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La premura de la gente por recibir una de las 25 mil cocinas que ayer entregó el presidente Daniel Ortega provocó tanta exaltación que los beneficiados quebraron un vidrio en la Casa de los Pueblos y tres personas resultaron heridas.

“Se armó un despelote tremendo”, comentó una señora con delantal blanco, pequeña y morena, que hacía fila en el puesto que le correspondía al Distrito Tres. Cuatro horas habían pasado desde que llegaron a la antigua Casa Presidencial, ahora Casa de los Pueblos, donde el mandatario les dio la bienvenida diciéndoles que antes los pobres ahí “sólo entraban a lampacear”. “Esta casa es de ustedes, de las mujeres presidentes, de las ancianitas presidentes...”, les dijo Rosario Murillo.

“Jodiendo nuestra casa”

Y como la gente ya se sentía en su casa, hasta hubo quienes recriminaron a los que apresurados por salir golpearon el vidrio y lo quebraron. “Ustedes ya están jodiendo nuestra casa”, reclamó una señora que tomó el micrófono durante la comparecencia de Ortega para agradecer la invitación al sitio.

Otro más cercano al discurso gubernamental reprochó el acto, porque “estaban dándole que decir a los periodistas”. Entre los heridos estaba una niña de 13 años y uno de los policías que impedía la pasada de la gente desorganizada.

Hasta rezos
Las 25 mil cocinas son parte de la cooperación venezolana y, según aseguró Rosario Murillo al iniciar la actividad con dos horas de retraso y mucha música gubernamental, “es una restitución a la Nicaragua libre y linda”.

Mientras la gente se agrupaba en la puerta de la recepción de la Casa de los Pueblos para llegar primero a la fila, los policías pedían orden, los vidrios se tambaleaban y una señora rezaba. Pocos seguían sus oraciones.

“La Sangre de Cristo tiene el poder. La Sangre de Cristo tiene el poder. La sangre de Jesús tiene el poder”, repetía la mujer. Y ¡chililín!, los vidrios cayeron al piso ante el enojo de los policías.


¡La dictadura de los pobres!
Durante el acto previo a la entrega de las cocinas estuvo presente el candidato a alcalde sandinista de Managua, Alexis Argüello, y su compañera de fórmula. El presidente Ortega criticó nuevamente a los medios de comunicación escritos y aseguró que la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) es “una mafia”.

“Si el pueblo se manifiesta, son las turbas; si nos reunimos, es la dictadura, ¡qué viva la dictadura de los pobres!... Estos resentidos gritan que aquí hay una dictadura, ellos se sienten los patrones de nuestro pueblo”, dijo Ortega.

A eso de las tres de la tarde todo se normalizó en la Casa de los Pueblos. Las filas por distrito empezaron a agilizarse y la gente recibió su cocina y su tanque de gas. Aunque este programa es exclusivo para las mujeres, pues dijo el mandatario que su propósito es evitar el uso de la leña, muchos hombres agarraron su paquete en el alboroto.

Al final, cuando la gente firmaba el acta de recibimiento, las mujeres que entregaban les recordaban cuidar la cédula. “Y usted ya sabe, el nueve en la dos”, decían.