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Los partidos liberales en Nicaragua no son la oposición, y el liberalismo para fortalecerse debe unirse alrededor de una propuesta que ayude a superar los retos que actualmente se le presentan. Así lo manifiestan los analistas políticos Carlos Tünnermann y Félix Maradiaga.

De acuerdo con Tünnermann, el reto para unir a la oposición no es solamente para los partidos liberales. “El reto es para todos”, dijo.

“Si se unen los liberales está bien, debieron estar unidos desde el 2006. Si hubieran estado unidos en el 2006 no estaría Ortega en la Presidencia”, recordó.

Señaló que la unidad de la oposición no debe hacerse en torno a personas o líderes sino en torno a un proyecto, a una propuesta de nación, una agenda básica que sirva de “aglutinador”.

“Hay documentos que pueden ser muy buenos insumos, pero una vez que se tiene esta agenda básica, mínima, de nación, que todos coincidamos en que esas son las prioridades para sacar al país de la pobreza, el desempleo, para recuperar la institucionalidad democrática, la independencia de poderes, el respeto a las leyes y al Estado de Derecho, y cuáles son los pasos a seguir”, explicó Tünnermann.

Falta de estrategia

Manifestó que lo que le ha faltado a la oposición política es una estrategia. “Lo que tenemos que elaborar es una alternativa. Eso es lo que la población está demandando”, indicó y añadió que “no se trata de unificar cúpulas, se trata de unificar desde las bases”.

Ante el anuncio del Partido Liberal Independiente, PLI, de un proceso de unión del liberalismo y la respuesta de algunos dirigentes del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, de no querer unión en torno a una persona, consideró que deberían ponerse de acuerdo. “Tenemos que superar la tendencia a decir unámonos en torno a mi persona o en torno a este partido”, comentó.

La lección aprendida

El también analista político, Félix Maradiaga, coincidió con Tünnermann en que se debe separar la “oposición”, de los partidos liberales y consideró que esto quedó claro con las elecciones municipales.

“Las elecciones recientes nos dejan una clara lección y es que la enorme mayoría de la oposición latente y silenciosa se quedó en su casa sin ir a votar”, recordó Maradiaga.

De acuerdo con Maradiaga, el liberalismo tiene cinco grandes retos: el primer reto es reconocer que tiene una crisis de liderazgo en general; en segundo lugar, que tiene una atomización, es decir que no se ha podido construir una red liberal a nivel nacional que tenga un nivel de coordinación; el tercero, es que tiene orfandad de las bases; el cuarto, es la crisis de recursos económicos; y el quinto, la ausencia programática o de proyectos estratégicos.

“Esos cinco retos conjuntos deberían ser el inicio para la unión de los liberales. No una unión alrededor de personas, no una unión alrededor de partidos, no una unión geográfica, sino una unión alrededor de un plan que logre superar o alcanzar esos retos”, afirmó Maradiaga.