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La ausencia de un diálogo bilateral entre Nicaragua y Costa Rica está resultando demasiado costoso, ya que en menos de nueve años tenemos tres procesos largos y complicados ante el Tribunal de La Haya.

El clima político se ha enrarecido más que nunca entre ambas naciones. El especialista en Derecho Internacional, Mauricio Herdocia, considera en la siguiente entrevista que “se siente el vacío que genera la falta de un diálogo permanente”.

Algunos de los principales candidatos a la presidencia de la República de Costa Rica en las próximas elecciones son partidarios de reactivar el diálogo con Nicaragua sobre los temas de La Haya, ¿cuál es su opinión en ese sentido?

Es imperativo que Costa Rica y Nicaragua restablezcan las vías de comunicación de forma más fluida, sistemática y directa. Para eso se creó en los años noventa la Comisión Binacional y el Grupo Técnico Bilateral. Es imposible prescindir en las relaciones bilaterales de una mesa binacional donde se discutan abierta, respetuosa y sinceramente las diferencias y se trate de llegar a una conciliación.

La ausencia de un diálogo bilateral ha contribuido a que todas las diferencias terminen ventilándose forzosamente ante organismos y tribunales internacionales. En menos de nueve años, se han llevado tres demandas ante la Corte Internacional de Justicia, CIJ, - 2005, 2010 y 2011- y el clima político entre ambas naciones es más negativo que nunca. Es decir, se siente el vacío que genera la falta de un diálogo permanente.

Lo que está pasando es que al no haber un puente bilateral, los países están saltando directamente a los escenarios internacionales sin haber agotado una agenda previa y lógica de búsqueda de entendimientos binacionales. El primer paso cuando surge una diferencia entre dos Estados, más aun si son vecinos entrañables, es agotar las posibilidades de alcanzar acuerdos binacionalmente.

¿ Se habrían evitado los juicios en la Haya, de existir ese diálogo?

Posiblemente. En cuanto al caso de Harbor Head, una parte de la información sobre el dragado, de haberse conocido en una fase temprana, posiblemente se habrían evitado especulaciones sobre la afectación al ramal del Colorado. Un intercambio más fluido entre Nicaragua y Costa Rica, sin dudas pudo abrir un diálogo sobre el tema del caño conectando el río y la laguna y eventualmente evitar la demanda. El caso de la carretera en Costa Rica, a orillas del San Juan, es consecuencia directa del caso anterior. Tan es así que la Corte terminó acumulando ambos procedimientos, y vamos ya a una audiencia oral conjunta y un fallo común sobre los dos casos.

En el 2005, Costa Rica, contra la opinión juiciosa de Nicaragua, demandó por la navegación armada en el San Juan, un tema que finalmente perdió, luego de tres años de fraternidad y amistad derivada de los Acuerdos de Alajuela - 2002-2005-, que sacaron el tema del San Juan de la agenda conflictiva para colocar centralmente la cooperación fronteriza. Pero la presión política interna llevó a las autoridades de ese entonces a iniciar una cadena de casos que parece interminable.

¿Se puede llegar a un acuerdo todavía?

Al menos siempre existe la oportunidad de llegar a un entendimiento extrajudicial sobre ambos casos. Si no fuese posible, en cualquier circunstancia, ambos Estados pueden “encapsular el diferendo” dejando que la Corte resuelva -es decir, separarlo de la relación bilateral para evitar que la contamine negativamente y dejarlo en manos de la Corte- y despejar así la agenda constructiva de la cooperación, la integración y el desarrollo. Aquí el problema es que, estos casos judiciales, a falta de un espacio de concertación binacional, han terminado empantanando la agenda global bilateral y han reducido los espacios de colaboración, cerrando las puertas a las actividades conjuntas en temas positivos y necesarios e impactando incluso las actividades en el SICA.

El acuerdo puede ser en cualquiera de las dos vías: O bien llegar a un arreglo extratribunal o asumir el compromiso de no contaminar las relaciones mientras la Corte decide. La propuesta del candidato Jonny Araya – que nosotros siempre hemos defendido- es la de abrir las puertas al diálogo. Todos los candidatos estuvieron de acuerdo en ello y eso crea una esperanza que ojalá prospere.

¿Pero en Costa Rica se dice que ya se ha invertido demasiado en la Haya?

Es cierto, pero es más costoso para nuestros pueblos este escenario negativo de confrontación y distanciamiento, tratándose de dos países hermanos que tienen otros retos y desafíos de desarrollo e integración compartidos que enfrentar conjuntamente. Se pierde más en la continuación del pleito, pues lo que se gana es mucho más valioso: es una nueva relación entre dos países hermanos con efectos positivos para sus pueblos.

Por el momento viene una Audiencia Oral para resolver ambos casos...

Así es y Nicaragua debe fortalecer, ampliar y enriquecer su posición en ambos temas con la colaboración de nuestros principales especialistas, particularmente en el campo científico-ambiental y técnico, robusteciendo el sistema de pruebas y de comprobaciones. Es la última oportunidad, pues vamos ya a la sentencia de fondo que va a definir la controversia definitivamente - Harbour Head y carretera, como se conocen-. Los alegatos orales recientes mostraron que hay ciertas vulnerabilidades que superar y posiciones que mejorar, lo que esperamos se esté haciendo con espíritu pluralista y nacional.

 

Jacinto Suárez espera mejoría

La última encuesta de intención de voto realizada en Costa Rica, posterior a un debate televisivo de los principales candidatos a la presidencia, ubica al aspirante del Partido Frente Amplio, José María Villalta, en un primer lugar de intención de votos con un 22%.

Diarios costarricenses como La Nación citaron que la encuesta entrevistó a dos mil 469 personas en todo el país, de los cuales mil 940 fueron identificados como probables votantes; y que el margen de error del sondeo fue de 2.2 puntos porcentuales.

 

“Se agotan políticas tradicionales”

Para el diputado nicaragüense Jacinto Suárez Espinoza, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional, lo que sucede en Costa Rica, con la intención de voto a favor de José María Villalta es lo que pasó en El Salvador, y lo que está pasando en toda América Latina, con el triunfo de los partidos de izquierda.

“Hay nuevas fuerzas incidiendo en el mapa político, se están agotando las políticas de derechas tradicionales, así veo yo las cosas. Se está rompiendo el bipartidismo en Honduras, se rompió el bipartidismo en Costa Rica, se está marchando por un nuevo rumbo en América Latina”, señaló el diputado nicaragüense.

Suárez Espinoza espera que con un nuevo presidente en el vecino país, las relaciones diplomáticas se mejoren “pero veremos qué pasa”, dijo el legislador, quien agregó que en América Latina “hay nuevas fuerzas que exigen cambios de acuerdo con los tiempos”.

El próximo 2 de febrero, cerca de 3.1 millones de costarricenses estarán llamados a las urnas para escoger al sucesor de la presidenta Laura Chinchilla para el periodo 2014-2018; de los cuales unos 25,087 nicaragüenses estarán habilitados para votar, según el padrón electoral del Tribunal Supremo de Elecciones, TSE, de ese país