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En un documento de cuatro páginas, la Conferencia Episcopal de Nicaragua, CEN, sentó hoy su posición sobre las autoridades del Consejo Supremo Electoral, CSE, a quienes instó “a ejercer sus funciones con responsabilidad y honestidad, actuando con transparencia en el escrutinio de los votos, que no permita la mínima duda acerca del respeto a la voluntad popular en estas elecciones municipales”.

Los obispos de la CEN están reunidos desde ayer en el centro Pastoral La Cartuja, en el departamento de Matagalpa, donde también manifestaron que quienes decidan ir a votar el próximo 4 de noviembre “deben madurar su decisión reflexionando con seriedad delante de las distintas propuestas de los candidatos, elegir a quien consideren mejor y el más adecuado para el bien común de su municipio y, finalmente, depositar su voto en la urna en secreto y sin dejarse coaccionar por ninguna persona o institución”.

En la carta pastoral los sacerdotes exhortan a cada nicaragüense “a que decidan desde su conciencia, lo que es más justo y bueno en la actual situación del país”.

El escrito fue leído por el secretario de la CEN, Monseñor Silvio Báez, donde asistieron los ocho miembros de la Conferencia Episcopal.

El documento se  refiere también a la “problemática política” en la coyuntura de los comicios municipales, y en ese sentido, añade el documento un fragmento bíblico que dice: “Los reyes de las naciones las dominan como señores absolutos y los que las oprimen se hacen llamar bienhechores”.

En ese contexto, mencionan que “la vida política del país está hoy dominada por un estilo de ejercer la autoridad en modo autocrático y abusivo, que se manifiesta a través de la concentración de poder y el deseo desmedido de conservarlo y perpetuarse en él, así como la manipulación de la ley y de las instituciones…”

Por otra parte observan que los partidos políticos de oposición “se debaten en luchas internas y descalificaciones recíprocas, que no tienen su origen en motivaciones democráticas, sino en la búsqueda de mayores espacios de poder y en ambiciones personales”.

La carta pastoral hace ver que los partidos opositores tienen “una gran incapacidad para concebir y practicar la política en función del bien para la sociedad”.