo el mundo. Hay quienes creen que permite reflejar la voluntad de la mayoría nicaragüense y hay quienes creen que no. Creo que el mejor sistema electoral es el que es aceptado por todo el mundo y las mejores elecciones son las que son aceptadas en el mismo momento en que se conocen los resultados, sin ser cuestionadas por nadie. Depende de muchos factores y yo no los conozco todos todavía.

¿La UE apoyaría económicamente la reconstrucción del Sistema Electoral, del Consejo Supremo Electoral?

Hemos manifestado nuestra disponibilidad de asumir alguna responsabilidad en los eventuales costes de un proceso de reforma electoral.

Sobre el tribunal electoral creemos que las instituciones hay que renovarlas cuando toca, no siempre es posible porque la política es así, tiene sus plazos y sus tiempos, pero creo que hay que hacer lo posible para renovarlas en el momento en que está previsto.

Por lo que oigo y leo, tenemos la posibilidad, la expectativa de que gobierno y oposición puedan entablar, a breve o medio plazo, conversaciones para renovar estos órganos, de modo que estén compuestos de la manera, tiempo y forma en que prevé la Ley.

¿Es eso posible tomando en cuenta la mayoría parlamentaria del Frente Sandinista?

Supongo que sí. En política hay que tener en cuenta el juego de mayoría y minorías. Ni tener la mayoría aconseja hacer lo que uno quiere hacer sin contar con los demás, ni tampoco, teniendo la minoría, uno puede pretender hacer lo que le gustaría. La democracia es un juego de adaptar expectativas dentro de la fuerza electoral relativa de cada uno.

¿El cambio en la Ley Electoral y el Consejo Supremo Electoral debe ser simultáneo?

Creo que no necesariamente hay que abordar todos los problemas a la vez. Si la calidad del sistema electoral y consecuentemente la calidad y la credibilidad del sistema democrático pueden avanzar y crecer, reformando solo unos aspectos, no hay necesidad de reformarlos todos a la vez.

Estoy con la esperanza de que efectivamente haya un diálogo para resolver estas cuestiones y de momento prefiero creer que esto va a ser posible.

¿Cuál de los países de la región presenta más dificultades para llevar a cabo su misión diplomática?

No hablaría de dificultades, el nuestro es un trabajo como diríamos en España tenemos que lidiar el toro como sale. No escogemos al toro y también hay que ver que el toro tampoco escoge al torero.
Hay de todo. En América Central son países que tienen dificultades en materia de cohesión social, de institucionalidad democrática, problemas serios en materia de seguridad, que por cierto Nicaragua no padece ni de lejos de la misma manera que algunos de sus vecinos, pero es una región del mundo en la que cabe tener esperanza.

Son países dinámicos, en general jóvenes en cuanto a la población, tienen recursos naturales y sobre todo, y desde la perspectiva europea es muy importante, que han dado pasos serios en dirección de la integración. Por experiencia propia creemos que la integración es beneficiosa para los intereses no de los gobiernos, sino de los pueblos que al final es de lo que se trata.

¿Qué recomendaría cuando se busca la integración, pero hay posiciones diferentes sobre algunos temas, como la despenalización de la droga?

No recomendaría nada, les desearía suerte en sus esfuerzos. La integración, como todo, es un proceso, a veces se está de acuerdo y a veces no. Lo que hay que evitar es ir demasiado de prisa, querer quemar etapas y estar seguros que se pisa sobre territorio sólido.

Lo que hay que hacer en materia de integración es hablar continuamente y negociar continuamente, hasta que se encuentra un consenso sólido desde el cual avanzar.

En el tema de la despenalización de la droga es necesario seguir hablando sobre el problema para intentar encontrar bases comunes.

¿La UE tendrá un cambio de enfoque en su cooperación para trabajar más directamente con la población sin pasar por el gobierno?

En Nicaragua y en todo el mundo aspiramos a trabajar con todos los actores, con el gobierno, sociedad civil, sector privado, movimientos sindicales. Creemos que es mejor para todos y que el desarrollo es una tarea de todos. Desde nuestro punto de vista no hacemos más exclusiones más que con aquellos que, por una razón o por otra, no quieran trabajar con nosotros.

Sandomingo y Nicaragua

El embajador Javier Sandomingo Núñez ya había estado en Nicaragua en varias ocasiones por su carrera diplomática, aunque confiesa que algunas veces volvió de paseo.

Afirma que se decidió a trabajar en la UE porque el puesto era en Nicaragua. “Me interesaba volver a América Central. Me gustaba la idea de vivir en Managua y de momento me sigue gustando”, señaló.

Remarca que le gusta Managua por su gente, clima y no está lejos del mar, además de “dar la sensación de vivir en el campo”, por la vegetación.

Se declara fiel a la comida peruana, con la cual dice “es difícil competir”, pero considera que en el ceviche y el pescado hay semejanzas, aunque en el último difieren de la preparación. “Hay mejor carne aquí que ahí, lo que pasa es que no soy un gran fanático de la carne, supongo que por la edad, tengo que cuidarme”, aclara.

A diferencia de su antecesor, Mendel Goldstein, Sandomingo asumirá este puesto por cuatro años y podrá conocer más de Nicaragua. “A diferencia de él, (Goldstein) que estuvo dos años y pico porque tenía que jubilarse yo voy a estar aquí cuatro años, yo tengo tiempo de ir a todas partes”, dijo.