Matilde Córdoba
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En una crítica subliminal al gobierno, la embajadora de Finlandia en Nicaragua, Marja Katriina  Luoto, contó una anécdota de su vida: “Si hubiera nacido en Nicaragua, bajo las actuales leyes nicaragüenses hubiera muerto a la edad de 32 años. Tuvieron que hacerme un aborto terapéutico para salvar mi vida”, dijo ante un centenar de personas.

En el discurso por el 90 aniversario de la independencia de Finlandia, la embajadora del país nórdico también hizo un llamado al gobierno para que se inicie un diálogo en el que aproveche el Estado aproveche “el valor agregado” de la cooperación internacional.

“Nosotros ofrecemos lo que tenemos. No es solamente apoyo financiero.  Queremos dialogar con el gobierno del presidente Daniel Ortega sobre cómo se puede aprovechar nuestro valor agregado. La misma palabra - el diálogo - contiene un deseo de encontrar un resultado consensuado”, expresó Marja Katriina  Luoto durante su discurso en el Teatro Nacional Rubén Darío la semana que pasó.

La embajadora reiteró que la solidaridad con Nicaragua “ha sido firme y continúa siéndolo”. “Más allá de los deseos que Finlandia o el resto de los países cooperantes pueda tener, el futuro de Nicaragua está en las manos de su propio pueblo”, insistió.

Otra vez: El aborto

Marja Katriina Luoto es una de las diplomáticas que ha criticado la penalización del aborto terapéutico en el Código Penal que recién se aprobó en la Asamblea Nacional con los votos de los legisladores del Frente Sandinista, Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y Alianza Liberal Nicaraguense (ALN).

“Como nací bajo las leyes finlandesas estoy viva y he podido trabajar casi 30 años más para el desarrollo de mi país y para el desarrollo de Nicaragua. Mi gran deseo es que todos los  mujeres nicaraguenses tengan el mismo derecho a la vida”, dijo luego que narró el suceso de su vida.