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La propuesta de diálogo que hizo el presidente Daniel Ortega a su par colombiano, con el fin de que ese país cumpla la sentencia de noviembre de 2012 de la CIJ, es considerada por políticos nicaragüenses como “sensata”, porque busca la solución pacífica de las controversias, lo que se llama en la diplomacia, el “abc”.

Diputados y expertos en Derecho Internacional coincidieron este miércoles en la Asamblea Nacional, mientras se realizaba una sesión solemne donde se condecoró al excanciller Miguel D’Escoto, en que el Gobierno de Nicaragua no puede dejar de recordar a Colombia que tiene que respetar el fallo del Tribunal de La Haya.

El diputado Jaime Morales Carazo, ex Vicepresidente de Nicaragua, dijo que es positivo el constante llamado al diálogo que ha hecho el Gobierno de Nicaragua para resolver los problemas civilizadamente y que se acate a plenitud el fallo de la CIJ.

Morales agregó que las maniobras del Ejecutivo nicaragüense han sido muy hábiles para defender los intereses territoriales de Nicaragua y que los derechos del país han sido clarificados con las sentencias que ha dado el Tribunal de La Haya.

“No queremos nosotros tener más confrontaciones con hermanos que a veces se colocan en posiciones de irrespeto a los fallos de los tribunales a los que han recurrido de mutuo acuerdo, caso como el de nuestros hermanos de Colombia”, señaló Carazo.

Solución pacífica

En tanto, el diputado presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, Jacinto Suárez, señaló que la diplomacia tiene un abc, el cual es la solución pacífica de las controversias, como lo ha hecho en todo momento Nicaragua.

“Si la solución pacífica no funciona, uno va a los tribunales, pero uno no puede ante el fallo de un tribunal comenzar a cuestionarlo, cuando lo que se necesita es un diálogo para la implementación de un acuerdo”, dijo Suárez.

Colombia politizada

Por su parte el experto en Derecho Internacional, Manuel Madriz, dijo que el fallo que dicto la CIJ se ha politizado en Colombia por el ambiente electoral que vive ese país. “Sin embargo hay juristas, políticos, expresidentes como Ernesto Samper, que están claros de que no había una línea divisora entre Nicaragua y Colombia y que, por lo tanto, el fallo del Tribunal de La Haya es de ineludible cumplimiento.

Madriz señaló, además, que el respaldo que dio la Asamblea Nacional al Ejecutivo nicaragüense para ampliar su plataforma marítima más allá de las 200 millas náuticas, tiene un peso importante pues demuestra la unidad nacional sobre un tema de interés nacional.