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¿Por qué en Esquipulas?

Esquipulas es un centro de paz y hay fronteras de tres países, por lo tanto, nos acercamos a lo que es Centroamérica y a lo que fue la Federación con Antigua, que en el caso de Costa Rica, en el pasado no le agradaba la hegemonía de Guatemala.

Esquipulas se ha convertido hoy en una ideología, una idea, nada concreto, una idea que da vida a todo un proceso de paz en Centroamérica y al Parlamento Centroamericano.

¿Cómo los Acuerdos de Esquipulas II logran un proceso de paz, cuando esta se considera difícil de alcanzar?

Después de la reunión de Esquipulas II hay dos cosas claves; primero, buscar la paz en Centroamérica, ya fuera firmando la paz de Contadora (una instancia multilateral establecida por los gobiernos de Colombia, México, Panamá y Venezuela, en 1983, para promover conjuntamente la paz en Centroamérica), o un mecanismo que sea común y luego la creación del Parlamento Centroamericano, y eso es constante en todas las reuniones.

Yo particularmente me orienté al proceso de reintegración porque el problema es llamarlo proceso de integración, porque eso significa que nunca fuimos integrados, es reintegración, porque nos estamos reintegrando.

¿Para qué un Parlamento Centroamericano?

Parlamento no es una palabra, es un sistema de gobierno. La idea que siempre tuve era forjar una nación y ese fue el motivo de llamarle Parlamento.

¿El Parlacén funciona como estaba pensado?

El Parlamento entonces tenía un concepto de segunda generación, era el Parlamento y las otras instancias políticas que eran la Reunión de Presidentes, que se institucionaliza para todo el tiempo y ligada a los vicepresidentes que sean quienes coordinan el proceso para la toma de decisiones de los presidentes.

Además, el tratado en sí le confiere al Parlamento la capacidad de seleccionar a los ejecutivos de alto nivel de las instituciones centroamericanas y las que se formen. En el artículo quinto le da mucho poder al Parlamento, pero hasta ahora no hay vinculación.

Si existe el tratado del Parlacén que hasta Esquipulas II es un proceso que les encargan al Vicepresidente de Guatemala y a los presidentes y vicepresidentes que constituyen una comisión preparatoria del Parlamento, un mes después.

Hasta Esquipulas II no era posible que los presidentes se reunieran por los problemas fronterizos, la Guerra Fría y todo lo que sucedía. Cuando llega Esquipulas II le da consecución a lo que sucedía en Esquipulas I y entonces vuelve a ratificarse en los procedimientos para alcanzar la paz.

El artículo quinto establece elecciones libres en toda Centroamérica, pero eso no fue posible por varias razones, y luego que haya elecciones libres y que los diputados del Parlamento sean electos. Esa es la fuerza del Parlacén.

¿No se puede desconocer a los diputados del Parlamento?

No los pueden desconocer, porque no hay causa para desconocerlos. Si en Panamá no llegan los parlamentarios de gobierno, llegan de la oposición, un país no puede decir me voy y desconozco a los diputados, porque se armaría como en Panamá tremenda batahola.

La mayor fuerza de un tratado en el caso de un Parlamento es su elección por el pueblo, eso le da la consistencia. Otra cosa sería si fueran nombrados por alguna institución, como quería Costa Rica, que en los cambios que se le hicieron al Parlamento hace cuatro años se suprimiera la elección y que los nombraran los parlamentos de cada país, esa hubiera sido la muerte, y además no lo podían hacer porque el tratado lo impide. El Parlamento nació para quedarse.

Mencionó conflictos fronterizos y Nicaragua tiene una demanda contra Costa Rica y Costa Rica una contra Nicaragua.

Si todo Centroamérica fuera una nación… lo cual significa que el SICA se transformara porque se coopera, pero no se integra y los presidentes en turno son quienes ejercen el poder pero cooperando. Las decisiones se toman en consenso, si a un Presidente no le gusta, pues no lo hace. No hay obligatoriedad, que lo que decidan los presidentes sea obligatorio.

¿Cómo se logra con esa obligatoriedad?

Transformando el SICA en un sistema supranacional, que tenga por un lado las competencias que corresponden a cada país a través de los ministros en cada país y luego lo que significa la estructura política centroamericana. El señor del SICA es solamente un secretario de los presidentes, el SICA es un organismo comunitario, por lo tanto sus decisiones son de alto nivel y no dependen de los presidentes en sí, depende de lo que haga cada comunidad, no de lo que decidan los presidentes.

¿Qué pasa con el Parlamento Centroamericano?

Lo que nos pasa hoy es que no se le puede pedir al Parlamento Centroamericano porque no se ve lo que hace. Su función no es actuar en cada país sobre lo que tiene que hacer. Su función es eminentemente el conjunto centroamericano, pero no tiene la capacidad porque sus decisiones no son vinculantes.

Para algunos de nuestros especialistas, Costa Rica tiene una estrategia antiintegracionista. ¿Esto limita la integración como usted lo soñó?

La integración, como yo la soñé es: nos integramos, se transforma el tratado, pero hoy ya hay mayoría, con tres se transforma el tratado. Antes se necesitaban cinco, después entró Panamá y al entrar este país era el cuarto, la objeción de Costa Rica se eliminaba, pero quién sabe qué cosas pasaron adentro del SICA, eliminaron el control del tratado y bajo esas circunstancias es complicado que pueda avanzar un sistema. Avanza muy bonito, pero es que una cosa es la parafernalia y otra cosa es la realidad.

Cómo vamos a enfrentar, los jóvenes por ejemplo, la globalización, los cambios tecnológicos, la cultura que se produce con esos cambios. El mundo avanza tan rápido que hoy no hay límites para el ser humano. Antes decíamos “quantum demonstrandum”, es decir “ya está demostrado”, hoy está demostrado que eso no funciona porque no hay demostración definitiva y por lo tanto si estamos cambiando, transformándonos nosotros mismos como personas, cómo vamos a enfrentar un proceso de ese tipo y no estamos aldeanizando con nuestras soluciones locales, de aldea. No tomamos en cuenta lo que se produce en el mundo que también está en ebullición.

Habló de “compartir soberanía”, ¿cómo se hace eso?

Todos los gobiernos, las constituciones centroamericanas tienen un punto en el cual se puede hacer la integración. Cómo compartir la soberanía… digamos nosotros tres vamos a hacer un “pull”, vamos a compartir, ponemos cada uno veinte dólares y compartimos los beneficios de los 60 dólares. Así son las soberanías… aportamos con un tratado, que quiere decir que hay supranacionalidad, es decir ningún Estado puede zafarse de ese concepto. Es legislación comunitaria, una ciencia que aquí ni se ha desarrollado, que proviene del Derecho Internacional y el Derecho Público y Privado.

En Europa se han escrito toneladas de libros montados sobre el Derecho Comunitario, pero aquí todavía estamos en pañales, pareciera que estamos en el desierto. Nosotros no entendemos que el mundo cambia y la única forma es compartir soberanía, la aportamos y la disfrutamos.

Por ejemplo, el mar de Centroamérica de ambos lados es maravilloso y dónde está la riqueza del mar… en el subsuelo marino, que es de nosotros los centroamericanos y peleando entre nosotros. Ese es el problema, con un mar precioso lleno de riquezas nosotros no lo entendemos y no lo utilizamos.

¿Cómo darnos cuenta de cuánto valemos?

Eso es fundamental. No nos damos cuenta ni qué somos en cada país. En Guatemala estoy enseñando la Constitución, yo fui presidente de la Asamblea Constituyente y creé un sistema con dibujos para niños grandes de pantalón largo, porque el 99 por ciento de Guatemala no conoce la Constitución. Cómo puede haber un país donde sus leyes no se conocen.

No estoy hablando de educación profunda, porque adolecemos de tantas cosas, pero la prensa tiene mucha responsabilidad, porque no le ha interesado promover la integración, pareciera que no lo comprendiera, hace sus cosas locales, pero no ahonda en el proceso de integración, a pesar que hemos mejorado mucho en asuntos de prensa.

¿Cómo nos organizamos los centroamericanos?

Yo siempre lo he hablado con los muchachos y muchachas, por qué no organizamos un movimiento centroamericano a nivel de región, cómo vamos a saber lo que somos si no nos valoramos y no aprendemos lo que somos.

Hay que hacer un movimiento centroamericano de jóvenes que comiencen a pensar, pero que también les interese cómo van a actuar.

Nosotros avanzaríamos más rápido si los periodistas y los jóvenes entendieran y comenzaran un movimiento de integración centroamericana, para que se vieran beneficiados con las cosas que suceden.

¿Cómo trabajamos la integración económica y política como usted dijo al mismo nivel y la misma velocidad, para que la parte social no se vea afectada?

Si las reglas del juego no son coordinadas por la economía y la política, sufre lo social. No hay coordinación. La economía de Centroamérica puede que marche a un nivel más rápido, pero no va con la política, tienen que marchar al mismo nivel, a la misma velocidad, porque una y la otra se complementan y quien se va a beneficiar es la gente.

¿Es lo social quién debe hacerlas avanzar igual, es la gente quien lo debe demandar?

Claro. La sociedad civil. Pero la sociedad civil no es representativa muchas veces, no tiene adherentes, no tiene bases sólidas verticales y se convierte en núcleos de poder que dicen representar lo que son, pero no lo representan. Se arrogan poderes que no les corresponden.

Hay necesidad de formar asociaciones civiles, hay intentos de formarse, pero todavía son incipientes. Es necesario que la sociedad civil se fortalezca.

¿Este fortalecimiento tiene que ser también regional?

De hecho el SICA tiene alguna representación, el problema es que el SICA no funciona. Pero sí lo creo indiscutiblemente. Y creo que algún día tendremos partidos políticos centroamericanos, como había antes. La Democracia Cristiana tuvo sus momentos como partido político regional. Todo tiende a crecer regional, con las características de cada lugar. Eso tiene que ser la cultura, es cultura de todos porque todos la producen.

Nadie es propietario del todo, es propietario en la medida que cada quien aporta, porque si no, no va a progresar. Hay mucho pero la iniciativa debe de partir de la juventud y hay poca participación. Hablamos de una democracia participativa pero no participamos y los que están en la cúspide no permiten que la juventud llegue a esa participación. Es una simple pugna de poder generacional.

ALBA e integración

¿El ALBA encaja o es contrario al proceso de integración?

Es positivo si se le da el papel de unificación que debe tener, aunque cada uno tenga sus propios principios, pero que tengan reglas comunes, que sean utilizadas por todos. El ALBA puede ser positivo o puede ser destructor, no puedo definir qué va a pasar, la perspectiva es el futuro posible que no está escrito.

Está naciendo un poder masivo en América del Sur, Brasil particularmente. Yo tengo una teoría geopolítica, si en un espacio, uno de los espacios está controlado en porcentaje más alto y está en un mar y no tiene el otro, tiende a dominar un mar. Esa característica está en Brasil, el coloso del mundo mesoamericano.