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En estas elecciones municipales, el partido de gobierno, Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, estaría en un proceso de restarles protagonismo a los alcaldes, para enaltecer y mantener sobre todas las cosas la figura, no tanto de la bandera del partido, sino de Daniel Ortega Saavedra y de su esposa Rosario Murillo Zambrana, quienes actualmente gobiernan el país.

Esta fue la idea central del análisis a fondo que hizo el investigador, municipalista y sociólogo Manuel Ortega Hegg, sobre las recientes reformas a la Ley de Municipios, Ley 40, las cuales triplicaron el número de concejales en los 153 municipios del país, y dividieron las funciones del gobernante local entre el alcalde y vicealcalde, entre otros cambios.

Ortega Hegg, investigador asociado del Centro de Análisis Socio Cultural, CASC, de la Universidad Centroamericana, UCA, fue uno de los protagonistas del foro denominado “Situación y Desafíos de la Autonomía Municipal”, organizado por el Moviendo Por Nicaragua, MpN, en el que se determinó que los próximos comicios del 4 de noviembre son el entierro de la “autonomía municipal”.

Autonomía es un límite al poder central

El municipalista destacó que “la autonomía municipal es un límite al poder central en el territorio” y “un campo de libertades, decisiones y recursos que se sustraen al poder central, para dejarlo en manos de la población local y de los representantes que esa población local elija”.

Sin embargo, Ortega Hegg recuerda que en la cultura política nicaragüense, las élites políticas se resisten a aceptar la autonomía local, “pues su tendencia histórica ha sido la concentración de poder, tanto en las decisiones como en los recursos en el ámbito central”. Por ello, Ortega Hegg afirma que “la autonomía en los municipios ha tenido que conquistarse en una lucha contra el poder central”.

En ese sentido, al analizar las reformas aprobadas en el Parlamento el 8 de marzo de 2012, Ortega Hegg explica que con el cambio en el artículo 19 de la Ley 40 --para cumplir la equidad de género--, más bien se fortalecen los dedazos, porque queda a discreción del “caudillo” del partido determinar “un hombre o una mujer” en las candidaturas de alcaldes, vicealcaldes, concejales y sus suplentes. Entonces, no es la población local quien los elije. “Le da una injerencia a la élite política, para meter la mano y fortalecer los dedazos”, afirma.

Dos cabezas en la alcaldía

Por otra parte, el analista señala que con la reforma al artículo 34 de la Ley 40, se le asignan una serie de atribuciones al Vicealcalde, restándole facultades al Alcalde, porque en esa modificación se le otorga atribuciones que eran indelegables del Alcalde.

Agrega que se le otorga al Vicealcalde ser parte de la dirección superior del gobierno local; coordinar el área social del gobierno local en los ámbitos de salud, educación, cultura y turismo; coordinar y dirigir el área de servicios municipales referida a la limpieza pública, el área de medio ambiente… etcétera.

“En la práctica, se está creando dos cabezas en el gobierno local, pero de fondo, lo que hace esta reforma es debilitar la figura del alcalde, porque le quita competencia y las reparte”, asegura.

En ese sentido, el sociólogo ofrece una interpretación del discurso de la primera dama, Rosario Murillo, quien invita a votar por el FSLN, “por el proyecto del bien común”, pero no se refiere a los candidatos a alcaldes, quienes ni siquiera llevarán su foto en la boleta electoral para ser reconocidos por los electores.

Debilitamiento de la figura del alcalde

Pero Ortega Hegg va más allá, al decir que el debilitamiento de la figura del Alcalde tiene el objetivo de evitar el nacimiento de líderes locales que se proyecten a nivel nacional, considerados “amenazas para el poder central”, como fueron los casos de Arnoldo Alemán, Herty Lewites y Dionisio Marenco, entre otros.

“Había un protagonismo de los alcaldes no solamente en Nicaragua, sino en toda América Latina; se ha demostrado que los alcaldes, sobre todo los de la ciudad capital, se convierten después en competidores del gobierno (central)”, manifiesta Ortega Hegg.

"Autonomía" fue la gran conquista de la sociedad civil

Por su parte, Carlos Tünnermann Bernheim, directivo del Movimiento por Nicaragua y promotor de los foros sobre democracia, municipalismo y autonomía, consideró que la “autonomía municipal” es la “gran conquista” de la sociedad civil, pero que ahora está en “gran riesgo”.

“En estos momentos hay grandes desafíos para la autonomía municipal, nosotros creemos que después de estas elecciones, según sus resultados, nos podemos adelantar a vaticinar que estaríamos asistiendo prácticamente al entierro de la autonomía municipal”, aseguró Tünnermann.

Elite política conspira contra la autonomía local

El siguiente expositor en el foro fue Silvio Prado, también sociólgo, investigador, municipalista y director del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas, Ciepp, quien profundizó sobre los esfuerzos de la sociedad civil para que hace 25 años fuera posible la Autonomía Municipal.

Prado aseguró que la sociedad civil es la “única organización que impulsó la descentralización del Gobierno central”, y que “si hay un segmento de la sociedad civil que ha impulsado la autonomía municipal ha sido la sociedad (misma)”.

En contraste, según Prado, la tendencia de los gobernantes y de quienes ostentan el poder político es “utilizar a los gobiernos municipales y regionales como subordinados del poder central y como meros ejecutores de sus decisiones”.

“Estamos, por lo tanto, frente a un elemento que conspira permanentemente contra la autonomía, que es la cultura política de las élites de nuestro país, que no se resignan a aceptar que puede haber espacios de libertades de ciudadanos que ellos no controlen”, manifestó por su parte Manuel Ortega Hegg, para explicar el comportamiento de los políticos nicaragüenses.

 

Objetivo es “gobernar desde abajo” aunque se pierda el poder

Leonor Álvarez

El municipalista Manuel Ortega Hegg asegura que la lógica oculta detrás del proyecto político del partido de gobierno Frente Sandinista, es constituir, a partir de los gobiernos municipales, la posibilidad de continuidad en el poder, aunque se pierda el gobierno central, es decir, “gobernar desde abajo”.

En ese sentido, recuerda las palabras de Carlos Fonseca Terán, dirigente sandinista, quien ha dicho que el proyecto del FSLN busca “institucionalizar para preservar el poder revolucionario, aunque el gobierno no estuviera en manos del partido de la revolución”.

Ortega Hegg interpreta que si es el caso, “el FSLN entregará el gobierno, pero no el poder arraigado en los municipios, para, “efectivamente, gobernar desde abajo”.

El sociólogo se atreve a afirmar que este modelo fue usado por el líder libio Muamar el Gadafi, quien decía que no era ni presidente ni funcionario, pero “nada se movía sin que él lo mandara”.

“Gadafi mandaba a través de ese sistema asambleario que bajaba desde arriba, y que funcionaba de acuerdo con lo que emanaba de ese poder central”.

FSLN pelea por poder vertical y horizontal

Ortega Hegg concluyó su exposición diciendo que la autonomía municipal solamente puede ser defendida por la población, porque los partidos políticos en Nicaragua se están peleando por cargos de gobierno, pero no por el poder.

“El FSLN pelea por el poder horizontal, es decir, en los poderes del Estado, y ahora está peleando por el poder vertical en los territorios”, aseguró el municipalista.

“Municipios gozan de autonomía política, administrativa y financiera”

El artículo 177 de la Constitución Política de Nicaragua establece de forma clara que debido a la autonomía, los gobiernos locales tienen plena independencia ante el gobierno central.

Los municipios gozan de autonomía política administrativa y financiera. La administración y gobierno de los mismos corresponden a las autoridades municipales.

La autonomía no exime ni inhibe al Poder Ejecutivo ni a los demás poderes del Estado, de sus obligaciones y responsabilidades con los municipios.

Se establece la obligatoriedad de destinar un porcentaje suficiente del Presupuesto General de la República a los municipios del país, el que se distribuirá priorizando a los municipios con menos capacidad de ingresos.

El porcentaje y su distribución (de recursos) serán fijados por la ley. La autonomía es regulada conforme la Ley de Municipios, que requerirá para su aprobación y reforma de la votación favorable de la mayoría absoluta de los diputados.

Los gobiernos municipales tienen competencia en materia que incida en el desarrollo socioeconómico de su circunscripción. En los contratos de explotación racional de los recursos naturales ubicados en el municipio respectivo, el Estado solicitará y tomará en cuenta la opinión de los gobiernos municipales antes de autorizarlos.

La Ley de Municipios deberá incluir, entre otros aspectos, las competencias municipales, las relaciones con el gobierno central, con los pueblos indígenas de todo el país y con todos los poderes del Estado, y la coordinación interinstitucional.

 

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