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Enviado Especial

La integración europea pasa por una de sus peores crisis, sobre todo la Eurozona, denominada así por los países de la Unión Europea donde circula el Euro como moneda única, sin embargo, existe optimismo por la consolidación de una Europa unida.

Fabio Casertano, administrador de la Unidad para Latinoamérica de la Dirección de Relaciones Exteriores del Comité Económico y Social de la UE hizo algunas acotaciones que deberían considerarse ante esta crisis, de manera que la misma se pueda superar, sobre todo desde el punto de vista de la sociedad civil.

¿Tiene mucha fuerza la posición de la sociedad civil europea en las decisiones que toma la Comisión y el Parlamento Europeo?

La sociedad civil la componen unos 500 millones de habitantes, porque al principio de la Unión éramos solos seis países miembros y ahora somos 27. En este Comité se han estructurado tres sectores: el de los trabajadores, el de los empleadores (empresarios) y hay un tercer sector que agrupa un poco de todo y ahí se incluyen todos los que no son ni empresarios, ni sindicatos, como las ONG, agricultores, cooperativas, etcétera.

Cada Estado miembro debe nombrar a un representante de cada sector, que son los consejeros, que luego eligen a un representante ante la Comisión Europea; se dividen en secciones, se reúnen cada cierto tiempo en la Comisión y toman decisiones en cuanto a las posturas que van a presentar. El número de consejeros varía de acuerdo al número de habitantes de cada Estado miembro, para asegurar la proporcionalidad.

¿Enfrentan algún tipo de inconvenientes con este tipo de trabajo?

El problema real y los costos enormes son de interpretación y traducción, por todos los idiomas con que se tienen que manejar la documentación. Por ejemplo, el consejero español se tiene que comunicar con el inglés, con el francés y con el alemán y eso implica una dificultad. El problema de los idiomas en la Unión Europea es enorme.

El idioma parece ser un problema recurrente en la UE y aunque la integración de sus países ha funcionado a simple vista, la pregunta es: ¿cómo hacen para convivir? ¿No era más fácil que cada país conviviera por su cuenta?

Mi punto de vista personal es que no. Europa, después de la Segunda Guerra Mundial estaba destrozada y eso fue debido al hecho de que había tantos pequeños estados y Europa no es tan grande como el Continente Americano y eso creó la necesidad de que todas esas naciones se unieran para evitar las guerras.

Es esencial para Europa tener una sola voz a nivel mundial y por eso la integración es buena, pero el problema de los idiomas se podría superar con un poco más de flexibilidad de los Estados.

Sería fácil decir, ‘bueno vamos todos a Bruselas, tomamos algunas decisiones y hablamos todos inglés’, porque es el idioma universal, pero los Estados europeos son bien celosos de sus tradiciones y cada uno quiere tener su propia interpretación (de la información y documentación) y eso es un costo enorme que bloquea ese proceso, porque el costo lo paga el ciudadano europeo.

La integración es absolutamente necesaria, pero es la falta de flexibilidad de los Estados la que impide ir más hacia adelante en la integración, porque no quieren perder su propia soberanía y el hecho de traducir documentos a 22 idiomas es una carga enorme de trabajo y de dinero, sobre todo en una recesión económica como la que estamos viviendo.

Hablando de las nacionalidades diversas, ¿tienen planes, por ejemplo, de establecer un solo pasaporte europeo y no uno por cada Estado miembro de la UE?

¿Establecer una especie de nacionalidad europea?

Europa no se puede presentar en el exterior cada país como Estado; nos tenemos que presentar más como un grupo. Si yo tuviera que decidir, iría más adelante y propondría un acuerdo para un pasaporte europeo emitido en Bélgica o Italia, en Francia o en Alemania.

Eso se podría lograr a través de un tratado que modificara el Tratado de Roma, como cuando hay una adhesión, cuando se modifica el nivel de integración y en el Tratado de Lisboa, que es el último, propusieron poner un símbolo como una bandera europea y un himno europeo, pero los Estados al final borraron esas partes, así que estamos lejos todavía de lograr un pasaporte europeo para los ciudadanos, aunque creo que sería muy bueno.

¿Qué otros problemas enfrenta la Unión?

Un problema de la Unión Europea es la descentralización, yo, por ejemplo, soy italiano y si viviera en Italia, Bruselas está muy lejos y el problema de la sociedad civil es que Europa (Comisión) está lejos de los ciudadanos y los mensajes que da a los ciudadanos son extremadamente técnicos, tanto que la gente común que vive, por ejemplo, en Torino, en Madrid o en Sevilla, se siente lejos de la Unión Europea; sabe que existe la Unión Europea, pero no tiene suficiente información respecto a este proceso.

Para un ciudadano común, entender la Unión Europea es como un laberinto.

¿Un ciudadano promedio europeo siente el beneficio de esta integración?

Yo, personalmente, lo siento. Siento que hay que trabajar juntos. Como italiano siento que hay que trabajar con los franceses, con los ingleses y los alemanes, pero yo trabajo en la Comisión Europea y conozco bien los mecanismos, puedo leer lo que está detrás de ese laberinto, cosas buenas, pero también las cosas malas y las cosas buenas son más para mí.

Pero es diferente para un ciudadano que no ha venido nunca a Bruselas, que vive en Hanover o en Sevilla... Creo que no se han hecho suficientes esfuerzos para llegar hasta este ciudadano, precisamente porque a veces los Estados son muy cuidadosos de su soberanía.

 

La crisis del Euro y la cooperación con Latinoamérica

¿Cómo está la relación entre Latinoamérica y Europa actualmente?

Con Latinoamérica las cosas han cambiado, porque antes se intentaban hacer acuerdos bilaterales primero entre la Unión Europea y México, luego con Chile en 1992; luego se empezó a cambiar de perspectiva desde 1999 cuando los Jefes de Estado (de Europa) decidieron tratar con América Latina realizando acuerdos que no sean solo comerciales, entonces pensamos en términos de regionalidad y por eso empezamos a negociar, por ejemplo, con Centroamérica, no con Nicaragua o Costa Rica… La respuesta con Centroamérica ha sido muy buena.

Ahora pretendemos un acuerdo con Mercosur, también intentamos otro con la Comunidad Andina, pero no lo logramos porque Bolivia y Ecuador no quisieron hacer la unión interna, así que tenemos en curso un proceso de ratificación de acuerdo con Colombia y Perú.

¿A Europa le interesa más la parte comercial o también están interesados en mostrar a América Latina que su modelo de integración ha funcionado?

Con América Latina hay acuerdos de primera, de segunda y de tercera generación. Todo nace con un interés meramente comercial, abrir las puertas y ahí juegan los intereses de las grandes empresas, pero luego se entra en otra filosofía y existe un acuerdo con tres capítulos, por ejemplo, con Centroamérica, un capítulo comercial, otro político y otro de cooperación.

Tomando en cuenta la crisis de la Eurozona y considerando que la Unión Europea va a reducir su nivel de cooperación ¿el Euro ha funcionado?

Hay un problema de reconocimiento del Euro como moneda única respecto a las demás a nivel mundial. La crisis del Euro es una gran crisis que tiene un impacto en las políticas de cooperación, pero más bien por razones presupuestarias, es decir, no hay pasta, no hay suficiente dinero para hacer la cooperación; hay que hacer la cooperación interna primero.

¿Desde cuándo viene esta crisis?

Desde 2008 la crisis se hizo sentir en la Unión Europea y desde entonces la situación no parece que haya mejorado mucho; ha habido momentos que parece que se recupera y luego baja otra vez y ahora es un momento difícil.

¿Qué falló con el Euro?

Robert Schuman, este ministro francés, decía que la integración europea se hace paso por paso. La moneda única llegó en 2001, es como un bebé, es algo muy nuevo y, en realidad, es muy frágil. Aunque yo comparta algunas cosas sobre la moneda única, no se hizo bien, no se hizo como se debía.

Insisto, ¿qué falló?

Se debió crear más estructuras. El Reino Unido, por ejemplo, está fuera de la moneda única y con el Euro se ha ido demasiado deprisa y ahora se ven algunas consecuencias. Los ciudadanos europeos vieron el Euro con el punto de vista de que todo iba a costar el doble.

Por ejemplo, en Italia, un Euro equivale a casi 2,000 liras, que era la moneda italiana.

 

Sociedad civil: Una voz en Europa

Aunque no con voto, pero sí con voz, la sociedad civil europea tiene presencia y es consultada por la máxima instancia de la integración cuando de tomar decisiones que atañe a los ciudadanos se trata. Por ello, dentro de la estructura de la Unión Europea, UE, existe el Comité Económico y Social, como órgano consultivo de la Comisión Europea, CE, máxima instancia ejecutiva de la UE.

¿Cuál es el ámbito de incidencia de esta unidad de la Unión Europea?

Este es el Comité Económico y Social que es un órgano consultivo de la Unión Europea. La Unión Europea está constituida por unas instituciones y unos organismos y este Comité fue creado mediante el Tratado de Roma de 1957, cuando se fijaron las bases de este mecanismo de integración comunitaria, donde está el gobierno de la UE que es la Comisión Europea.

¿Cuál es la labor de este Comité Económico y Social?

En la Unión Europea está la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y el Tribunal de Justicia que está en Luxemburgo, y luego se dio la exigencia de representar a la sociedad civil para que la sociedad civil europea tuviera un papel y desde el principio se creó este órgano consultivo.

Este Comité es de carácter consultivo, es decir, las instituciones pueden, en algunos casos, y deben, en otros casos, consultar a la sociedad civil a través de este Comité que es como un puente entre la sociedad civil europea y las instituciones.

¿Qué cosas consultan, por ejemplo?

Imaginemos que la Comisión Europea está preparando un reglamento sobre cuotas por la producción lechera en la Unión Europea, en este caso el Comité Económico y Social tiene que ser consultado, la consulta es obligatoria.

Y aunque no sea vinculante lo que diga el Comité, la sociedad civil europea tiene que ser consultada antes de la adopción de la norma, porque si no, el reglamento o ley comunitaria de la Unión Europea no sería válida, pues el Tribunal de Justicia así lo decidió.

¿Todo el tiempo se consulta a este Comité?

En algunos otros casos no es necesario que sea consultado, pero evidentemente en algunos sectores, por ejemplo, en las relaciones internacionales, esa consulta no es obligatoria. Recientemente, con el Tratado de Lisboa, se dio un papel más importante al Parlamento Europeo en la ratificación de acuerdos, entonces la sociedad civil tiene mucha importancia.