•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Para el biólogo y antropólogo social Jorge J. Jenkins, con el proyecto del Canal Interoceánico, “Nicaragua está apostando por el futuro”. Además, considera que “lo que marca una diferencia fundamental (de la propuesta gubernamental actual) con iniciativas anteriores es la atención que el proyecto dedica a los aspectos ambientales y al manejo integral de los recursos naturales de la cuenca involucrada”.

¿Qué tan viable será la construcción de un Canal Interoceánico desde el punto de vista empresarial y medioambiental?

Se trata de la obra más importante en la historia económica y ambiental de Nicaragua. Es un proyecto que ha sido muy estudiado y debatido a lo largo de los años, ponderando una variedad importante de alternativas. Su viabilidad actual se da gracias a una conjunción de varios factores, partiendo de la expansión sin precedentes del comercio internacional marítimo, el avance de las distintas disciplinas de la ingeniería, la experiencia internacional de incorporar con éxito las dimensiones ambiental y sanitaria en los grandes proyectos de desarrollo, pero, sobre todo, el factor de la unidad nacional que se ha construido en los últimos cinco años. Considero que nunca antes estuvo nuestro país más cerca de coronar con éxito un proyecto transformador de esta envergadura.

¿Está Nicaragua en capacidad de soportar el impacto ambiental que ocasionará este megaproyecto?

Sí, porque las consideraciones ambientales se están incorporando en forma integral en el proyecto desde su inicio, de tal forma que los posibles efectos adversos sobre el ambiente y la salud podrán disminuirse de forma considerable. Los criterios ambientales deben continuar aplicándose en forma sistemática a todo lo largo del ciclo del proyecto, es decir, desde la ponderación de las alternativas de la ruta, considerando el estudio riguroso del impacto ambiental, como en la fase de diseño, en la etapa constructiva, y, una vez concluida la obra, en la operación y mantenimiento de la misma.

Los recursos que generará el Canal, de una magnitud hasta ahora desconocida para nuestro país, concretarán las posibilidades de mitigación y bonificación ambientales que, de otra forma, quedarían huérfanas. El manejo integral de la cuenca, con todos los aspectos involucrados, como la reforestación, la protección y renovación de las fuentes superficiales de agua y los acuíferos, la protección de la biodiversidad, el ordenamiento territorial, la protección de los suelos y el control de la contaminación, así como aquellos relativos a las inversiones para la protección social de los pobladores del área con criterios de equidad y respeto intercultural, y de igual manera para la gran cantidad de trabajadores que acudirán a las obras y los que estarán en los empleos indirectos, solo serán posibles a partir de los ingresos que generará el proyecto.

Dentro de todas las acciones de protección ambiental a ser consideradas, los recursos hídricos ocupan un lugar central para la operación del canal. Pero una protección cabal de los mismos tiene que abordarse a través de un enfoque integral e interdisciplinario de todos los elementos que componen el ecosistema, tanto de los aspectos físicos, como de los químicos, los biológicos y los antropológicos.

Se espera que el proyecto esté concluido en 10 años. ¿Cuántos años se requerirán para recuperar el medioambiente que resulte afectado que, según la exposición de motivos de la Ley, será de 1.5 millones de hectáreas?

No puede hablarse de un número determinado de años, porque las acciones de recuperación, protección y mitigación ambiental deben tener un carácter permanente. El monitoreo de los parámetros ambientales, por ejemplo, tiene que ser constante para advertir, con suficiente anticipación, cualquier cambio que afecte las condiciones ambientales, y, eventualmente, la operación misma de la vía interoceánica.

Algunos fenómenos naturales extremos pueden afectar las condiciones ambientales de la cuenca, y hay que estar preparados para esta posibilidad. La vigilancia ambiental, climatológica y sanitaria integradas, deben complementarse con las respectivas acciones de mitigación, adaptación y remediación ambientales y de salud de una forma continua.

Lo anterior para referirnos solamente a los aspectos constitutivos clásicos de los ecosistemas. Pero si, como debería ser, consideramos al ser humano y a las sociedades locales como parte indisoluble de los antropo-ecosistemas que se encuentran en la realidad, y no solo en los textos, resulta claro que este emprendimiento está orientado a rendir frutos tangibles para la profundización transformadora de la economía nacional y de la sociedad nicaragüense.

Hay analistas que consideran insuficiente la Ley y que, además de la Ley, debió realizarse un referendo, pues el territorio nacional “pertenece a los nicaragüenses”. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Entiendo que la Ley fue aprobada en forma casi unánime por la Asamblea Nacional, y que no hubo votos en contra. Los diputados son los representantes de la sociedad, y, por tanto, pareciera que un referendo no sería necesario. Si, por el contrario, la Ley hubiera encontrado una oposición significativa, quizás sería pertinente un referéndum. Tengo la impresión de que será muy difícil encontrar a una persona que se oponga a este proyecto basándose en argumentos con solidez científica. Es mi percepción de que por primera vez, en más de 100 años, Nicaragua está unida alrededor de esta magna obra que significará la modernización de nuestro país.

En su momento podrían darse debates con fundamentos sobre los pormenores del proyecto, y quizás hasta por la ruta seleccionada, y eso me parece saludable, ya que en el país hay personas de demostrada capacidad en estos temas, cuyos aportes enriquecerían el proyecto. Debemos tener presente que los aspectos involucrados en la construcción de un canal son de una alta complejidad técnica y científica, por lo que se requerirá del concurso de personas capacitadas en estos temas, las que afortunadamente se encuentran en el país.

Considerando que Nicaragua será dueña del 51% de las acciones del canal y que, según Álvaro Baltodano, el país ya solventó ese porcentaje accionario con la disposición de su territorio y demás recursos naturales, ¿cree que Nicaragua logrará conseguir los más de US$15,000 millones de parte de los inversionistas extranjeros para la construcción del Canal?

Partiendo del hecho de no ser experto en temas financieros, debo decir que el interés mundial por contar con una ruta alternativa y complementaria al Canal de Panamá puede asegurar los recursos que se requieren. Este es un proyecto atractivo que será rentable, y desde el punto de vista estratégico, potencias emergentes como China y Brasil, y las economías de Europa y de los Estados Unidos requieren del mismo. En los años venideros se incrementará en forma considerable el transporte marítimo de alimentos, de minerales, petróleo y otras materias primas, haciendo que un nuevo canal con suficiente agua para funcionar, sea una obra crucial para el comercio mundial.

En América no hay más alternativas viables, porque allá donde una obra así es posible desde el punto de vista de la ingeniería, no se cuenta con los recursos hídricos suficientes para que funcione una obra de esta naturaleza. Ante esta situación, Nicaragua aparece ahora unida en la determinación para avanzar con este emprendimiento. Hay una evolución promisoria de las condiciones de estabilidad social y seguridad ciudadana que son valores adicionales que generan confianza de la comunidad internacional para apostar en esta dirección.

¿En estos costos están incluidos los recursos financieros para recuperar el medioambiente, o esos gastos están proyectados a solventarse una vez que el Canal entre en funcionamiento?

No conozco los detalles presupuestarios de la obra, creo que todavía se está trabajando en eso. Sin embargo, la experiencia internacional indica que los costos de los estudios ambientales, lo mismo que las obras de mitigación y protección al ambiente y los recursos naturales, deben estimarse a lo largo de todo el proyecto, y no hasta finalizar las obras. De hecho, la Ley así lo considera. Los aspectos de la protección ambiental forman parte de una política pública de Estado, y como tal no está sujeta a los vaivenes de distintas etapas de un proyecto; es una responsabilidad indelegable que asegura su persistencia en el tiempo, en este y cualquier otro proyecto de desarrollo que el país emprenda.

El gobierno ha reconocido que habrá una afectación al medioambiente. ¿Cuál es el proceso para revertir el daño ambiental que se causará?

Las acciones de mitigación y de recuperación ambientales serán variables y acordes con los aspectos que se aborden. Por ejemplo, las excavaciones por el istmo de Rivas significarán que algunos recursos forestales serán eliminados por la apertura del Canal, lo cual deberá enfrentarse con acciones macizas de reforestación a lo largo de la ruta. En las áreas que serán inundadas, al igual que en otras que se secarán, deberá asegurarse previamente la protección de las poblaciones locales, al igual que sobre las especies de flora y fauna, las que serán trasladadas a otros sitios protegidos. Deberán, por tanto, crearse áreas de protección de niveles y características predefinidas conforme lo establezca un Plan Maestro Ambiental de la Cuenca, lo mismo que parques nacionales y proyectos de repoblación de especies nativas en las áreas de influencia del proyecto canalero. En el caso de algunas obras conexas al canal, como cortinas de represas hidráulicas o hidroeléctricas a lo largo de los ríos, deberán construirse rampas de agua especiales para que las especies migratorias como el robalo, roncador, sábalo y otras, puedan pasar y no queden atrapadas en uno de los extremos del curso acuático.

Pero los posibles daños no son solamente ambientales, en sentido estricto. Obras de esta envergadura seguramente afectarán sitios arqueológicos e históricos, ante lo cual deben emprenderse acciones de inventarios y salvataje cultural para proteger el patrimonio de la Nación. Al respecto el Ministro del Canal, Manuel Coronel, se ha referido a estos importantes aspectos asegurando su adecuado tratamiento, y la creación de museos que preservarán el patrimonio que pudiera ser afectado.

Al analizar el costo-beneficio de este proyecto, ¿cree usted que vale la pena llevarlo a cabo?

Claro que sí. En síntesis, es la única obra que podría transformar y modernizar la economía y la sociedad nicaragüense en un plazo razonablemente corto; un proyecto de Nación que solo es posible ahora por el empeño del presidente Daniel Ortega, quien se ha comprometido personalmente con la obra, rescatando un sueño postergado de los nicaragüenses.