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El diputado Edwin Castro, jefe de la bancada sandinista en la Asamblea Nacional, dijo este lunes --a manera personal-- que no cree en la segunda vuelta electoral, porque encarece las elecciones presidenciales.

Castro, consultado sobre los resultados electorales en Costa Rica y El Salvador, dijo que Centroamérica está pasando por una etapa de respeto democrático de las elecciones, aunque mencionó no creer en la segunda vuelta electoral.

“La segunda vuelta se le ha impuesto en las leyes a nuestros países en vías de desarrollo. Los países industrializados no tienen segunda vuelta. Estados Unidos no tiene segunda vuelta, Europa, España, Canadá no tienen segunda vuelta, y México tampoco creo que tiene segunda vuelta, entonces nos han impuesto a nuestros países, lo que nos hace más caras las elecciones”, aseguró.

Castro agregó que en el caso de las elecciones en El Salvador, donde el candidato del partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Salvador Sánchez Cerén, aventaja con 10 puntos porcentuales a su rival de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), Norman Quijano, está clara la intención de los ciudadanos y por ello no cree necesario una segunda vuelta.

Fenómeno en Costa Rica

Sobre lo sucedido en Costa Rica, el diputado sandinista dijo que en ese país hubo un fenómeno que nadie lo había reportado, como es el acercamiento hasta la segunda posición del candidato del Partido Acción Ciudadana, PAC, Luis Guillermo Solís, quien según los últimos reportes se encuentra prácticamente en un empate técnico con el candidato del partido de gobierno, Johnny Araya.

“En Costa Rica se dio el fenómeno del PAC, todo mundo daba casi seguro al candidato José María Villalta, del Partido Frente Amplio (izquierda), como de segundo, sin embargo Solís se metió en la pelea con fuerza y casi empata a Araya, pero vamos a esperar la segunda vuelta, a ver qué pasa”, dijo el diputado sandinista.

 

Caso Nicaragua

En Nicaragua recientemente la Asamblea Nacional aprobó una reforma parcial a la Constitución Política, en la que elimina la segunda vuelta electoral. La modificación a la Carta Magna también suprime el porcentaje (35%) de los votos para ser electo presidente y lo reemplaza por una mayoría relativa.