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Eduardo Montealegre ve una encrucijada histórica entre la fuerza de la autoridad y los riesgos de la libertad para sentarse a dialogar con el gobierno y explica con vehemencia que quien insinuó las pláticas fue el oficialismo al
recordar las declaraciones del diputado Edwin Castro cuando lo aludió a él.

¿Qué podría pedir el partido de gobierno, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, en un diálogo con el Partido Liberal Independiente, PLI? ¿Qué le puede interesar al FSLN?

En primer lugar quiero dejar claro a los nicaragüenses que fue el oficialismo, en la persona del diputado Edwin Castro, quien dijo que esperaban mi regreso para conversar conmigo. Yo solamente respondí a ese llamado a pesar de que apenas tenía tres semanas de haberme realizado una operación de corazón abierto. Independientemente, creo que es importante conversar entre aquellos que ostentan el poder, aunque cuestionado, y aquellos que creemos que Nicaragua necesita un cambio de timón para regresar por el camino de la democracia y de la institucionalidad. No conversar sería irresponsable.

Me parece entonces que nos encontramos en una de las grandes encrucijadas de nuestra historia y se necesitará meditación, inteligencia y elevación de miras para encontrar el medio feliz entre la fuerza de la autoridad y los riesgos de la libertad.

Algunos sectores piensan que el FSLN solo legitimaría su gobierno con este encuentro con la dirigencia del PLI, además que se cuestiona el consenso que han tenido en la Asamblea.

Ningún miembro de la Alianza PLI ha hablado de legitimar a lo que usted llama “su gobierno”. Son otros los que, frustrados por sus fracasos, han tratado de hacerle creer al pueblo esa falsedad. Nuestra Constitución es muy clara, no puede ser Presidente de la República aquel que esté ejerciendo la Presidencia en el período anterior ni alguien que haya ya sido Presidente dos veces.

Entonces, es imposible legitimar lo que claramente no es legítimo. En cuanto a la Asamblea, nuestra Bancada Democrática Nicaragüense dijo claramente que no nos opondríamos por oponernos y que aquellos proyectos de ley que fueran de beneficio para el pueblo y que no estuvieran en contra de nuestros principios democráticos, votaríamos favorablemente.  

¿Pero qué opina sobre estas críticas que vienen de sus aliados del MRS, las organizaciones no gubernamentales como la Unión Ciudadana por la Democracia, UCD, y otras organizaciones juveniles?

Algunos todavía tenemos la posibilidad de disentir y opinar distinto. Esa posibilidad de disentir y de opinar libremente es más bien lo que yo hubiese querido cuando militaba en el Partido Liberal Constitucionalista, PLC y estoy seguro que esa misma posibilidad le hubiese gustado tener a nuestros aliados del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, cuando militaban en el FSLN.

¿Y los cuestionamientos de los jóvenes?

Me entusiasma que haya jóvenes que quieran tener intervención en el futuro de nuestro país. Me he reunido con varias organizaciones de jóvenes que se han creado en el último año para escucharlos y así fortalecer nuestros puntos de vista. Es claro que no es posible satisfacer todas las crecientes aspiraciones, aunque ello produzca impaciencia y trunque muchas esperanzas.

Algunos en Nicaragua están pensando en la violencia como única solución y tienen el convencimiento que solo una violencia generalizada podría erradicar el continuismo e imponer la reforma de las actuales estructuras políticas. Llegan hasta a creer que un proceso evolutivo corriente únicamente produciría un oasis democrático, pero que la fuerza y raigambre del aparato actual haría regresar a las situaciones del pasado.

No hay duda que sin la eliminación de ciertos factores el proceso de cambio efectivo es muy difícil, y que las naciones que han sufrido un régimen autoritario por largo tiempo raramente pueden evitar verse envueltas en explosiones de violencia.

¡Eso es lo que tenemos que evitar!

¿Por qué el PLI no quiere exponer la lista de temas que se discutirían en este diálogo o es que realmente van sin propuestas ni demandas a un diálogo con el gobierno?

A mi juicio es un error conversar a través de los medios. Desde muy temprano mis padres me enseñaron que quien mucho habla mucho yerra.

¿Cuáles serían sus demandas concretas, (pero) no las generales como pedir “el retorno de la institucionalidad del país”?

De nuevo en boca cerrada no entran moscas dice el dicho popular. Sí, creo firmemente que debemos buscar la Nicaragua “posible” para la gran mayoría y no la Nicaragua “perfecta” para las cúpulas. Sí creo que no es en los regímenes comunistas o socialistas ni en los militares socialistas y mucho menos en las autocracias, en donde se ha logrado que la mayor cantidad de gente participe con equidad en los frutos del trabajo, sino en las democracias, en que los pueblos tienen, realmente, la llave de su propio destino.

¿Qué opina sobre los cuestionamientos acerca de que el diálogo con los diputados del FSLN es “otro pacto”?

El que habla de peras comérselas quiere. Sin embargo, demostraremos que somos diferentes. Muchos de los que dicen eso les gustaría que pactáramos para beneficio personal para lavarse la cara. Ya es hora que hagamos cosas distintas en Nicaragua y que le demos la posibilidad al pueblo de Nicaragua de una verdadera mejoría.

A mi juicio deben ser las fuerzas combinadas del Estado moderno, de la oposición democrática verdadera y de la empresa libre, que tiene derecho a una participación en la formulación de los lineamientos y metas del desarrollo, las que lograrán los objetivos de un sistema social que garantice la justicia, democracia, institucionalidad y contiendas electorales honestas.

¿Cuál es la diferencia entre los encuentros del FSLN con el PLC de Arnoldo Alemán y un posible encuentro con el PLI que lidera Eduardo Montealegre?

Yo siempre he mantenido mis principios y mi compromiso con la libertad, la democracia y con el pueblo nicaragüense por encima de mis intereses personales. Jamás traicionaré esos principios. ¡Esa es la diferencia!

¿Estarían pidiendo una cantidad específica de funcionarios en cada poder del Estado? ¿Cuáles serían?

Lo que deseamos son hombres y mujeres quienes, independientes de sus preferencias políticas, ideológicas o partidarias, una vez electos por la Asamblea Nacional, y ojalá unánimemente, su único compromiso sea con la Constitución y con las leyes.

¿Qué opina acerca de quienes dicen que pedir “dos o tres magistrados” en los poderes del Estado sería “otro pacto”, pero además no resolvería el problema de la falta de credibilidad en instituciones como el CSE, porque siempre tendría el control el FSLN?

No he escuchado propuestas concretas para resolver ese tema, solamente retórica. Como hubiera deseado que en 2008, cuando le robaron el triunfo en Managua a nuestra alianza, haber tenido “dos o tres magistrados” valientes, honestos, transparentes y comprometidos con la Constitución y la ley. Otro gallo nos hubiera cantado en 2011 y otro gallo nos estuviera cantando hoy.

Como bancada PLI, ¿qué están haciendo desde la Asamblea para oponerse al gobierno?

La actuación de nuestros diputados de la Bancada Democrática Nicaragüense está plasmada y es recogida diariamente por todos los medios de comunicación nacional y extranjeros.

¿En el diálogo con el FSLN se va a defender su “inmunidad” para que no vuelva a relucir ese tema a manera de amenaza contra usted?

Le vuelvo a repetir lo que dije anteriormente, yo siempre he mantenido mis principios y mi compromiso con la libertad, la democracia y con el pueblo nicaragüense por encima de mis intereses personales. En la legislatura pasada, el día que el FSLN hubiera querido de-saforarme lo hubiera hecho, pues todos sabemos que al líder del PLC de ese entonces, estaba que rascaba por hacerlo.

Y ahora le sería mucho más fácil, sin embargo, ¿qué problemas de Nicaragua solucionarían con eso? ¿Traería más empleo? ¿Más inversión? ¿Más cooperación externa? ¿Respeto de la comunidad internacional para el FSLN y su “bancada”? Ese tema no está en la agenda de conversación.

Unidad de liberales insuficiente para ganarle al FSLN

Eduardo Montealegre, reivindica, desde el arranque de la entrevista, el derecho a disentir como atributo de la democracia.

¿Qué opinión tiene de la posición del MRS de distanciarse del PLI en el proceso de diálogo con el FSLN?

Nuestro objetivo sigue siendo el mismo –la democracia y la institucionalización de Nicaragua– porque no hay diferencia de fondo solo de forma. Estas opiniones me recuerdan a las discusiones que estoy seguro tenían en los años setenta los representantes de la tendencia de la Guerra Popular Prolongada, los Terceristas y los de la Tendencia Proletaria sobre la forma de cómo triunfar. Sin embargo, lo de fondo es que su objetivo era el mismo. Por suerte hoy no nos ajusticiamos, solo los externamos en los medios de comunicación social.

¿Afecta su imagen las diferencias que han surgido con el MRS, que no están de acuerdo con el diálogo entre el PLI-FSLN?

Raras veces lo que se dice en los medios concuerda con la manera que lo juzga a uno la historia. Firmemente creo que no puedo preocuparme mucho de lo primero y no trabajar arduamente por el país y así dejar escapar lo segundo. Es por eso que no puedo quedarme atrapado entre no hacer nada y mantener el status-quo o aceptar los peligros de la acción.

¿Por qué no han buscado un diálogo con los disidentes del PLC, para sumar fuerzas de cara a las elecciones municipales, ya que tienen posiciones parecidas?

Todos los días a nivel municipal, departamental e inclusive nacional conversamos con amigos y correligionarios del PLC. Sin embargo, debo dejar claro que aunque la unidad de los liberales es importante, creo que es muy importante que logremos una verdadera unidad entre aquellos que creemos en la democracia. Esa es mi verdadera misión. No podemos ser tan engreídos en pensar que la solución de Nicaragua pasa solamente por la unidad de los
liberales.