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  • AFP

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, afirmó este miércoles que en Nicaragua existen "las más amplias libertades" y rechazó el dicho de sus opositores que le atribuyen la intención de instaurar una dictadura.

En Nicaragua "no hay una dictadura", la libertad de expresión no tiene límites, se puede decir y escribir cualquier cosa, no hay un solo prisionero o perseguido político, dijo Ortega ante la XXII Conferencia de Organismos Electorales de Centroamérica y el Caribe que sesiona en Managua.

Según Ortega en el país "existen las más amplias libertades y lo pueden verificar todos los observadores que quieran venir a Nicaragua".

Se ha querido hacer un escándalo por pedir cuentas a siete Organismos no Gubernamentales (ONG) de un total de 4.200 a los que no se les ha suspendido sus actividades ni aplicado sanciones, pero recurren a la Organización de Estados Americanos (OEA) que "muy solícita corre a hacerse eco de mentiras", apuntó Ortega.

Las declaraciones de Ortega se producen un día después de que el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal se declaró en México un "perseguido político" de su gobierno.

Cardenal se negó a pagar una multa de 1.025 dólares impuesta por un tribunal de justicia por injurias y calumnias a un empresario alemán con quien tiene un litigio de propiedad y por el que ya había sido exonerado hace tres años, según el poeta.

El Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM) una de las organizaciones objeto de investigación por parte de la Fiscalía, atribuye la supuesta persecusión del gobierno a represalias por haber apoyado a la hijastra de Ortega, Zoilamérica Narváez quien, en 1998, lo denunció de supuestos abusos sexuales durante 19 años.

Las feministas también consideran que no es del agrado del gobierno su reclamo por la restitución del aborto terapéutico que fue eliminado del Código Penal con el apoyo de diputados sandinistas por supuestas conveniencias políticas de Ortega.

El dirigente sandinista apoyó la prohibición del aborto en procura de lograr el apoyo de la iglesia católica a su campaña electoral de 2006, que le permitió retornar al poder en Nicaragua.