Jorge Eduardo Arellano
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El Consejo de Expertos Electorales en América Latina, Ceela, único observador internacional invitado por el Consejo Supremo Electoral, CSE, para los próximos comicios municipales, es desconocido entre grupos de observación, aseguró Rafael Roncagliolo, jefe para la Región Andina del Instituto Internacional de Democracia y Asistencia Electoral, IDEA.

Roncagliolo, quien tiene una vasta experiencia en observación electoral y ha trabajado para la Organización de Estados Americanos, OEA, y es fundador del grupo observador peruano Acción Civil Transparencia de Perú, considera que la legitimidad de un observador está dada por el peso moral y la trayectoria de quien emite el informe.

“(Al Ceela) yo no le conozco trayectoria, yo no lo conozco y llevo años en esto, perece que es un grupo de personas, pero quiero decir que es desconocido”, dijo Roncagliolo.

¿Quién tiene la autoridad moral?
Ante la posibilidad de que hayan dos informes de dos observadores diferentes como es el caso de Nicaragua con Ética y Transparencia y el Ceela, Roncagliolo afirmó que la legitimidad de la elección y del informe dependerá de quien emita la información, porque si no tiene ninguna trayectoria no tendrá ninguna autoridad.

“Yo recuerdo la elección de Alberto Fugimori en 2000 (en Perú) que inventaron un grupo de observación del Parlamento Andino que dijo que las elecciones habían sido perfectas cuando todos los otros observadores nacionales e internacionales decían que las elecciones no fueron aceptables, el hecho de que hubiera un grupo que dijera que las elecciones fueran buenas, no cambia la legitimidad, que no está dada por un documento sino por la autoridad de quien las emite”, señaló Roncagliolo.

Observación electoral nació sin autorización
Este año ante la negativa del CSE para autorizar observadores nacionales, el grupo cívico Ética y Transparencia anunció que observará desde afuera de las JRV. En ese sentido, su director ejecutivo, Roberto Courtney, consideró que la legitimidad de su organización se la dieron los partidos, las iglesias y otros organismos de la sociedad civil que demandaron su participación en el proceso electoral.

Roncagliolo recordó que la primera observación electoral en la época contemporánea se dio en Filipinas, ante la desconfianza generada por el tribunal electoral, y fue sin acreditación. Igual suerte tuvo el primer grupo observador latinoamericano que nació en Chile en el último gobierno del dictador Augusto Pinochet. Según el experto la primera observación acreditada se dio en Panamá, dirigida por la Comisión de Paz y Justicia de la iglesia católica.