Ary Pantoja
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Diputados de los países centroamericanos, México y República Dominicana hicieron un llamado a sus respectivos gobiernos y a los Organismos No Gubernamentales, a “juntar esfuerzos” en defensa de los migrantes para evitar la dispersión familiar producto de las posibles deportaciones masivas de Estados Unidos.

La exhortación la hizo el diputado del Partido de la Revolución Democrática, PRD, de México, José Jacques y Medina, y fue acogida por los presidentes de las comisiones de Asuntos Exteriores, Relaciones Internacionales y de Atención a los Migrantes en el Exterior de Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, República Dominicana, México y del Parlamento Centroamericano, Parlacén.

Los legisladores participaron en el taller denominado “Hacia el entendimiento de las migraciones mesoamericanas: Derechos Humanos y Legislación”, realizado en el Palacio Legislativo de San Lázaro, México, con el objetivo de hacer propuestas que conlleven a armonizar las leyes y las prácticas justas de atención a los migrantes, buscando el respeto de sus derechos humanos y de sus familias.

Al evento asistió la presidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional, Jamileth Bonilla, en representación de Nicaragua.

Millones de migrantes en peligro
Jacques y Medina ilustró con el caso de los mexicanos, señalando que “es una población que ya supera los 30 millones en Estados Unidos, de los cuales seis millones y medio son indocumentados”.

Destacó que cuatro millones de niños ya son ciudadanos estadounidenses por haber nacido en ese país, por lo que no son deportables. “Sin embargo, cuando su padre y madre son deportados, son separados de su familia”, señaló.

Según Jacques y Medina, el número de familias separadas se incrementa día con día, ya que en Estados Unidos hay cerca de 47 millones de latinoamericanos, incluyendo a los dominicanos, cubanos y a los propios puertorriqueños, quienes aun siendo nacidos en un Estado Libre Asociado, son discriminados al no tener representación en los niveles políticos y públicos.

“Nos han acusado de impulsar una política de caballo de Troya, al tener dentro de Estados Unidos cerca de 50 millones de latinoamericanos, ya que esta población ha crecido en los últimos 50 años y cada día hay más demanda para obtener la ciudadanía con el fin de poderse involucrar en los procesos electorales de ese país”, apuntó el legislador azteca.