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El analista Luis Vicente León asegura que hay una diferencia de entre 15 y 20 puntos entre Chávez y Capriles, pero que esta se puede reducir o ampliar una vez iniciada la campaña electoral y tras la inscripción ante el Tribunal Electoral de ambas candidaturas. Por el momento, Chávez pasa por un “período de gracia”, por estar convalenciente, en el que el electorado confía que el mandatario podrá salir adelante, soportar la larga campaña y llegar hasta la elección. Sin embargo, ese mismo electorado espera propuestas y muestras concretas de Chávez, sobre el futuro de Venezuela en manos de un hombre, a decir por fuentes médicas, gravemente enfermo.

 

¿Cómo se proyecta la competencia electoral en Venezuela ahora que los dos candidatos, Chávez y Capriles, se han inscrito oficialmente?

La gente está muy preocupada por el estado de salud del presidente Chávez, con lo cual yo diría que las campañas están opacadas por un interés mayor, que es el interés básico de un presidente como Hugo Chávez enfermo, operándose, con incertidumbres. Además está en un ambiente muy interesante, porque la enfermedad de Chávez tiene aproximadamente más de un año, y la mayoría de la población no creía, y no quieren creer, que el Presidente va a estar fuera de combate por causa de la enfermedad, y solo el 15.4 por ciento cree que se va a empeorar pero más de 50, casi 60 por ciento de los habitantes, creen que se va a recuperar, y el restante no sabe o no contesta.

Entonces, no está sintiendo la mayoría del país que Chávez va a desaparecer de la escena política y eso hace que lo traten como un enfermo convaleciente que se va a recuperar, recibe un período de tiempo de gracia de convalecencia, y no se extrañan de que no lo vean en una reunión de trabajo una persona que está recién operada. Tú no te extrañas que no esté trabajando, tú no te extrañas de que no pueda ir a tomarse un trago contigo. Eso es normal. Eso indica que la campaña está viva, con un Chávez para arriba.

 

¿En los números, cómo ha incidido la enfermedad de Chávez?

La enfermedad de Chávez a corto plazo se convirtió en un respaldo de solidaridad primaria, no es que subió mucho, pero no cayó. No permitió que Capriles pudiera capitalizar el momentum post primarias, porque ese momentum post primarias fue muy corto, porque inmediatamente se vino el tema de la enfermedad, y el anuncio de la recaída fue una semana después de la primaria. Eso, de alguna manera protegió a Chávez, pero no sabemos por cuánto tiempo, porque ya esa enfermedad en el futuro deja de ser una excusa, y ahora hay que oír al candidato: la propuesta, el hombre, el futuro, ¿está o no comprometido? Eso no significa que Capriles va a ganar, lo que está claro es que todos tienen oportunidad. Los escenarios están vivos, y es ahora cuando las fotos van a tener más valor, porque las fotos, las encuestas, están hablando de ese entorno extraño, distinto, de ese período de convalescencia… ahora, ya viene la campaña propiamente dicha, y es ahora que los vas a ver enfrentados uno con el otro.


¿Cómo están los números de Chávez contra Capriles? ¿Qué indican las encuestas?

No tendremos una encuesta pública hasta el 16 de julio, que es la encuesta que se hará a finales de mes. Tenemos muchas encuestas, pero son privadas, y por contrato, no podemos liberarlas. En todo caso hay encuestas que son un montón de basura que se pone sobre la mesa para meditar y para fines de propaganda. En unas Chávez gana con un 300 por ciento, en otras Capriles, pero las encuestadoras tradicionales, te muestran que va ganando Chávez. La diferencia es el GAP (sistema algebraico computacional), que algunos lo ponen en 7 puntos a favor de Chávez, u otras como la nuestra de marzo, que le dan de 13 a 15 y 17 puntos, y otras que le dan más de 20 puntos. La diferencia entre esas encuestas, es el debate de por cuánto está ganando, pero la diferencia está en los indecisos. No es que las encuestas estén malas, que estén manipuladas, si no que hay encuestas que reflejan los indecisos completos, otras que presionan a los indecisos a definirse por una preferencia, otras que solo incluyen a los decididos, de modo que el cálculo es distinto.

 

¿Los indecisos forman parte de ese bloque que en Venezuela llaman los Ni-Ni?

Obviamente que hay una correlación entre esos indecisos y los Ni-Ni, aunque no es la misma pregunta. La pregunta para definir a los Ni-Ni, que no son ni chavistas ni opositores, sino que independientes, es la pregunta de autodefinición política: ¿cómo se considera usted: chavista, opositor, o ni chavista ni opositor? En las últimas encuestas, eso es como el 35 por ciento de la población total. Si se le pregunta ¿por quién va a votar el próximo siete de octubre? Hay un 32 por ciento en nuestra última encuesta que dice no sé, no contesto, y eso es una indefinición.

 

Eso significa que este electorado aún no no sabe por quién votará…

Este grupo es más de lo que habíamos observado normalmente. Este es el único grupo que está creciendo. En realidad no sé cómo se van a mover, porque ahora son muchos, más que lo normal. Lo que suele ocurrir, es que terminan distribuyéndose como lo hacen los decididos. Eso es lo usual, pero ese grupo es tan grande en este momento, que nosotros esperamos que se reduzcan de manera natural, que se reduzcan en plena campaña y que no sea por miedo como en el famoso caso de Nicaragua, y otros muchos factores.

 

¿Qué ha pasado con Capriles? ¿Logró capitalizar a la gente que votó por él en las primarias de marzo?

Yo pienso que no ha pasado nada. No me cabe la menor duda de que los tres millones que votaron en las primarias volverán a votar por Capriles. Pero es que el tamaño de la oposición autodefinida dura es más de tres millones: son cuatro millones y medio de personas. Entonces más bien en la primaria votó el 66 por ciento de la oposición dura. Yo no creo que haya duda de que este es el piso de la votación por Capriles. El problema es que el gobierno arranca con 6 millones. Entonces, la gran batalla es por los independientes, pero obviamente, el reto de Capriles es mayor que el de Hugo Chávez, porque el chavismo es más duro que la oposición dura, y uno podría preguntarse por qué no se ve eso en las marchas, por qué el gobierno tiene que moverlos en autobuses, por qué la oposición es más espontánea en llenar calles, y eso es verdad, pero lo que muestra es el nivel de motivación, no el tamaño.

 

¿En términos de debate, qué propone Chávez, y qué le responde Capriles? ¿Cuál es la oferta de ambos?

La ventaja y la fortaleza de Capriles no está en el discurso de masas. Capriles es infinitamente mejor en el cara a cara y en las entrevistas, que en los discursos masivos, y lo tiene que aprovechar, porque Chávez no tiene ninguna posibilidad de recorrer el país, ni de dar entrevistas, porque se muestra debilitado.

El discurso de masas de Capriles no fue explotado de manera muy histriónica, como nos tiene acostumbrado el discurso de Chávez, pero ese discurso colocó varios mensajes.

Primero, Capriles coloca la idea del contraste en el futuro contra el pasado y el presente. De ese futuro, que él, joven, enérgico, distinto, moderno, puede ofrecer, versus un Hugo Chávez que solo puede ofrecer el anclaje del presente, pero no hay una oferta del futuro real, porque ya no es él el futuro.

Capriles explota ese contraste trotando 10 kilómetros, presentándose enérgico, y hablando de ese futuro distinto. Él habla de una sola Venezuela. No estoy contra nadie. Yo no vengo a ser enemigo de una persona: yo soy enemigo de la inseguridad, de la ineficiencia, de los problemas, y explota ese concepto de división que Chávez ha colocado sobre la mesa, tratando de captar a los venezolanos que están hartos del conflicto y de la división.

Aparte de esto que he mencionado, ataca los problemas. No a Chávez como persona, pero sí la incapacidad del gobierno, la frescura del gobierno de no mencionarlos, y coloca los temas económicos: la diferencia fundamental entre un modelo chavista que plantea el control total del Estado, de la economía, de las políticas y de la sociedad, versus un Estado que debe trabajar para promover la empresa privada y la producción interna. Te habla de la negativa total de expropiaciones, versus un Chávez, donde las expropiaciones son la base central de su propuesta.

 

¿Qué pasa con las misiones sociales, que ofrecen ayuda a la gente, a pesar de su discrecionalidad? ¿Pesará lo suficiente en la gente, como para definir la elección a favor de Chávez?

La oferta de Chávez, que es muy atractiva, es repartir renta petrolera, que él no lo ofrece, sino que lo hace, y esta propuesta llega al corazón de la población más pobre, a través del asistencialismo puro, en temas que son fundamentales para la población, que no quiere perder lo que él entrega, acusando a Capriles de imperialista, oligarca, que está preocupado por las empresas, y no por el pueblo, el apocalipsis, la guerra civil, el golpe de Estado: todo eso viene, si Chávez pierde, según él, para generar un bloqueador al voto.


¿Si Chávez no es capaz de levantarse de la cama, quién sería candidato oficial que deba tomar su lugar?

Primero es que no se ha definido esa ruta, porque Chávez es omnipotente, además que él destruyó durante todos estos años, cualquier liderazgo que le hiciera sombra. Sin embargo, si estuviera en la necesidad de establecer un sustituto, tendría tres clusters, tres grupos donde podría apelar: un cluster que es el familiar, que gusta entre los políticos, por el apellido, la familiaridad, la simbología, de Chávez a Chávez, su hermano, su hijo. Está el cluster ejecutivo, operativo, los hombres de confianza que han trabajado con él en el gobierno: Elías Jaua, el vicepresidente, y Nicolás Maduro, el canciller, serían los dos, además de que tienen mayor nivel de respaldo popular. Y finalmente está el cluster militar, pero no militar porque es militar, sino porque es el que los militares prefieren, y agregó a los militares, los invisibles, que tienen intereses, negocios que perder, y ahí hay dirigentes como Diosdado Cabello, como José Vicente Rangel, que son mucho más pragmáticos.

Ahí la clave es quién logra sostener el equilibrio interno y la unidad de ese chavismo sin implosión, porque la lucha por el poder ahí será a muerte, porque ahí es donde está la plata, el poder y las armas, y por eso, cuando tú planteas un conflicto entre gobierno y oposición, en Venezuela eso es como un choque entre un tren y una bicicleta, no por el tamaño de las personas que soportan a uno y a otro, si no por las armas y las instituciones que se enfrentarían en el monopolio de las armas legales e ilegales es del chavismo.

 

¿Qué pasaría si Chávez no sobrevive a un nuevo mandato? ¿Cómo sería la transición en Venezuela?

La constitución venezolana en el tema de las sustituciones es una constitución muy electoral. Es muy distinta a la americana donde el vicepresidente será elegido por el pueblo, se quedaría el resto del período incluso si el Presidente muriera el primero de diciembre, pero aquí obligaría a una convocatoria inmediata a elecciones. El vice toma el poder para convocar a elecciones a los 30 días. Supón que eso dura tres meses, seis meses, no más que un año.


¿Chávez aceptaría el triunfo de Capriles?

Obviamente existe el mito típico de que él nunca entregaría el poder. Que tienen que sacarlo muerto por las armas, que los revolucionarios no entregan, y recuerdo que eso pasó en Nicaragua, cuando la expresidenta Violeta Chamorro ganó. Cuando tú tienes un triunfo que no es posible ocultar y tienes que ver a un Consejo Supremo Electoral contando votos con una máquina que no es modificable… ahí la verdad es que si son dos o tres puntos, siempre existe la posibilidad de birlarlos, pero en un triunfo de cinco o 10 puntos, yo creo que no existe ninguna posibilidad de que Chávez no entregue el poder.

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