•  |
  •  |
  • END

Sonríe poco el poeta. No quiere entrevistas, pues insiste en que ya lo ha dicho todo: Está dispuesto a ir a la cárcel. Un juez lo ha condenado por injurias y calumnias y él, con 83 años y una vida revolucionaria encima, ha recibido una volcanada de solidaridad que ayer se materializó en su casa.

“Ya hablé lo que tenía que hablar, usted entrevístelos a ellos”, dice sentado en una mecedora, con su cabellera blanca y tupida hasta los hombros y con la cotona blanca con la que se la ha visto siempre, incluso cuando el Papa Juan Pablo II lo regañó a su llegada a Nicaragua en la década de los ochenta.

Amigos de Cardenal se plantaron ayer fuera de su casa. “Venimos a solidarizarnos con el poeta”, dijo el comandante Víctor Tirado López, quien junto a unas decenas de personas visitaron al escritor y poeta, uniéndose contra lo que consideran una agresión del gobierno del presidente Daniel Ortega.

La frase de Fidel
Entre la música de Kathia Cardenal y los poemas que declamó Julio Valle Castillo, entre otros escritores y poetas presentes, resaltó un escrito del ex presidente de Cuba, Fidel Castro.

“Veía en el padre Ernesto Cardenal, a diferencia de otros en la dirección de Nicaragua, una estampa del sacrificio y las privaciones de cual monje medieval. Era un verdadero prototipo de pureza”, escribió Castro, ya alejado del poder, en enero de este año.

Unos entraban y otros salían de la casa de Cardenal, donde hay muchos vestigios de su vida. Un póster de jóvenes que murieron en Solentiname, una escultura en madera a medio hacer, pues el poeta es también escultor, y un cristo crucificado hecho de metal.

A criterio del escritor portugués José Saramago, Ernesto Cardenal “es la más reciente víctima del acoso sistemático orquestado en contra de todos aquellos que han levantado sus voces para denunciar la falta de transparencia, el estilo autoritario y el comportamiento inescrupuloso y la falta de ética de Daniel Ortega en su retorno al poder”.

Alquilados para orar
“No se puede odiar diciendo que amo. Miro a la gente en las esquinas con las cruces y creo que están alquilados, mandados. Me da piedad que a la gente se le use como instrumento, y están ahí sin ningún entusiasmo, porque están cumpliendo un mandado político”, dijo el ex presidente y escritor Sergio Ramírez, quien señaló al Gobierno como el responsable de la condena de Cardenal y se refirió a la frase de Rosario Murillo, “el amor es más fuerte que el odio”.

Recostando la cabeza en la puerta de su casa Cardenal agradeció la solidaridad de aquellos que le admiran. Empieza a sonreír el poeta. Escucha un verso suyo.