•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Los incidentes violentos comenzaron poco antes del inicio del acto oficial del Repliegue Táctico a Masaya, con el enfrentamiento a golpes entre activistas de la Juventud Sandinista, JS, y excombatientes del Servicio Militar, y desde ese momento se multiplicaron a lo largo del recorrido de la marcha partidaria.

El primer incidente violento se registró en la Plaza “Comandante Ana María”, del Mercado “Roberto Huembes”, entre miembros de la Fundación de Veteranos Desmovilizados e integrantes de la Juventud Sandinista, JS. Se produjo por una tontería, los excombatientes portaban una manta que decía “Fundación de veteranos de guerra del Servicio Militar Patriótico” y los jóvenes sandinistas decidieron arrebatársela y rompérsela. Eso provocó un intercambio de golpes y de pedradas. Al menos una persona resultó con la nariz quebrada.

A pocos minutos de ese incidente, entre el bullicio y las canciones de fondo, otro joven de la Juventud Sandinista agredía a un anciano, “a la vista y paciencia” de varios oficiales de Policía, que no hicieron ningún intento de detenerlo. Al cuestionar al policía por no haber hecho nada, este lo justificó diciendo que el joven agresor era menor de edad y se encontraba en estado de ebriedad. Una vez más el licor se aplica como “atenuante”.

Tras un discurso corto, con poco valor noticioso, salió la marcha partidista. A Ortega lo rodeaban al menos tres anillos de seguridad. El primero estaba compuesto por una multitud de jóvenes que portaban camisetas distintivas de la JS, con el número 33 gigante, tras ellos los camisas azules ya frecuentes dentro de la seguridad presidencial, y el último anillo estaba conformado por agentes de las Fuerzas Especiales de la Policía Nacional. Varios de ellos portaban fusiles de guerra AK-47.

En el trayecto cambiaron la ruta divulgada días antes por la Policía Nacional. Estaba previsto salir por la segunda entrada de las Colinas, pero dieron una especie de “vuelta de perro” y regresaron por la calle principal del Mercado “Roberto Huembes”, donde continuaron hasta llegar a la Centroamérica, para salir a la Carretera a Masaya cerca del edificio de Movistar. Se parecía más al recorrido de Santo Domingo que al trayecto original del Repliegue.

Ortega abandonó las botas militares y se calzó esta vez unas zapatillas deportivas Reebok, muy parecidas al “model Zig Dinamyc”, que según la publicidad, da vigor en cada pisada. Su esposa, Rosario Murillo, caminaba cerca de él, también de zapatillas deportivas.

Unas veces jugando el papel de cordón de seguridad, otras como militantes y como seguridad personal del Presidente, la JS dio la tónica a la caminata, en la que además participaron trabajadores de las instituciones del Estado, quienes ordenadamente portaban sus camisetas distintivas, que en algunos casos fueron repartidas en los alrededores del mercado. Otros caminaban además cargando sus respectivas latas de cervezas.

Trastoque en desvío de El Coyotepe

Mientras en el sector del kilómetro 28 de la Carretera Masaya-Granada, en El Coyotepe, los conductores particulares y transportistas sufrían porque eran obligados a desviarse hacia Tipitapa para poder llegar a Managua. Un trastoque de más de 40 kilómetros.

“Este desvío es un atraso para todos los conductores que vamos hacia Managua”, expresó molesta Brenda Rodríguez, conductora particular, quien pretendía llegar a Galerías Santo Domingo. Sin embargo, del puesto policial le ordenaron que tomara el desvío.

Mientras Ramón Morales, cobrador de un microbús con ruta Granada-Managua-UCA, indicó que este desvío se convierte en pérdida para ellos por el combustible extra que consumen en el recorrido y porque viajan menos pasajeros.

Según el teniente de la Policía Nacional a cargo del puesto de desvío, Mauricio Villalobos, “no se puede hacer nada, porque los desvíos ya están planificados, este será un cierre total hasta las doce de la noche, y por ese motivo están las vías alternas como las de Tipitapa y de Nindirí”.

Otros hacen negocio

Mientras los conductores de automóviles y transportistas lucían molestos en el sector de El Coyotepe, los vendedores de gaseosas, agua en bolsa, cervezas y conductores de triciclos aprovechaban para ofrecer sus servicios y mercancías a los caminantes. Ese era el caso de Eric Martínez, dueño de pulpería, quien cada año invierte en bebidas para este evento porque, según él, le deja un “dinerito adicional”.

Asimismo, David Sevilla, conductor de triciclos del sector cercano a El Coyotepe, expresó que todos los años se movilizan con los triciclos hacia la pista central, porque en su sector es “palmado”, además de que estas oportunidades no se desaprovechan.