Lésber Quintero
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La antigua casa del Club de Obreros de Rivas, que en su momento fue el punto de encuentro de los diferentes sindicatos y organizaciones populares, pasó a manos de terceros a través de una compra venta que realizó la Central Sandinista de Trabajadores, CST.

No obstante la venta de la antigua casona de paredes de adobe, es repudiada por antiguos dirigentes sindicales de esta ciudad y por ciudadanos, que ayer se plantaron frente al inmueble para exigir que se les regrese la propiedad, que aseguran fue donada a los trabajadores por Anastasio Somoza, “para que el club central de obreros tuviera su punto de encuentro”, aseguró el sindicalista Rubén Sandino, que acudió para rechazar la venta como miembro de la Confederación Sindical “José Benito Escobar”.

En su afán para que se les regrese la antigua casa del obrero, ubicada en pleno centro de Rivas, los protestantes se plantaron con pancartas, y también pedían firmas de respaldo a quienes transitaban por el lugar.

Toda una historia

Benito Rivera, otro que llegó al plantón, indicó que diferentes sindicatos del departamento de Rivas están en contra de la venta, entre ellos los del Ingenio “Benjamín Zeledón”, el de Enacal-Rivas, el “Fausto Vasconcelos” de la Alcaldía de Rivas, el de carpinteros, armadores y similares, el sindicato de Médicos Unidos, del Hospital “Gaspar García Laviana”, y el “Leda Incer”, del mismo centro hospitalario, entre otros.

Tanto Rivera como Sandino y resto de sindicalistas que se hicieron presentes al plantón, afirman que la propiedad fue donada por el exdictador Somoza al Club de Obreros de Rivas, pero en el Registro Público de Rivas no aparece la raíz de la historia registral.

La propiedad se inscribió con la escritura pública número 151, que detalla que el 17 de abril de 1990 la Procuraduría General de Justicia, representada por la procuradora departamental de Rivas, Ana María López Ramírez, vende, cede y traspasa la propiedad por la suma de C$700 millones de esa época a la CST, representada por Carlos Alegría, y dio un plazo de veinte años para cancelar este monto, y para asegurar el pago la propiedad quedó hipotecada.

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