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  • EFE

El presidente dominicano, Danilo Medina, cumple hoy sus primeros 100 días en el cargo con el empeño de cumplir sus promesas, haciendo aprobar una reforma tributaria y bajo el fuego cruzado de opositores que no han guardado ese "período de gracia" que tradicionalmente recibe todo nuevo Gobierno.
       
El gobernante de 61 años, que asumió el poder el 16 de agosto, ha impuesto un estilo austero y frugal que marca la diferencia con su antecesor, Leonel Fernández, más inclinado hacia el boato y la espectacularidad.
       
Medina prometió que a partir del año próximo el país destinará el 4% del Producto Interno Bruto, PIB, a la educación preuniversitaria tal y como lo ordena la ley, creó un ambicioso plan para eliminar en dos años el analfabetismo que afecta a más de 700,000 dominicanos, y dispuso un fondo de 10,000 millones de pesos, unos 250 millones de dólares, en créditos para la micro, pequeña y mediana empresa.
       
Dispuso también el incremento de los beneficios del programa "Solidaridad" que otorga ayuda económica a centenares de miles de familias pobres, hizo firmar a sus funcionarios un código de ética y logró reducir de un tirón el gasto público en 6,900 millones de pesos, alrededor de  172.5 millones de dólares, con una serie de medidas de austeridad.
       
Además, creó la ventanilla única de inversión, VUI, que otorga facilidades y seguridades a los inversionistas extranjeros y locales, y recientemente dispuso que se otorguen títulos de propiedad a miles de personas que ocupan desde años terrenos estatales.
       
Estas medidas, sin embargo, no han servido para aplacar el rechazo de amplios sectores nacionales a la reforma tributaria que Medina hizo aprobar en el Congreso Nacional, y que amplía la base impositiva al consumo del 16% al 18%, establece aumentos en los impuestos a las bebidas alcohólicas y los cigarrillos, así como la retención del 10% de los beneficios de las cuentas de ahorros a partir de los 400,000 pesos, equivalentes a 10,000 dólares.

El gobernante dijo que la reforma tributaria era el "único recurso" con que contaba el Gobierno para hacer frente al déficit fiscal registrado durante el último año del Gobierno de Fernández y que fue calculado en unos 187,000 millones de pesos, unos 4,675 dólares.