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En ocasión de celebrase hoy el Día de la Madre, la Conferencia Episcopal de Nicaragua,  CEN, emitió un Mensaje Pastoral en el que instó a los diputados ante la Asamblea Nacional a analizar el Código de la Familia a “la luz que emana de la sabiduría del Evangelio sobre esta temática de tanta trascendencia para la persona humana y para la sociedad”.

“Reconocemos con satisfacción que a pesar de las presiones de países o grupos económicamente poderosos, cuyas voces son amplificadas y magnificadas en diversos medios de comunicación social en contra de la doctrina eclesial acerca de la familia y del matrimonio, se haya conservado en nuestra legislación aquello que para la Iglesia, desde su visión cristiana del hombre y de la sociedad es irrenunciable y sagrado, es decir, que la verdadera familia tiene como fundamento la unión estable entre un hombre y una mujer”, cita el mensaje eclesiástico emitido a tempranas horas de hoy 30 de mayo.

En el mensaje pastoral, los Obispos de la CEN expresan su satisfacción porque “Nicaragua pueda dar ante el mundo testimonio de respeto a los valores cristianos en lo que respecta al matrimonio y a la familia, pues son estos valores los que aseguran la plena realización del ser humano en  su dignidad y grandeza”.

Sin embargo, agrega la autoridad eclesial en el documento, “no deja de causarnos preocupación el hecho de que en el Código de la Familia haya enunciados que puedan conducir peligrosamente a usurpar el derecho de los padres sobre sus hijos menores, mediante intromisiones en la privacidad familiar de parte de grupos políticos o de personas ajenas al núcleo familiar”.

Al respecto, cabe recordar la intención del partido de gobierno Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, de incluir como miembros de los Consejos de Familia a los Consejos del Poder Ciudadano, CPC.

“Deseamos que la sociedad nicaragüense pueda tener leyes que salvaguarden los auténticos valores morales, que respeten el auténtico sentido de la familia, que ayuden a mejorar las condiciones de vida de los hogares y que no se dejen abiertas puertas en las que se puedan introducir mayor destrucción en las familias ya de por sí bastante enfermas y disgregadas”, señalan los Obispos.