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El Presidente de la República, Daniel Ortega, respaldó ayer la expulsión del embajador de los Estados Unidos de La Paz, Philip Goldberg, por parte del presidente boliviano, Evo Morales, en momentos en que el embajador norteamericano en Nicaragua, Robert Callahan, calificó como “una violación de algunas resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas” el reconocimiento de la independencia de las regiones de Osetia del Sur y Abjasia por parte de Ortega.

Durante su discurso luego de haber recibido la antorcha de la Independencia por parte del presidente hondureño, José Manuel Zelaya, en el paso fronterizo Las Manos, Ortega manifestó que “es una muy buena lección” y que responde a que al presidente Morales no le quedó más camino ante la supuesta “injerencia” del diplomático norteamericano.

De acuerdo con publicaciones de diarios internacionales, Morales declaró este miércoles “persona non grata” a Goldberg y ordenó su expulsión inmediata del país, pues según él este diplomático busca la división territorial de Bolivia en un contexto donde se han desatado varios actos de violencia en regiones autonomistas como Santa Cruz y Tarija.

En los menos de 30 minutos de discurso, el presidente Ortega no mencionó a su homólogo Hugo Chávez, aun cuando el mandatario venezolano anunció que investigará una supuesta conspiración para derrocarlo y asesinarlo.

Unión para la independencia
Tanto el presidente de Honduras como el presidente Ortega expresaron que es necesaria la unidad de los pueblos centroamericanos para alcanzar una verdadera independencia con el fin de vencer la pobreza, el analfabetismo y el hambre.

Zelaya señaló que ello solo se conseguirá “quitándonos los yugos de quienes quieren mantenernos divididos, de quienes quieren usar estas naciones para esclavizarlas, de quienes nos ven como riquezas naturales para ser explotadas o para establecer su capitales de feudos”.

Por su parte, Ortega calificó como “urgente” la unidad, porque “tenemos que vencer la pobreza, el analfabetismo y el hambre” para, según dijo, ser verdaderamente libres.

Ortega también se refirió al paso del huracán “Ike” por Cuba, país al cual dijo que ya le expresó su solidaridad, y exaltó el “espíritu trabajador del pueblo cubano” para recuperarse de ese “golpe”.

Además aprovechó para recordar el 35 aniversario del asesinato del ex presidente chileno, Salvador Allende, en un golpe de Estado militar encabezado por el general de Ejército, Augusto Pinochet. Allende fue el primer gobernador socialista elegido por elecciones democráticas en ese país suramericano.