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  • San Salvador, El Salvador |
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  • EFE

Los salvadoreños decidirán el próximo 2 de febrero si continúan por la senda de la izquierda abierta por el primer Gobierno de la antigua guerrilla o vuelven a confiar en la derecha que gobernó el país durante dos decenios.

En 2009, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) llegó al poder de la mano de Mauricio Funes, un periodista de izquierda, y rompió así con la hegemonía que la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) mantuvo con cuatro gobiernos consecutivos desde 1989.

Los próximos comicios enfrentarán al candidato del FMLN, el antiguo jefe guerrillero y actual vicepresidente del país, Salvador Sánchez Cerén, con su rival de ARENA, Norman Quijano, alcalde de San Salvador.

Ambos son los principales contendientes en una carrera presidencial en la que otros tres aspirantes llevan pocas o nulas posibilidades de ganar.

En la anterior confrontación electoral, ARENA ganó las elecciones legislativas y municipales de 2012, pero su triunfo no se reflejó en un control del Parlamento, que sigue en manos de una alianza del FMLN y varios partidos minoritarios de derecha.

La intención de voto según encuestas

A mediados de enero la última decena de encuestas reflejó una ventaja de Sánchez Cerén en la intención de voto sobre Quijano: en algunas con diferencia desde 14 puntos y en otras por estrechos márgenes equivalentes al empate técnico.

Pero los sondeos también coincidieron en que podría haber una segunda vuelta porque ni Sánchez Cerén ni Quijano superaban el 50 % de votos para ganar el 2 de febrero.

En una segunda vuelta el FMLN tendría más dificultades y ARENA más probabilidades de ganar, según varias encuestas.

De triunfar, "vamos a garantizar no regresar al pasado, vamos a llevar a cabo un Gobierno que defienda la Constitución, que respete las leyes, y a garantizar que el país siga siempre adelante", afirmó Sánchez Cerén en un reciente foro.

El ALBA

El actual vicepresidente ha dicho que si gana integrará a El Salvador a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y al programa Petrocaribe, ambas iniciativas del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez.

Funes ha descartado el ingreso de El Salvador en el ALBA, grupo formado por Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Venezuela.

Sin embargo, Funes sí ha hecho gestiones para ingresar a Petrocaribe, a través del cual Venezuela vende petróleo con ventajas de pago, pero no ha anunciado una decisión al respecto.

Socialimos y democracia

El candidato de ARENA señaló que las próximas elecciones plantean "una definición entre socialismo del siglo XXI o democracia, entre respetar a las instituciones del Estado o incumplirlas, entre autoritarismo y libertad".

Instó a los salvadoreños a "recuperar el país para poder sacarlo de esta difícil crisis en que el FMLN lo ha metido".

"Esta será una oportunidad maravillosa de (...) castigar a los malos gobernantes, que por su incapacidad nos han sumido en un retroceso total dentro de la vida del país", aseveró Quijano.

Entre otros problemas, El Salvador ha "bajado en el índice de competitividad, perdido la facilidad para hacer negocios", el país tiene "una economía deprimida que no genera los puestos de trabajo suficientes", enfatizó el candidato opositor.

"Estamos en un país sumido en una profunda crisis", aseveró Quijano, y las próximas elecciones serán "la última oportunidad" para garantizar "la posibilidad de volver a elegir en democracia a los futuros gobernantes" del país, añadió.

Para el presidente del Parlamento y miembro de la cúpula del FMLN, Sigfrido Reyes, el ciudadano salvadoreño deberá decidir el próximo 2 de febrero si "continúa con las cosas buenas (...) o devuelve el país a los señores que siempre gobernaron y que creen que El Salvador todavía es una finca que pueden dominar a su antojo".

Según Reyes, "la democratización del país" comenzó en 1992 con la firma de los Acuerdos de Paz que acabaron con la guerra civil de 12 años que sufrió el país y en este primer Gobierno de izquierda "ha ganado aceleración y profundidad".