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Buscar a la oveja y no esperar a que esta se acerque al pastor; ayudarle a resolver sus necesidades más apremiantes --desempleo, pobreza, etcétera-- en lugar de procurarle solamente sanación al alma y el espíritu y convertirse en un lugar de descompresión emocional parece ser la estrategia de la Iglesia Evangélica en su misión pastoral, lo cual ha ido en detrimento de la Iglesia Católica, la cual ha perdido, en los últimos 60 años, más del 40 por ciento de sus simpatizantes.

El panorama religioso en Nicaragua ha cambiado significativamente en los últimos 60 años. Según una encuesta realizada por la firma M&R Consultores, en el año 2009, solo el 54.4% de los nicaragüenses se declara católico, lo cual, al comparar con datos arrojados por el censo poblacional de 1950, significa una pérdida de adeptos a esta religión del 41.4%, pues en ese año, según datos del Censo Nacional, el 95.8% de los ciudadanos se consideraba católico.

La Iglesia del Camino

“Este crecimiento vertiginoso de la Iglesia Evangélica se da debido a la necesidad de la gente de tener alternativas; además, esta iglesia tiene una liturgia o manera de trabajo relacionadas con ir a buscar al creyente o a la persona, y no esperar que la persona venga a la parroquia, al templo, a la congregación”, enfatizó.

Marenco le llama a este fenómeno “la Iglesia del Camino” que, según su explicación, vendría a sustituir al estilo de la “Iglesia de Catedral, adonde la gente llega a esperar que le den una cátedra”.

La “Iglesia del Camino”, agrega Marenco, “va y busca, y comparte con la gente la necesidad y vive con ella el dolor”. “Ese acompañamiento, acercamiento o conexión social y esa identificación con las necesidades de la gente hace que la persona, en algún momento, experimente alguna identificación con los movimientos evangélicos”, explicó.

Nuevos modelos de evangelización

El sacerdote jesuita Ignacio Lange cree que no debe ser motivo de preocupación la disminución de adeptos católicos, no obstante, admitió que a la luz de esta situación estadística, la Iglesia Católica “debería plantearse nuevos modelos de evangelización”.

“Esto no es malo (la migración), pero no hay que alarmarse. Las primeras comunidades cristianas empezaron siendo comunidades de pocos, si tenemos los valores del reino y si somos capaces de compadecernos ante el otro”, reiteró el sacerdote jesuita.

Para el sacerdote Lange Cruz, el compromiso del católico debe ser con la acción “y no quedarnos reducidos a estar dentro de las iglesias o de las capillas, sino de asumir un compromiso por los demás, los que más sufren y los necesitados”.

Este fenómeno, el director de M&R Raúl Obregón lo explica con base en las herramientas que la Iglesia Evangélica utiliza en su misión evangelizadora. “El evangelio es prosperidad, el evangelio te ayuda a enfrentar las circunstancias de la vida por muy difíciles que sean y ese es el enfoque que tiene la Iglesia Evangélica”, señaló.

Ignacio Lange, sj: “Calidad no cantidad”

El sacerdote jesuita, Ignacio Lange Cruz, Director del Centro Pastoral de la Universidad Centroamericana, UCA, señaló que “llama la atención” el fenómeno de la disminución en el número de creyentes católicos, sin embargo, no lo considera “tan preocupante” como sociológicamente parece ser.

Pese a ello, Lange Cruz coincide con el pastor Augusto César Marenco, en la necesidad de que la Iglesia Católica cambie algunos mecanismos de acercamiento y de conexión con los creyentes.

No obstante, Lange Cruz considera que es más importante la calidad que la cantidad, en alusión al hecho de que el catolicismo nicaragüense haya disminuido más del 40% en adeptos en los últimos 60 años,

“La pregunta que debe hacerse no es qué tanto ha disminuido en católicos, sino si estos católicos que profesamos la fe verdaderamente tenemos los valores de Jesús”, señaló el sacerdote jesuita.

Lange Cruz añade que “vivir la fe, ser católico practicante y profesante tiene sus explicaciones, no es solamente un juramento, ni un hecho social ni cultural, sino que también implica el modo de concebir la vida, la historia, la familia y las relaciones interpersonales, y ese es el reto que tenemos como Iglesia, de brindar (a la gente) una iglesia más renovada, con más capacidad de escuchar”.