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Una interminable hilera de buses y camiones alcanzaba la vista en el kilómetro 41 de la Carretera Panamericana Norte, cuando ayer se mantuvo un tranque de cinco horas --de 10:00 am a 3:00 pm--, debido a la protesta de un grupo de pobladores de la comunidad Las Canoas, municipio de Tipitapa, que no aceptan la designación de Luis Hernández como Secretario Político del partido de gobierno, Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN.

Los más de cien protestantes, principalmente mujeres y niños, algunos luciendo camisetas con la leyenda “Amor, paz y alegría” y “El pueblo presidente”, enfrentaron con palos y piedras a los oficiales antimotines, quienes a cada embestida respondían con bombas de gas lacrimógeno.

El descontento comenzó el viernes en la noche, cuando localmente se conoció la noticia de que Luis Hernández fue designado como nuevo Secretario Político del FSLN para esta comunidad de más de 10 mil habitantes.

Sin embargo, el grupo de sandinistas que ayer protestó se rehúsa a aceptar a Hernández, aunque la dirección sandinista del municipio de Tipitapa envió a Dámaso Vargas y Nelson Martínez para convencer a los protestantes de retirar el tranque.

Dirigentes sandinistas no hablan

Ni Vargas ni Martínez quisieron ofrecer declaraciones a los medios de comunicación, para explicar cómo iban a resolver la demanda de los militantes sandinistas. Igualmente, Luis Hernández no fue encontrado en su casa, ubicada en Tipitapa, donde su esposa se negó a localizarlo para hablar con El Nuevo Diario y ofrecer su versión sobre los señalamientos que le hacen.

Auxiliadora Reyes Salguera, una mujer alta, recia, de ojos amarillos, gritaba en media carretera, que los beneficios que ha enviado el “Comandante” --en alusión al Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra--, se los han robado los dirigentes sandinistas Luis Hernández, Javier Flores, Nemesia y Alejandra Polanco.

“Las láminas de zinc, las cocinas y otros beneficios los han vendido en vez de regalarlos”, aseguró ayer Reyes, respaldada por un grupo de mujeres que detrás de ella empuñaban palos y piedras y le hacían eco a cada palabra.

El Poder Ciudadano

Reyes Salguera encabezó a un grupo de mujeres que gritaban “¡Somos el pueblo presidente, el Poder Ciudadano…!”, quienes evitaron que una escuadra de antimotines las desalojara de la carretera.

Esta mujer de 27 años, agarró a palos y manotazos a los antimotines, hasta que al menos cinco de ellos la pudieron someter por la fuerza y a golpes.

“Hace poco vinieron las cocinas y las (hermanas) Polanco agarraron tres cocinas, cuando hay gente que traga humo por no tener su cocina de gas, no es justo…”, dijo Reyes, empapada de agua, con los ojos rojos por el gas y moretones en los dos brazos.

Leydi Sauceda, de 23 años y con cuatro meses de embarazo, dijo que también fue agredida por los policías antimotines cuando se encontraba protestando. Sauceda también acusa a Nemesia y Alejandra Polanco de no trabajar para la comunidad sino para su propio beneficio, y asegura que ha sido testigo de cómo ellas se quedan con las cosas que manda el “Comandante”.

La versión policial

El comisionado Jorge Medrano, jefe del Distrito VIII de la Policía Nacional, en Tipitapa, reconoció que los protestantes eran sandinistas inconformes con las decisiones internas de su partido, pero justificó la actuación de la Policía Antimotines ante la agresión de los protestantes, cuando tiraron piedras para alejar a las policías.

“Estamos garantizando la vía para que todo mundo circule, porque tienen derecho a circular libremente y ellos también tienen derecho a protestar, pero a la orilla de la carretera, sin obstaculizar el tráfico. Nosotros estamos garantizando la circulación de los vehículos”, dijo el comisionado Medrano, quien lideraba a más de 20 antimotines y otros oficiales de línea.

Luego de conversaciones entre una de las líderes del grupo, Zoila Sauceda, y los enviados de la dirección sandinista de Tipitapa, los vehículos comenzaron a circular con lentitud.

Los buses de las rutas Managua-Boaco, Managua-Chontales, Managua-Camoapa y otros destinos; cabezales, vehículos particulares, camionetas de trabajo, todos, estaban aparcados en los dos extremos de la carretera, obstruyendo los dos carriles, así que el acomodamiento resultó desesperante al finalizar el tranque.