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  • ACAN EFE

Las relaciones entre Nicaragua y Costa Rica no están normales, como lo expresó el pasado fin de semana el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, aseguró ayer el canciller costarricense, Enrique Castillo, en una entrevista al Canal 15 de televisión local.

“No, no son normales”, afirmó Castillo, en respuesta a unas declaraciones brindadas por el gobernante de Nicaragua durante su última visita al país vecino, para participar en la cumbre de mandatarios del Sistema de la Integración Centroamericana, SICA, con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el viernes pasado.

Reportes periodísticos de Costa Rica indicaron que Ortega expresó que las relaciones entre ambos países “son normales”, y que “los temas que son polémicos están donde deben estar: están en la Corte Internacional de Justicia, CIJ”.

Sin embargo, el canciller de Costa Rica señaló que las relaciones “podrían serlo (normales) si Nicaragua respetara las órdenes de la Corte (CIJ)”.

Nicaragua y Costa Rica mantienen un litigio en la CIJ que empezó con acusaciones mutuas.

Primero, San José demandó a Managua por supuesta invasión territorial. Luego, el gobierno nicaragüense hizo lo propio contra el costarricense por presuntos daños ambientales al río San Juan, de soberanía nicaragüense, ubicado al norte de la frontera entre ambos países.

Nicaragua alega que el sitio supuestamente invadido, Harbour Head, le pertenece. Costa Rica sostiene que no contamina el río San Juan de Nicaragua.

Las medidas cautelares

En las medidas cautelares de la primera demanda, la CIJ prohibió que ambos países visitaran la zona del conflicto con personal gubernamental, pero permitió que Costa Rica vigilara la situación ambiental del lugar, con la supervisión de la organización Ramsar, que protege los humedales.

San José señala a Managua de enviar grupos juveniles al sitio, ubicado en el extremo sureste de Nicaragua, y que mientras eso ocurra, no se puede hablar de relaciones normales.

“En el momento en que Nicaragua cumpla las órdenes de la Corte, al día siguiente podemos sentarnos a conversar, pero Nicaragua debe mostrar respeto por la Corte, sacar a los ‘Guardabarranco’ (grupos juveniles) y sacar el ganado que ha metido ahí”, insistió Castillo.

Trato cordial

El canciller costarricense afirmó que, pese a que “no podemos tener conversaciones tranquilas”, sobre el tema de la CIJ, “el trato cordial siempre lo hemos conservado”.

Costa Rica permaneció sin embajador en Nicaragua por tres años, hasta que envió a Javier Sancho en febrero pasado.

La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, se negó a participar en las cumbres del SICA mientras la presidencia pro témpore estuviera en manos de Nicaragua, en el segundo semestre del año pasado.

Con la presidencia ahora en Costa Rica, Ortega no reaccionó de la misma manera. En la reunión del SICA con Obama, “hubo un intercambio de saludos, tanto a la llegada como a la salida (entre Ortega y Chinchilla)”, precisó Castillo.