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El presidente Daniel Ortega se mostró a la defensiva ayer al explicar que su gobierno no persigue a nadie y que no es una dictadura, como lo señalan sus opositores, al tiempo que ratificó que no habrá observadores electorales nacionales ni internacionales, más que el Consejo de Expertos Electorales de América Latina, Ceela.

Para el presidente Ortega, “la observación electoral la hacen de la mejor forma los fiscales de cada agrupación”.

Ortega manifestó que ha observado cómo algunos organismos que se denominan de observación nacional no han titubeado en marchar al lado de dirigentes políticos, claramente identificados en sus posiciones contra el gobierno.

Ofrece pautas para ser observadores
“Un organismo de observación debe ser imparcial, porque cuando toma partido, se convierten en una fuerza política de oposición, entonces ellos mismos se están descalificando como observadores”, dijo Ortega en la Vigésima Segunda Conferencia de la Asociación de Organismos Electorales de Centroamérica y el Caribe.

El “acompañamiento internacional”, como prefiere llamarlo Ortega, “debe venir de organismos e instituciones realmente no comprometidas con fuerza política alguna, no subordinadas a las políticas del imperio”.

En ese sentido, Owntro de Asesoría para la Promoción Electoral, Capel, que forma parte del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, IIDH. Capel estuvo representado en esa actividad por el director ejecutivo de IIDH, Roberto Cuéllar.

De perseguidos políticos y dictaduras
En otro capítulo de su discurso, como en un programa de parodias, donde nadie dice nombres pero todos saben a quiénes se refieren, el presidente Ortega les dijo a los invitados centroamericanos que mientras estén en Nicaragua “podrán juzgar si aquí hay o no hay una dictadura”.

“Aquí en este país no hay un solo perseguido político”, dijo Ortega, en alusión directa a las declaraciones que el poeta Ernesto Cardenal brindó a los medios de comunicación de México.

Por otra parte, también expresó que en Nicaragua “se ha querido hacer escándalo simplemente por aplicar las normas de ordenamiento de los Organismo No Gubernamentales”, es decir, “porque se procedió a pedirles cuentas”, agregó, en referencia a los allanamientos ejecutados por su gobierno.

Explica sus razones contra la OEA
En otra parte de su discurso, y para explicar sus razones contra la Organización de Estados Americanos, OEA, Ortega hizo una retrospectiva cronológica para recordar las irregularidades que ocurrieron en las elecciones de 1996, cuando resultó ganador Arnoldo Alemán.

Según él, estas personalidades lo interrumpieron de manera amable para decirle: “Daniel, a usted no le queda más que aceptar esos resultados”.

Desde ese momento, el presidente Ortega recibió una lección: “Hacer el máximo esfuerzo para que las elecciones las garanticemos en primer lugar nosotros, los nicaragüenses”.