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Un controversial Agustín Jarquín Anaya se mueve por todo el país en la formulación de cerca de ochenta candidaturas a diferentes cargos en las alcaldías, incluyendo la suya, para Managua. Esto, se ve como una apuesta en el contexto de una alianza en la que él es parte y a veces hasta polémico por sus veladas críticas y otras abiertas como la que sostiene hacia el Consejo Supremo Electoral.

Existe la percepción de que no cuenta con el consenso en el Frente Sandinista para que usted sea el candidato

Los consensos se construyen y por supuesto en el marco de la alianza donde se ha postulado esta y otras setenta candidaturas de la Unión Demócrata Cristiana. Yo sé que hay otras personas que están compitiendo y al final vamos a ver cuál es la decisión.

Su candidatura ha surgido al margen de la voluntad del Frente Sandinista

Surge como una propuesta de la UDC y se ha conversado con el liderazgo del Frente Sandinista, no obstante, todavía está pendiente conversar con el secretario general del partido, el comandante Daniel Ortega y por supuesto con la señora Rosario Murillo, compañera, que es la secretaria de Comunicación y Ciudadanía y que atiende estos temas.

Si revisamos su historia personal no es la primera vez que usted eleva la parada al Frente Sandinista, pero en anteriores ocasiones usted ha terminado declinando. ¿Lo veremos de nuevo en esa situación?

Todo puede ocurrir en la política, hay que estar listos para todo. He ocupado posiciones cimeras como la Contraloría General de la República, en Inifom, en el campo técnico profesional como jefe de proyectos y construcción de carreteras y uno siempre debe dar espacio a otras posibilidades. La política es la ciencia de las posibilidades precisamente y creo que hay tareas también en las cuales uno se puede desarrollar.

Esto puede ser el resultado de cómo ha sido el ritmo de la alianza entre la UDC y el FSLN en el sentido que a veces usted aparece como muy crítico, pero de pronto usted termina votando con la bancada de la alianza

Hay que distinguir, tenemos que realizar lo que se denomina el Estado Social de Derecho. El artículo 130 de la Constitución reformada en 1995 dice que Nicaragua se define como un Estado Social de Derecho en el cual funciona un sistema democrático y que la democracia se corresponde con un mejor nivel de vida de la gente; con salud, educación cosas que los sectores autodenominados demócratas no los ven como un elemento sustantivo de la democracia, nosotros sí lo hacemos y en eso tenemos plenas coincidencias. Cuando diferimos de posiciones sí lo decimos y hemos votado diferente, incluso hemos adelantado criterios.

Usted ha criticado al Consejo Supremo Electoral

Sí, la renovación del Consejo Supremo Electoral; no es nada personal pero hemos señalado que la figura del presidente de esa institución no tiene, según su ejecutoria gerencial al frente de ella, ha sido deficiente y en consecuencia no tiene los méritos para ocupar esa posición en el país; así lo hemos hecho y salvo que resulte de una negociación donde el presidente sea una persona que concite la mayor opinión positiva sobre la generalidad y el actual presidente pase a ser un miembro más del Consejo. Pero si a él lo proponen como presidente, el voto nuestro no será así. Hemos tenido coincidencias y discrepancias con el FSLN.

En el año 2010 usted expresó en una entrevista que en algún momento se sentía incómodo en la alianza. ¿Eso lo mantiene o ha cambiado?

No solo en uno sino en varios momentos nos hemos sentido no cómodos, pero es parte de los procesos que ocurren hasta en los eventos personales, hasta los matrimonios se sienten incómodos.

Usted antes habló del desarrollo del país, avanzar en políticas y logros sociales, ¿esto es posible si no hay democracia como afirman políticos que adversan al gobierno?

De hecho vamos avanzando, vamos progresando yo creo que la evolución de Nicaragua es positiva y nuestro país llegará a ser en el año 2021, el país con mayor calidad de vida de la región. Hay indicadores que así lo señalan, claro tenemos que hacer algunos ajustes para que avancemos con mayor celeridad con un crecimiento económico arriba del ocho por ciento.

Hay que mejorar aspectos institucionales, cómo mejoramos las instancias judiciales, que el Consejo Supremo Electoral deje el bipartidismo, que sea un sistema electoral competitivo para poder progresar.

Estas críticas al Consejo Supremo Electoral, a las anomalías en las elecciones de 2008 y 2011, ¿cómo caen en el seno de la alianza?

Se trata con respeto, algunas veces nos han dado acogida a esto otras veces todavía no pero creemos importante seguir martillando el asunto porque tenemos un interés nacional. Esto es una responsabilidad de todos, de sandinistas y no sandinistas; católicos, evangélicos, conservadores, yatamas, todos. Tenemos que hacer un esfuerzo por construir un país de bienestar, el país con mejor calidad de la región.

En los últimos tiempos, ¿usted no se ha visto tentado a votar distinto entre sus compañeros de bancada?

Yo más bien he visto en el inicio de esta legislatura que ha habido un esfuerzo importante para lograr consensos, no obstante, la bancada oficial, de la cual soy parte, tiene una mayoría que hace no necesario para que se apruebe algo en el que participe la oposición, si revisamos la gran mayoría de las votaciones han sido de consenso inclusive temas polémicos que han generado rechazo por la bancada opositora.

En el caso de la votación en la iniciativa de ley de la creación de la UAF creo que deben hacerse las enmiendas necesarias porque he escuchado las posiciones del presidente del Cosep y del diputado Wálmaro Gutiérrez, son muy serias.

Si usted ha sido crítico en muchas ocasiones con lo que hace el FSLN, ¿por qué no ha roto la alianza con el Frente?

Porque no ha habido la motivación para ello, porque en los temas generales tenemos coincidencias.

¿Qué razones lo llevarían a romper la alianza?

Una ruptura de la institucionalidad por ejemplo.

Pero muchos sectores hablan de que la institucionalidad está hecha pedazos

Sí, se señala de dictadura etcétera, no sé si quienes afirman eso vivieron en Nicaragua durante la dictadura de Somoza y ya no se acuerdan o incluso durante el gobierno de los ochenta cuando había guerra que había una situación tensa en el país ni parecida a la de ahora.

Es cierto, han habido hechos de intolerancia; por ejemplo, cuando le quemaron el vehículo al diputado Enrique Sáenz, algo que no debe de darse o el hecho reciente cuando se detuvo al señor Donald Castillo por andar organizando a los adultos mayores lo tuvieron preso dos días en el Norte del país. Eso es un abuso tremendo pero venos que en esto no hay una voluntad institucional.

Si no admiten su candidatura a la Alcaldía de Managua ¿estaría en riesgo la alianza?

No. Nuestra propuesta de candidatos es parte de una negociación.

“Quiero ser parte de la solución de Managua”

A usted lo despojaron de la Alcaldía de Managua en 1990 cuando ganó la UNO, ¿por qué insiste en ser alcalde de nuevo?

Esas fueron las circunstancias y una novatada política, porque habiendo sido designado para ocupar la alcaldía mientras me ocupaba y preocupaba cómo organizar mi personal con expertos sobre diferentes temas, el doctor Alemán andaba motivando a los concejales que elegirían al alcalde porque en ese tiempo el alcalde lo elegían los miembros del Concejo. Sonsacó a los concejales y al final lo eligieron a él.

¿Ese episodio le frustró sus sueños?

No, no obstante, por eso me dediqué a trabajar por la municipalidad, incluso, aportar a la gestión que hacía Alemán en una perspectiva de entender que las diferencias de la política en ese tiempo eran muy grandes.

¿Por qué quiere asumir ese reto?

A mí me gustan los retos interesantes, me atrae el compromiso de coadyuvar en equipo en la búsqueda de soluciones no solo para las emergencias como bien lo ha hecho la alcaldía sino ir buscando soluciones a mediano y largo plazo. Yo quiero ser parte de esa solución.

¿No cree que haya celos en el liderazgo del Frente Sandinista si usted llega a ser alcalde?

Hay que entender que la gerencia de Managua es compleja, es apuntalar un proyecto de interés público con una visión de mediano plazo, por lo menos para tres períodos y hay que hacerlo con vocación de servicio.

¿A usted no le incomodará que el partido interfiera en su gestión municipal?

Es necesario que haya una interrelación entre la Alcaldía y el gobierno. Yo soy creyente de la autonomía municipal pero también considero que para los retos que tiene la ciudad la interacción fuertísima entre la Alcaldía de Managua y el Gobierno Central es una necesidad.

Pero hay diferencia entre interacción y sujeción

Es que cuando le digo interacción yo no tendría problemas en ver si una propuesta necesita que tanto el gobierno como la Alcaldía tengan acompañamiento.

Por ejemplo, ¿atender lo que digan los CPC?

Yo trabajo con los CPC, es más creo que hay que fortalecer el proceso de participación ciudadana en el país.

¿Usted fue concejal?

Por supuesto.

¿Cuántas personas caben en el auditorio de la Alcaldía de Managua?

Yo sé por dónde va tu pregunta. Creo que desde hace tiempo se debió haber construido un salón más amplio porque para la actual cantidad de concejales y sus invitados no es suficiente. Con ochenta ediles la necesidad de un espacio más grande es urgente.

¿A quién le cae mejor usted: a la señora Rosario Murillo o al presidente Ortega?

Esa pregunta se le hace a ellos, (carcajada). A mí me caen bien los dos sinceramente. Mi trato con el presidente Ortega cuando ha correspondido ha sido franco, respetuoso, ha sido afable. Con la compañera Rosario ha sido también de respeto y franco, aunque he alternado más con el presidente Ortega.