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El Presidente de la República, Daniel Ortega, inauguró anoche la estatua en honor al General Augusto C. Sandino, en las afueras del estadio nacional “Rigoberto López Pérez”, sobre el mismo pedestal en el que el dictador Anastasio Somoza García erigió su monumento en 1954, mismo que fue derivado el 20 de julio de 1979, cuando triunfó la Revolución.

Durante su discurso, Ortega hizo un repaso histórico acerca del origen del monumento y recordó su llega a la capital, luego de emigrar junto a su familia del municipio de La Libertad, Chontales.

El presidente Ortega y la primera dama, Rosario Murillo, se hicieron acompañar por familiares descendientes del General Sandino y, como invitado especial, tuvieron a su lado a Edén Pastora. La nieta del General de Hombres Libres, Blanca Segovia Sandino, no pudo estar presente porque se encuentra mal de salud, según informó Ortega.

“Damos por inaugurada esta obra, que es fruto del trabajo de los obreros que aquellos años fueron colocando las piedras para que se levantará el monumento. Estamos inaugurando este monumento a nuestro General Sandino y se lo entregamos a la juventud nicaragüense”, afirmó Ortega.

Del autor de la obra en honor a Sandino, el mandatario apenas atinó a decir que es el escultor William Castellón, “un escultor que no es muy conocido, pero es un escultor del pueblo”, dijo.

De Somoza a Sandino
Se desconoce cuánto es el costo de la obra y la única información revelada es que fue ejecutada con fondos de la Presidencia de la República.

A falta de más datos sobre la nueva escultura, Ortega continuó su repaso histórico atacando al “tirano Somoza García”.

“El 27 de mayo de 1954 se inauguró la estatua y el que estaba en la estatua era el tirano, y el que inauguró la obra fue el tirano… El tirano ni siquiera esperó su muerte, erigió un monumento a la ignominia, a la vergüenza, porque no era más que la expresión de la ocupación yanqui en nuestro pueblo”, dijo Ortega.

Del “caballo de Somoza” se cree que originalmente correspondía al dictador italiano Benito Mussolini, y luego comprada por el dictador, quien la colocó frente al Estadio Nacional, alrededor de una fuente luminosa. Esa fuente fue reactivada por el actual gobierno sandinista.