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Trabajar hasta morir. Esa es la primera idea que se le viene a la mente a Jorge Alexander Mayorga Suárez, licenciado en Derecho, de 23 años, cuando aborda el tema del incremento a la edad de jubilación a 65 años y duplicar a 1,500 el número de cotizaciones para obtener el seguro social, y entonces piensa: “¿Qué chiste tiene trabajar toda la vida y no disfrutar de la vejez?”.

Mayorga opina que al verse obligados a trabajar 30 años continuos para alcanzar el número de cotizaciones, en el futuro el sistema laboral se saturará de forma directa, porque “las personas que tienen un trabajo y están en capacidad de jubilarse no van a estar dentro del rango de jubilación, y, por ende, van a seguir trabajando para cumplir esa meta”.

Este abogado de 23 años asegura que desde ya el mercado laboral se encuentra saturado, pero en 30 años va estar más saturado, y además destaca el desgaste físico que implica trabajar con mayor edad.

El debate sobre la reforma al Seguro Social se planteó ayer en una mesa de diálogo organizada por el Instituto Centroamericano de Estudios Jurídicos y Políticos de la Facultad de Derecho, adscrito a la Universidad Politécnica de Nicaragua --Icejp-Upoli.

Mario Isaías Tórrez, docente de la Upoli y miembro investigador del Icejp, explicó que el propósito es discutir problemas políticos y otros temas específicos que afectan a la sociedad nicaragüense, y este año el tema de la mesa de diálogo estará concentrado en la reforma a la Seguridad Social, por ser de afectación directa para los trabajadores y los jóvenes en el futuro.

Tórrez explicó que la principal polémica surge cuando se plantea que el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, “tiene un problema de financiamiento”, sin embargo, considera que ese es un problema que debe resolver el Estado”. “El Estado ha usado históricamente al seguro social como la caja chica, es decir, el problema de la corrupción es lo que afecto realmente al INSS”, dijo, argumentando que los ciudadanos no son los que deben pagar por la corrupción institucional.

Para Tórrez, jubilarse hasta los 65 años implica “vivir dos años más y después morir, y no disfrutar mi vejez, no disfrutar de todos esos años que trabajé”.

Plan inefectivo

Por su parte, Danny Ramírez Ayerdis, también abogado y docente investigador del Icejp-Upoli, explicó que la posibilidad de aumentar las cotizaciones y la edad para jubilarse es un “plan inefectivo”, porque el Estado tenía que haber pensado antes en políticas públicas de inserción al trabajo a una edad temprana, y que la política de acceso al empleo sea estable. “Pero aquí no tenemos ni una política de inserción al trabajo, donde los jóvenes puedan acceder, y no tenemos índices de empleo formal donde ellos puedan cotizar de esa forma sucesiva como lo está pensando el seguro social”, dijo.

Por cuenta propia

Los jóvenes abogados entre ellos Danny Ramírez Ayerdis plantearon de manera particular que en el oficio del Derecho “son trabajadores por cuenta propia”, y lo que obtendrán por sus años laborales es un Seguro Facultativo, pero igual van a ser afectados por el incremento de la cotización al Seguro Social, porque tienen que completar, igualmente, el número de cotizaciones.