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Desde el púlpito el vicario de la Catedral de Managua, Héctor Treminio, dirigió en la homilía de domingo, una fuerte crítica a quienes motivados por la ambición del ostentar el poder provocan situaciones lamentables.

“Ambicionan algo que no pueden alcanzar y entonces hacen guerra”, enfatizó el sacerdote, advirtiendo al pueblo cuán peligrosos y dañinos son los que a cualquier costo quieren tener el control de todo.

Ahora que la tensión por la carrera electoral municipal eleva su ritmo y se advierten síntomas de violencia entre las bases de las fuerzas en contienda, el vicario llamó a los políticos a “no manipular las conciencias de la gente y a ser claros en sus programas” para evitar la violencia.

No obstante, invocando el evangelio el padre Treminio señaló que “donde hay envidia y rivalidad hay toda clase de desorden y maldad”, y es algo de lo que ni la Iglesia está exenta, según repitió, como una manera de comenzar por criticar a los de “su casa”.

“La envidia entra a la Iglesia” reconoció ante la feligresía congregada en la Catedral de Managua, para luego recomendarles no buscar siempre ser los primeros y pensar más en servir. “A nosotros (en la iglesia) también nos pasa, no queremos ser segundos”, enfatizó.

“Todos tenemos que luchar y deponer cualquier actitud que vaya en contra de lo que es la unidad para sacar adelante nuestra patria”, fue el llamado del líder católico tanto para los líderes políticos como para sus simpatizantes.

El vicario de la Catedral también se pronunció respecto al perjuicio hecho a una larga lista de trabajadores de las estructuras estatales y municipales, a quienes ni siquiera se les reconoció el pago de la liquidación según manda la ley, incluso a pesar de contar con fallos de distintos tribunales a su favor.

despidos políticos

“Es que muchas veces (en Nicaragua) trabajamos bajo la bandera de un partido y no bajo la bandera de un Estado”, valoró el sacerdote, calificando de lamentable la agobiante situación por la que atraviesan los trabajadores despedidos.

“Es triste, porque muchas veces actuamos por encima de los valores de respeto por la dignidad de la persona”, dijo, reconociendo que no se toman en cuenta las capacidades de las personas sino la cobija partidaria. “El justo incomoda porque echa en cara el mal proceder”, opinó.

Sindicatos calculan que desde 2007 a mayo de 2012 el Estado ha prescindido de más de 23 mil empleados de unas 52 instituciones públicas, a quienes les debe su liquidación.