• San José, Costa Rica |
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  • EFE

Las enérgicas alocuciones en el Congreso, su insistente ataque a "los mismos de siempre" y su figura fresca en la política han hecho subir en las encuestas a José María Villalta, aspirante presidencial del izquierdista Frente Amplio, un partido pequeño que nunca ha gobernado Costa Rica.

Villalta, de 36 años y diputado, está el segundo en la mayoría de las encuestas y primero en otras, lo que ha hecho sudar a los partidos más grandes del país, en especial al gobernante Partido Liberación Nacional (PLN), con vistas a los comicios del próximo 2 de febrero.

Durante los últimos meses, este abogado, reconocido por participar en manifestaciones en contra de la política del Gobierno, ha debido luchar contra campañas del PLN y del derechista Movimiento Libertario, que lo han tildado de "comunista" y afín a países como Cuba y Venezuela.

Por algunos rivales es considerado "el candidato de los sindicatos", pero él ha declarado que, de llegar a la silla presidencial, el suyo será "un Gobierno de diálogo que entienda necesidades de los trabajadores".

Villalta ha prometido buscar que los salarios suban al menos al mismo ritmo que la inflación, controlar el precio de los medicamentos y sancionar las "prácticas abusivas de importadores y comercializadores" de alimentos, entre otras medidas sociales.

Villalta ha dicho que su partido es el "heredero" de las luchas sociales del antiguo Partido Comunista de Costa Rica, pero ha afirmado que no es comunista.

Vive junto a su pareja, llamada Laura Chinchilla, al igual que la actual presidenta del país, con quien tiene un hijo y espera otro.

Nunca ha gobernado

El Frente Amplio nunca ha gobernado el país y tampoco ha logrado llevar al Congreso más de un diputado, pero esto no ha sido impedimento para que su candidato haya crecido como la espuma en las encuestas y esté peleando por los primeros lugares.

Según los expertos, Villalta, con su verbo fuerte y crítica ácida a los dos últimos Gobiernos del PLN, ha logrado recoger el descontento ciudadano con la corrupción y una política que no ha logrado reducir la pobreza, del 21 %, y la desigualdad.

Asegura que, como nuevo en la política, no tiene las "mañas" de otros candidatos y ha hecho un llamamiento para que la gente no vote por "los mismos (partidos) de siempre", que a su juicio han propagado la corrupción en el sector público.

Entre su principales propuestas se refleja la intención de fortalecer el Estado, de renegociar tratados de libre comercio y de cobrar más impuestos a los más ricos.

Villalta propone una reforma tributaria "progresiva", que eleve la carga del 13 % actual hasta un 18 %, pero que su peso recaiga en "los sectores que acumulan la mayor parte de la riqueza nacional".

Señala que el impuesto sobre la renta a los bancos comerciales debe ascender al 40 % y que se debe establecer un tributo del 35 % sobre las rentas generadas por grandes negocios inmobiliarios.

Villalta también indica en su plan de Gobierno que renegociará Tratados de Libre Comercio que incluyan "cláusulas abusivas", como el acuerdo entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos, al que se opuso en las calles en 2007.

La idea es "promover un nuevo estilo de relaciones comerciales construido sobre la base de los principios de comercio justo y el reconocimiento de las asimetrías".

Detener privatización

Por otra parte, buscará "detener la privatización" de sectores como la electricidad y los puertos, así como derogar o modificar la Ley de Concesión de Obra Pública, mediante la cual empresas privadas construyen infraestructura pública.

Villalta asegura que fortalecerá el Ministerio de Obras Públicas y Transportes y que derogará o reformará la legislación que permite la generación eléctrica privada, así como la Ley General de Telecomunicaciones, aunque descartó que vaya a deshacer la apertura a la empresa privada habilitada desde 2011 para telefonía móvil e internet.

También promoverá una revisión del contrato con la empresa danesa APM Terminals para la construcción de un moderno puerto en el Caribe del país.