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Para el jurista Fanor Avendaño, la posición del Gobierno de Colombia de no acatar el fallo de La Haya le puede acarrear mayores problemas de los que enfrenta, y corre el peligro de quedar aislado ante el mundo.

Avendaño es del criterio que en esa histórica sentencia, “Nicaragua ganó, pero Colombia también ganó. Colombia se quedó con las islas y los cayos, y Nicaragua recuperó sus derechos sobre el mar”.

El jurista recordó que Nicaragua reclamó ante La Haya sus derechos legítimos, que Colombia se lo había cercenando al ejercer sobre las 200 millas náuticas de la Plataforma Continental”.

“Nicaragua logra que se reivindiquen sus derechos sobre el mar, tenemos que decir que Colombia gano también en esta sentencia porque se queda con las islas, y tienen opción a la explotación en el mar. No hay que decir que Nicaragua gana todo y que Colombia pierde todo, lo que es importante desde el punto de vista económico, porque tiene derecho a la explotación de los recursos naturales”, reiteró el catedrático.

Colombia sin argumentos

Avendaño recordó que Colombia no puede abstraerse de la jurisdicción de la CIJ por el Pacto de Bogotá, firmado en 1948, y suscrito por 21 países de América Latina, el cual establece que ese país se somete a este pacto y se obliga a que las soluciones de las controversias sean aspectos muy puntuales, determinantes, de buenos oficios, al arbitraje y procedimiento judicial, esto último fue lo que se determinó en la Corte Internacional de Justicia”.

Destacó que, tras la sentencia, el presidente Daniel Ortega dijo que los habitantes de San Andrés pueden seguir pescando y trabajando en paz en las aguas fronterizas. “Nicaragua ha dicho que Colombia puede seguir transitando en aguas nicaragüenses, siempre y cuando pidan autorización”.

El jurista lamentó que “Colombia desconociendo la norma internacional, cae en desacato y se pone a una sanción internacional”.

Citó que varios organismos internacionales pueden sancionar al Gobierno de Bogotá que se arriesga a salir del concierto de países respetuosos del Derecho Internacional “y eso es extremadamente peligroso para el desarrollo político y económico del hermano pueblo de Colombia, por lo que sus gobernantes están obligados a la ponderación, al pragmatismo”.

“Ya muchos problemas tiene el hermano pueblo colombiano, ya que la guerrilla, el narcotráfico, y su pobreza lo han sumergido en un atraso de más de medio siglo por la violencia que se vive en ese país”, enfatizó el también director del Instituto de Estudios Humanístico.

“Fragatas es una provocación”

Avendaño es del criterio que Nicaragua y Colombia “no merecen estar en conflictos porque el litigio fue resuelto por la Corte Internacional de Justicia.

La presencia de las fragatas de guerras de Colombia que están en territorio marítimo nicaragüense se puede considerar como una provocación a esta nación”.

Consideró que ante esa situación el Gobierno de Nicaragua tiene que ser ponderado, “ pero sin llegar a una actitud blandengue y sin sometimiento con Colombia”.