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La tirantez marítima causada por Colombia y Costa Rica en torno al derecho de Nicaragua de ejercer soberanía sobre el territorio que le reconoció la Corte Internacional de Justicia, CIJ, en el histórico fallo del pasado 19 de noviembre, ha generado un enfrentamiento mediático que, a la postre, puede desembocar en otro juicio que expone al Gobierno de Bogotá y al de San José, a sufrir un nuevo revés internacional, considera el especialista en Derecho Internacional, Norman Miranda.

“Nicaragua ha hecho las concesiones para exploración de hidrocarburos en sus aguas jurisdiccionales reconocidas en esa sentencia. Por tanto, cualquier obstrucción al disfrute de Nicaragua del ejercicio de sus derechos, acarrea responsabilidad internacional que Nicaragua bien podría enderezar en foros internacionales contra Colombia y Costa Rica.

Para Miranda, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, desacata sediciosamente el citado fallo por oportunismo político enmarcado en sus aspiraciones reeleccionistas. Ese comportamiento es tan temerario como irresponsable.

“El presidente Santos”, agrega, “debería escuchar las voces de sus sensatos compatriotas como Aramillo, Abello, Salgar, entre otros prestigiosos especialistas en Derecho Internacional, quienes se avergüenzan del desacato del jefe de Estado colombiano, le instan a que acepte el imperio del Derecho, y le han advertido del fracaso estrepitoso que tendría en La Haya el “pírrico” intento de Colombia de interponer recursos de aclaración o de revisión contra la citada sentencia”.

Recursos han fracasado

El jurista recuerda que los ocho recursos de aclaración o de revisión que en la historia del tribunal mundial han intentado países perdedores en conflictos internacionales, todos han fracasado.

“Fracasaron, por ejemplo, los intentos de dar al traste a sentencias de la CIJ, Libia contra Chad, Nigeria contra Camerún y El Salvador contra Honduras en septiembre del año 2002”, expuso.

Precisó que con mucha más razón fracasarían las maniobras distorsionantes revisionistas de Colombia “porque la sentencia del pasado 19 de noviembre es tan clara que hasta el mismo juez ad-hoc de Colombia, el francés Jean Pierre Cot, votó a como votaron el resto de los jueces”.

Además, dijo, esa sentencia es la más científica de cuantas haya dictado la Corte, porque se basó en la geofísica, en los criterios de proporcionalidad y de no amputación geográfica.

“Si Colombia intenta revertir la citada sentencia, como lo anunció el presidente Santos, se arriesgará a sufrir una nueva derrota, por segunda vez Nicaragua le ganará y Colombia se convertirá en un perdedor crónico.

Ticos en el papel de “monaguillo”

El doctor Norman Miranda considera que Costa Rica al clamar a favor de Colombia, se presta al vergonzoso papel de monaguillo marítimo de ese país al sintonizarse en el repudio al derecho de Nicaragua de otorgar concesiones para la prospección de hidrocarburos en sus aguas jurisdiccionales.
La reciente hostilidad tica es una reminiscencia de cuando se prestó en el año 1977 al expansionismo marítimo colombiano por haber suscrito el tratado Facio-Fernández, el que fue lesivo para la propia Costa Rica.
Además, recordó Miranda, los sonsonetes recientes de Costa Rica se basan, en buena parte, en su Ley de Mar Patrimonial, la número 5699 del 5 de junio de 1975, la que es vetusta por ser anterior a la Convención sobre el Derecho del Mar, que irrumpió en 1982.
“Ni siquiera el prestigiado geógrafo costarricense Gilberto Vargas Ulate, en su “Geografía de Costa Rica”, edición 2012, considera consolidada la unilateral y caprichosa “frontera marítima” que Costa Rica pretende hacer creer y por lo cual infundadamente reclama actualmente contra Nicaragua”, señala el especialista.