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Ambiciones personales y proyectos ideológicos distintos serían algunas de las razones que mantienen a la oposición política dividida en Nicaragua, según el criterio de Arturo Cruz, analista político y exembajador de Nicaragua en Estados Unidos, quien junto a otros personajes críticos, coincide en que el problema radica en que la oposición se ha fragmentado, y en 2013 tiene nuevamente el reto de superar esa debilidad.

En declaraciones ofrecidas a la agencia de noticia ACAN-EFE, Cruz valoró que la división de los opositores --que son en su mayoría liberales y conservadores-- “tiene mucho que ver con ambiciones personales, proyectos ideológicos distintos y razones mezquinas, pero todas razones legítimas”.

“El problema de la oposición es que se ha fragmentado, y eso ha hecho muy difícil una opción efectiva ante una gestión muy fuerte de parte del presidente (Daniel) Ortega”, explicó Cruz, también académico del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas, Incae.

El liberalismo, principal corriente de oposición en Nicaragua, se encuentra dividido en dos fuerzas políticas: una liderada por el expresidente Arnoldo Alemán (1997-2002), y la otra por el diputado y excandidato presidencial Eduardo Montealegre. También existen otras corrientes liberales que en los últimos años han participado en las contiendas electorales, como la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, y la Alianza Por la República, APRE.

Carlos Tünnerman Bernheim, analista político y exfuncionario público, valoró que la oposición política de Nicaragua tiene el reto de superar los liderazgos “personalistas” y “caudillescos”, y comenzar a trabajar en equipo para salir de la crisis de unidad que la mantiene fragmentada, en un contexto político en el que el partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, ratificó su control en las elecciones municipales al obtener 134 alcaldías de las 153 durante la contienda de noviembre pasado.

Unidad desde las bases

Tünnerman considera que el próximo año la oposición tiene que ser más beligerante e iniciar la construcción de la unidad de todas esas fuerzas, a través de las bases y no a partir de acuerdos de cúpulas.

Opina que, particularmente, en el ámbito municipal hay más conciencia de la necesidad de unidad, mientras que a nivel de las cúpulas hay mucho recelo, afán de protagonismo y personalismos, entre otras cosas.

“A nivel municipal hay más receptividad de la necesidad de unión de todas las fuerzas y los sectores que nos oponemos a la acumulación del poder de parte del gobierno”, dijo Tünnerman, quien fue Ministro de Educación y embajador de Nicaragua en los años 80.

También recomendó preparar una “propuesta alternativa” a lo que ofrece el gobierno del presidente Daniel Ortega Saavedra.

Carencia de líderes, pero no es lo importante

Aunque Tünnerman asegura que la oposición carece de líderes, considera que no los necesita para buscar la unidad. “Hay que quitarse esa idea, porque en Nicaragua seguimos creyendo en esa cultura política muy tradicional, donde se necesita al santo de la oposición”, dijo, insistiendo en que no es necesaria la figura del líder.

Manifestó que hay que superar esa idea y pensar en equipo, como una primera etapa para lograr la unidad. Considera que luego vendrá otra fase, cuando se llegue el tiempo de las elecciones, pero antes se tiene que trabajar en una oposición fuerte, que logre ejecutar cambios en las instituciones del Estado.

“Hay que superar la etapa del líder, porque eso es lo que ha perjudicado y ha impedido la unidad”, expresó Tünnerman.

Buscar nuevos liderazgos

Por su parte, Óscar Castillo, analista político y Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Politécnica de Nicaragua, Upoli, manifestó que la unidad es un reto difícil ante un gobierno que controla la mayoría de las alcaldías, pero considera que se debe pensar en una estrategia para contrarrestar ese hecho.

Castillo coincidió con Tünnerman al afirmar que la oposición carece de líderes, porque para él, un líder tiene que estar consciente de la búsqueda de la unidad sin distinción de colores políticos; además, tiene que ser capaz de unificar a todas las fuerzas políticas y sociales dispersas.

Aún así, Castillo cree que existen jóvenes que podrían llegar a ser buenos líderes al frente de un proyecto político, pero aún no les han ofrecido esa oportunidad.

“Yo creo que hay líderes en Nicaragua, hay liderazgos jóvenes, mujeres y hombres que tienen mucha capacidad para ponerse al frente de cualquier estrategia de unidad”, afirmó Castillo.

No es momento de candidaturas

Por otro parte, el exdiputado José Pallais Arana manifestó que se debe pensar en una unidad organizada, que demande el restablecimiento de la democracia a través de la movilización y la protesta.

Valoró que la unidad no tiene que tener una visión electorera, porque sería continuar jugando con las reglas del gobierno.

También consideró que no se puede seguir pensando en “liderazgos mesiánicos que han llevado a la oposición y al país a la crisis”, y tampoco está de acuerdo con participar en elecciones cuando no se ha hecho un cambio en el Poder Electoral.

“Debemos plantear que no se debe participar en procesos electorales amañados, no es momento de estar pensando en candidaturas presidenciales, porque eso es jugar al zancudismo”, dijo Pallais, agregando que lo primero es “restablecer la democracia”.

Últimas elecciones presidenciales

En las últimas elecciones presidenciales de 2011, el partido Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, ganó con 1,320,619 votos, equivalentes al 62.65%. El segundo lugar lo obtuvo el candidato de la Alianza del Partido Liberal Independiente, PLI, Fabio Gadea Mantilla, quien logró 652,585 votos, equivalentes al 30.96%.

El candidato de la Alianza Partido Liberal Constitucionalista, PLC, y expresidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán Lacayo, alcanzó 126,995 votos, correspondiente a 6.02%. Los restantes candidatos: Enrique Quiñónez Tuckler, de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, y Róger Guevara Mena, de la Alianza por la República, APRE, obtuvieron: 5,465 la ALN, equivalente a 0.26%, y 2,417 la APRE, equivalente a 0.11%.

 

Motivos de la división

Para el analista político Arturo Cruz, la división de la oposición “tiene mucho que ver con ambiciones personales, proyectos ideológicos distintos y razones mezquinas…”