Los manifestantes que se encontraban frente al Consejo Supremo Electoral, CSE, en el llamado “Campamento por la Dignidad” fueron atacados la madrugada de ayer por “más de cien simpatizantes del Frente Sandinista, vestidos con uniformes de la Alcaldía de Managua, Alma”, según afirma Carlos Bonilla, manifestante afectado.
Eran las tres de la madrugada y en el “Campamento por la Dignidad” se sentía el frío abrumador de la alborada, mientras ayudaban a auxiliar a los accidentados de la pista contiguo al CSE, porque un día antes la Alcaldía de Managua rellenó de arena y quitó algunos adoquines del lugar, dejándola vulnerable a accidentes de tránsito.
A esa hora, cuatro camiones cargados de personas vestidas con camisas azules, chalecos amarillos con logotipos de Alma, morteros, cuchillos, machetes y armas de fuego empezaron a atacar a una minoría calculados en 25, los manifestantes quienes llevaban 29 días protestando frente al CSE, según cuenta María Gabriela García quien mostraba una venda envuelta sobre su mano izquierda, como resultado de la agresión recibida.
La sobrina del comisionado Díaz
Mientras la agresión continuaba, los policías que realizaban un cordón de protección minutos antes, solo observaban mientras golpeaban a los jóvenes, testimonia Lisseth Sequeira Díaz, que aseguró ser sobrina del comisionado de la Policía Nacional Francisco Díaz, al sostener su mano derecha sobre su frente, donde tenía una herida que necesitó catorce puntadas para cerrarse.
Policía analizará el caso
Seis horas después del incidente, los manifestantes se dirigieron a las instalaciones de la Policía Nacional ubicadas en Plaza El Sol, a unos escasos ochenta metros de donde fue el incidente.
Primeramente, los oficiales en el portón principal dijeron que no había policías para tomar denuncias, sin embargo Pablo Cuevas asesor de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, Cpdh, intermedió entre manifestantes y Policía para que se les atendiera.
El comisionado de la Policía Nacional Fernando Borge declaró que se analizaría el caso, además de evadir las preguntas de los medios. Los protestantes estaban indignados porque, según ellos, siempre es lo mismo, “cada vez que nos agreden y nos roban solo dicen que analizarán, qué más quieren, qué nos maten”, protestaba Jairo Contreras.
*Estudiante, Comunicación Social, UCA.