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¿Hacia dónde va Nicaragua con su política exterior? A juicio de Julio Icaza, el reciente acercamiento a Rusia podría ser positivo si se da dentro del marco de una política exterior pluralista y diversificada. “Ampliar y diversificar las relaciones implica todo lo contrario a ‘amarrarse’ con un país o grupo de países determinado”, indica. Emilio Álvarez Montalván considera que el presidente Daniel Ortega podría “estar ocupado resolviendo asuntos internos”


Estaban caldeados los ánimos y la noticia pasó inadvertida. Para muchos el comentario del mandatario fue parte de la diversidad característica en sus discursos. Pero no. El presidente Daniel Ortega estaba reconociendo a dos regiones separatistas europeas, contraviniendo al mundo entero, a excepción de la poderosa Rusia. Transcurría el dos de septiembre y ese día se celebraba un aniversario más del Ejército de Nicaragua.

“Esta noche quiero expresar que el Gobierno de Nicaragua reconoce la independencia de las Repúblicas Osetia del Sur y Abjazia, y que estamos en un todo con la posición del Gobierno ruso, del Presidente de Rusia, de que, a través del diálogo con los países europeos, se pueda terminar con ese conflicto que ha venido a encender esa zona”, expresó Ortega.

Así Nicaragua se convertía en el segundo país del mundo, después de Rusia, que reconocía a las dos regiones separatistas de Georgia. Sin el menor reparo el presidente Ortega se unía a Rusia. Ya antes se había unido a Irán. Está unido a Venezuela y, por supuesto, a Cuba.

“Estamos presenciando un juego de las grandes potencias. Ese tipo de política mete mucha bulla y al final no queda en nada. Y el país queda separado del movimiento grande que podría dar ayuda externa”, opina el ex canciller Emilio Álvarez Montalván.

La gran bulla a la que se refiere Álvarez Montalván ya rugió a nivel mundial. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, advirtió sobre la posibilidad de que el conflicto en el Cáucaso conlleve que las relaciones entre Washington y Moscú se enfríen.

“El reconocimiento de la independencia de Osetia del Sur y Abjazia fue abrupto. Una decisión innecesaria y cuyos resultados son, hoy por hoy, muy inciertos”, explica Julio Icaza Gallard, ex funcionario de la Cancillería durante el primer gobierno sandinista.

Dora María Téllez, miembro del opositor Movimiento Renovador Sandinista (MRS), califica el reconocimiento como un gesto simbólico que no es relevante.

“Sólo para quedar bien con Rusia. Es una triangulación de la política exterior venezolana, una actitud complaciente”, considera Téllez.

Depende
Una de las desventajas de este reconocimiento, analiza Icaza Gallard, “es que cuando se trata de movimientos secesionistas hay que ser muy cuidadoso, pues el precedente se nos puede aplicar en un futuro”.


“Las consecuencias de este acercamiento entre Rusia y Nicaragua dependen del tipo de relaciones que se establezcan. Si se trata de empezar a explorar relaciones comerciales y de cooperación en el campo energético, por ejemplo, no veo problemas. Muy diferente es la situación si el acercamiento va en la dirección de los asuntos militares y de seguridad. Si los EU perciben que su seguridad está siendo amenazada por la presencia y actividades que Rusia pueda llegar a desarrollar en Nicaragua estaríamos en serios problemas”, analiza Icaza Gallard.

"Si Rusia no retrocede en su postura agresiva y sus acciones en Georgia, las relaciones entre EU y Rusia podrían verse dañadas durante años", ha dicho Robert Gates, quien, sin embargo, aseguró que su país no tiene intenciones de confrontar a Rusia. La Comunidad Europea está a tono con la posición de la Casa Blanca y en medio está Ortega, único presidente en América Latina que apoya la independencia de las dos regiones.

Un primer acercamiento
A juicio de Álvarez Montalván, no habrá represalias contra Nicaragua. “Pasará un enfriamiento y un desdén”, comenta, y nuestro país será visto como un “país pequeño que pierde su tiempo incorporado en un escenario más grande, gastando un tiempo que debe ser ocupado para asuntos internos”.

El reconocimiento de Nicaragua fue correspondido inmediatamente por el gobierno ruso, quien envió una delegación encabezada por el viceprimer ministro ruso, Igor Sechin, entre otros altos funcionarios. Durante el recibimiento, Sechin agradeció el gesto de Ortega y su esperanza porque se “fortalezca la cooperación política” entre ambas naciones.

“Lamentablemente se da en unas circunstancias, en un entorno internacional, que hace generar sospechas sobre este acercamiento”, expresa Icaza refiriéndose a la visita de Sechin.

Icaza Gallard considera que la reactivación de las relaciones diplomáticas y comerciales con Rusia, prácticamente congeladas desde el fin de la Guerra Fría y el desmoronamiento de la antigua URSS “debió haberse dado en el contexto de una política exterior nacional, de diversificación y ampliación de relaciones con todos los países del mundo, y no en el contexto de un enfrentamiento entre potencias por intereses geoestratégicos”.

Téllez coincide en que Nicaragua tiene que abrirse con todos los países del mundo, a pesar que considera que Nicaragua no “representa ningún interés específico para Rusia”. El problema, a su juicio, es que el presidente Ortega “sigue las ocurrencias” del mandatario de Venezuela, Hugo Chávez.

“Ampliar y diversificar las relaciones implica todo lo contrario de ‘amarrarse’ con un país o grupo de países determinado. Es una estrategia para fortalecer la independencia nacional. Si este acercamiento con Rusia es para crear nuevas dependencias estaríamos actuando muy mal”, continúa Icaza Gallard.

Después de la visita los rusos iniciarán “estudios para empezar la cooperación con Nicaragua”, entre ellos proyectos en el campo energético, comercio exterior y educación, y próximamente el presidente Daniel Ortega visitará Moscú.

“El campo energético, de las inversiones en exploración petrolera y de gas natural, puede ser un espacio de gran interés para desarrollar entre los dos países”, opina Icaza, quien agrega que Rusia es parte de ese capitalismo global que tanto se critica y sería “ingenuo pensar que su política exterior pueda ser diferente a la de las otras grandes potencias cuando se trata de defender sus intereses nacionales”.


“Los años de la ‘cooperación ideológica’ ya pasaron y está por verse si los rusos estarán en capacidad de resucitarlos, cuando ya no existe ninguna ideología que defender y exportar”, señala.

Más defensas
El vicepresidente Jaime Morales Carazo salió en defensa de la decisión del mandatario: “El país es total y completamente libre para recibir a quien quiera. A veces son más papistas que el Papa. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) ya no existe, el comunismo ya feneció”, expresó.

Hasta el momento Estados Unidos no ha reaccionado negativamente. El embajador de Estados en Nicaragua expresó que por ser un país soberano, “pueden invitar a quien quiera, pero obviamente nosotros somos un país soberano y vamos a tomar nuestra posición”.

La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, despectiva, se refirió al reconocimiento de Ortega. ''(Recibir) una palmada en la espalda de Daniel Ortega y de Hamas difícilmente puede considerarse un triunfo diplomático''.

Diputados opositores aducen que la constante intromisión de Ortega en conflictos internacionales se debe a su afán de protagonismo. Álvarez coincide en su punto. “A mí me impresiona (el presidente Ortega tiene) una figuración internacional muy grande como portador de la bandera del socialismo del Siglo XXI. Yo considero que es una vanidad porque Nicaragua no tiene ese poder”.

Anteriormente Ortega rompió relaciones con Colombia cuando el ejército de ese país violó la soberanía de Ecuador, días después las reestableció y aunque el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, mantiene buenas relaciones con Colombia, Ortega continúa atacando al presidente de ese país, Álvaro Uribe, tanto como ataca a Estados Unidos.

Igual que Irán
Álvarez Montalván comparó el acercamiento de Ortega a Rusia con el que tuvo a Irán, del que todavía no se conocen réditos concretos. “La ilusión del presidente con sus relaciones con Irán todavía está en papel”, expresó el ex canciller, quien también se refirió al hecho de que ese país asiático no condonó la deuda que asciende a 152 millones de dólares.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, acordó con Ortega la construcción de viviendas, centrales hidroeléctricas, fábricas lácteas y puertos. A cambio, empresas nicaragüenses exportarían carne, café y plátanos.

Irán fue mostrado casi como el redentor: desembolsaría el dinero para construir el primer puerto en el Mar Caribe y para ampliar el puerto de Corinto, y financiaría una planta hidroeléctrica que alivie la situación energética de Nicaragua.

Pero contrario a Irán, Rusia condonó la deuda de US4 millones con Nicaragua. La condonación rusa se dio en 2004 y ha sido una de las mayores hasta ahora, junto a la de Alemania que condonó 423 millones de dólares a principios de julio de ese mismo año.