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Pese a la petición del embajador de Francia, Antoine Joly, de que Nicaragua apoyara la posición francesa en el tema de Siria, Nicaragua votó a favor de Siria y apoyó a Cuba, Venezuela y Bolivia al oponerse a la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas que condenó al régimen sirio.

Las resoluciones de la Asamblea General no son vinculantes, pero no pueden ser vetadas por ningún país, contrariamente a lo que ocurre en el seno del Consejo de Seguridad, donde sus cinco miembros permanentes tienen derecho a veto.

Joly manifestó que Francia al presidir el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, consideraba que Nicaragua podría apoyar su posición sobre Siria. “Cada país tiene su soberanía sobre temas políticos, pero será una tristeza para Francia ver que Nicaragua no toma en cuenta la vida terrible del pueblo de Siria”, añadió.

Ayer, Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua votaron ayer contra una resolución de condena al régimen sirio en la Asamblea General de la ONU al considerar el texto “desequilibrado” y una injerencia en los asuntos internos de Siria.

Mayoría condenó

La Asamblea General aprobó ayer por amplia mayoría una resolución de condena del régimen de Bachar al Asad, con apoyo de 133 países, incluidos la mayoría de naciones latinoamericanas, 12 en contra y 31 abstenciones, incluido Ecuador.

El embajador de Cuba ante la ONU, Pedro Núñez Mosquera, señaló en su intervención antes de votar que la resolución es “desequilibrada” porque puede “abrir la puerta a una intervención extranjera” de la que, según dijo, “tenemos ya experiencia en el pasado reciente”.

Indicó que para detener la violencia, masacres y los actos terroristas se debe detener “la transferencia de armas y dinero a los grupos insurgentes”.

El diplomático cubano responsabilizó de esas prácticas a “Estados Unidos y sus aliados europeos”, que cuentan con “políticas dedicadas a cambiar regímenes” que traducen su objetivo de “derrotar por la fuerza a gobiernos soberanos”.

Intervencionista, dijo Venezuela

Por su parte, el embajador de Venezuela ante la ONU, Jorge Valero, dijo que la resolución no es objetiva y constituye una intervención en los asuntos internos de un Estado “soberano e independiente”.

Para Caracas, la única “opción viable” es un diálogo político “sincero e inclusivo” en el que, según indicó, se niega a participar la oposición, a la que acusó de “practicar o apoyar” el terrorismo y que sobrevive “gracias al apoyo foráneo”.

“Los guerreristas y los que apuestan por la intervención militar sabotearon sus gestiones de paz”, añadió el embajador venezolano, quien reiteró que su gobierno comparte las posiciones asumidas por Rusia y China.

Frenar crisis

Por su parte, el embajador boliviano, Rafael Archondo, reconoció que la ONU debe actuar para frenar la crisis, pero alertó de que “hay claros límites” a esa acción dentro de la Carta de Naciones Unidas, a la que la resolución de este viernes es “contraria”.

“Esta resolución simplemente empeora el problema”, añadió.

Ecuador se abstuvo

Ecuador, que votó en contra de la anterior resolución en febrero, se abstuvo en esta ocasión, una opción que su embajador ante la ONU, Diego Morejón, sustentó en que “la resolución no contempla de manera equitativa la responsabilidad de todas las partes”.

La resolución recibió el voto afirmativo, además de España, de un amplio número de naciones latinoamericanas, como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.

“Apoyamos la resolución porque pide con urgencia un alto el fuego y el fin de la violencia y porque creemos que la Asamblea General no puede permanecer en silencio ante la escalada de violencia en Siria”, dijo la embajadora adjunta de Brasil, Regina María Cordeiro.