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  • EFE

El canciller de El Salvador, Hugo Martínez, descartó hoy una confrontación con Honduras por los problemas en el golfo de Fonseca y consideró "fuera de época" la amenaza del ministro hondureño de Defensa, Marlon Pascua, de enviar aviones de guerra para garantizar la salida de su país al Pacífico.

"Cualquier confrontación en la región (centroamericana) está únicamente en la cabeza de aquellos que se les detuvo el reloj en épocas anteriores", declaró Martínez a periodistas.

Subrayó que "Centroamérica ya tuvo demasiadas guerras, Centroamérica ya perdió demasiado tiempo en guerras y ahora es el momento que Centroamérica le apueste al desarrollo".

"Esa es la apuesta y el camino que nosotros vemos para la región centroamericana", insistió.

El Salvador, Honduras y Nicaragua comparten el golfo de Fonseca, donde, además de frecuentes incidentes por la pesca ilegal, la parte hondureña reclama una salida abierta al océano Pacífico.

Honduras basa su reclamo en el fallo de la Corte Internacional de Justicia, del 11 de septiembre de 1992, que definió sus límites terrestres y marítimos con El Salvador, y puso fin a un centenario contencioso limítrofe y migratorio entre ambos países.

El ministro de Defensa de Honduras afirmó el miércoles en Tegucigalpa que su país podría utilizar sus aviones F5 porque en los últimos días ha habido "mucha tensión" en el golfo, ya que "embarcaciones combinadas" de El Salvador y Nicaragua han impedido el paso de pescadores y barcos de la Fuerza Naval hondureña.

Los F5 son garantía para proteger integridad

"Los F5, los aviones hondureños, son una garantía que tiene Honduras para poder ejercer ese derecho de proteger la integridad de su territorio nacional y poder ejercer soberanía también", dijo Pascua a la radio HRN en Tegucigalpa.

Al respecto, el canciller salvadoreño aseveró: "Consideramos esas declaraciones totalmente desafortunadas y fuera de contexto, y fuera de época también; nadie está hablando a estas alturas en la región de medidas de presión, de acciones de guerra, etcétera. Estamos hablando de paz".

Los pobladores costeros del golfo, de los tres países, esperan "una posibilidad de desarrollo, no están esperando declaraciones altisonantes, declaraciones confrontativas", enfatizó Martínez.

Reafirmó que El Salvador sigue respaldando la Declaración de Managua suscrita con Honduras y Nicaragua en 2007 para impulsar la paz, la seguridad y el desarrollo en el golfo, y que tiene mesas de trabajo en distintas áreas.

Unas declaraciones atribuidas al presidente hondureño, Porfirio Lobo, sobre la supuesta falta de "voluntad" de El Salvador para dialogar a nivel presidencial sobre los problemas del golfo "no contribuyen a todo el proceso que hemos venido desarrollando desde 2007", remarcó Martínez.

Tienen planes de reunirse

Lobo indicó el martes, según la prensa hondureña, que una reunión a la que él invitó a sus homólogos de El Salvador y Nicaragua, Mauricio Funes y Daniel Ortega, el próximo día 19, para tratar sobre la situación en el golfo, ya no será posible, al menos en esa fecha.

La reunión se pospuso "porque al final no hay la voluntad que tenemos nosotros, sobre todo de los amigos de El Salvador, no tienen esa voluntad, no entiendo por qué", subrayó Lobo, según las versiones de la prensa hondureña.

Martínez apuntó que se prevé celebrar la reunión "después de Semana Santa", en función de las agendas de los tres presidentes, en fecha y sede por fijarse.

También adelantó que prevé reunirse con su homólogo de Honduras, Arturo Corrales, el próximo sábado en San José en el marco de un encuentro de cancilleres del Sistema de la Integración Centroamericana que ya estaba programado como parte de la agenda de la presidencia pro témpore de Costa Rica en el bloque regional.

"Esperamos que esta situación que se ha dado (...) sea una situación pasajera", para poder "seguir discutiendo" la situación del golfo "en el marco de la hermandad, de la fraternidad", aseveró.

Funes reiteró el miércoles en una carta a Lobo su "total disposición" de superar por el diálogo los problemas en el golfo y rechazó las "amenazas militaristas" del ministro Pascua.