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Aunque el papa Francisco todavía trabaja con un equipo de cardenales, la reforma a los Estatutos de la Iglesia Católica, con miras a acercar la Santa Sede a todas la Diócesis del mundo, la congregación romana en Nicaragua refuerza esa idea del pontífice, elaborando una estrategia para que los feligreses católicos del país se conviertan en verdaderos discípulos de Cristo, dijo ayer lunes monseñor Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua.

El jerarca de la Iglesia Católica nicaragüense señaló, luego de oficiar una misa en la ciudad de Masaya, por la tradicional Octava de San Jerónimo, que las reformas que trabajan los cardenales junto al papa Francisco contemplan también la misión de convertir a los feligreses católicos en verdaderos discípulos de Cristo, para que estos puedan ir luego con un corazón espiritual a las periferias del mundo y anunciar a Jesucristo.

“El Papa, si tú te das cuenta, está impulsando eso. Dice él: “Vamos a la periferia, y qué significa eso: ir al mundo, como lo gritó a todos los jóvenes allá en Brasil. Pero para eso se necesita tener a Cristo en el corazón y eso es lo que está impulsando el Papa, que tengamos un encuentro con Jesucristo”, afirmó el Arzobispo de Managua.

Monseñor Brenes dijo que la reforma que impulsa el papa Francisco fue una solicitud de todos los cardenales que tuvieron voz y voto en el Cónclave de marzo pasado cuando se eligió al sucesor de Benedicto XVI y hoy lo que hace es cumplir con ese requerimiento.

Mandato de cardenales electores

“Antes de la elección del papa Francisco, se reunieron los 117 cardenales electores que tenían voz y voto, y ahí se hizo una evaluación de todo el trabajo que hizo el papa Benedicto XVI, y de todas aquellas cosas que se podían hacer para mejorar. Ahí se dijo muchas cosas y como decimos en el buen nicaragüense, hubo bateo libre, de ahí salió la sugerencia de que se organizara un equipo de asesores al Papa”, manifestó Brenes.

El jerarca nicaragüense dijo que aún no se ha dicho todo en la reunión que ha sostenido el papa Francisco con los 8 cardenales elegidos por él como asesores, y aseguró que quien tendrá la última palabra para decidir las reformas a la Iglesia Católica universal será el mismo papa Francisco, ya que los cardenales trabajan solo como consejeros aportando ideas a la reforma de la Iglesia.

“Así que esperamos que el Papa nos diga cuáles son los resultados de esos trabajos que se han hecho durante esos tres días”, dijo el prelado nicaragüense, quien no ahondó en detalles de la posible reforma a los Estatutos de la Iglesia Católica universal porque “eso quedó en secreto”, dijo.

Los consejeros

El pasado 13 de abril, el papa Francisco anunció la creación de este Consejo, formado por ocho cardenales, para que le ayudasen en el gobierno de la Iglesia y para estudiar un proyecto de revisión de la constitución apostólica de la Iglesia, tal y como habían solicitado muchos purpurados en las reuniones previas al Cónclave.
El Consejo, al que ya llaman “el G-8 del Vaticano”, se reunió con el Papa durante tres días. Según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, la reforma contempla la idea de destacar la naturaleza de la Curia en Roma al servicio de las iglesias locales, “en la dirección de la subsidiariedad, es decir, eliminar su carácter centralista”.
El “G-8” del Vaticano está formado por los cardenales Giuseppe Bertello, Francisco Javier Errázuriz Ossa, Oswald Gracias, Reinhard Marx, Laurent Monsengwo Pasinya, Sean Patrick O’Malley, George Pell y Andrés Rodríguez Maradiaga, aunque el Papa se reservó la posibilidad de variar su número.