Jorge Eduardo Arellano
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Alexis Argüello

Un campeón sin discurso
Con los puños en alto, el afamado campeón mundial de boxeo que se metió a la política y llegó a ser protegido del presidente Daniel Ortega, recorrerá la capital seguido de una multitud rojinegra que le impide alzar la voz.

Alexis Argüello habla poco. Muchos electores consideran que es mejor con los puños. Saben de lo que hablan, pues el candidato sandinista y ex vicealcalde de la capital es tricampeón mundial de boxeo. El “Flaco Explosivo”, le decían. Ahora, de político, no le han puesto calificativo alguno, pero pocos creen que tendrá triunfos parecidos como en su época dorada.

José, el vendedor de frescos, se queja porque no puede conversar con el “Campeón”, como llama a Argüello el mismo presidente Ortega. “Es que sabe, él es bueno para volar ‘vergazos’ nomás”, me dice el señor, bajito de estatura y de ideología sandinista según dice, que esta tarde de octubre se quedó parado viendo la caravana del Frente Sandinista.

Cómo llegó al FSLN
Argüello llegó al Frente Sandinista como aliado en la Convergencia Nacional, y resultó electo candidato a vicealcalde de Managua en las elecciones municipales pasadas. Después de tantos rumores de que sería el bendecido por el presidente Ortega, quien lo lleva a gran parte de las actividades públicas, el Congreso de ese partido lo proclamó candidato a alcalde de Managua, la plaza más importante del país.

De sonrisa fácil y platicón, el candidato del FSLN está siempre acuerpado de un equipo de asesores que casi siempre le impiden platicar con los periodistas. Dicho equipo está dirigido por la primera dama y coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo,
Según la encuesta de intención de votos realizada por la Universidad Centroamericana (UCA) a finales de octubre, Argüello perdería las elecciones municipales con un margen de diez votos detrás del candidato liberal Eduardo Montealegre. Otras encuestas dan perdedor a Argüello, pero con un margen más pequeño.

Arguello, de 54 años, ha prometido de todo a los electores de Managua, desde hacer de la capital una ciudad donde sus ciudadanos puedan pasear; hasta un centro súper moderno, que incluiría tren eléctrico, y la construcción de todas las entidades gubernamentales nuevas.


Eduardo Montealegre
El candidato que quiso ser presidente
Del otro lado, está un candidato liberal con vasta experiencia gubernamental y financiera, que besa niñas y sonríe a sus conciudadanos, pero que no sabe cuánto vale el pasaje del bus en la capital, y que se unió a sus antiguos correligionarios pensando en “derrotar a Ortega”.

Montealegre, de 53 años y con estudios en Estados Unidos, fue funcionario durante los gobiernos de Arnoldo Alemán y de Enrique Bolaños. Fue considerado novato en política, pero ahora, ya más diestro en estas artes, recorre las calles en busca de votos, y hasta se sube en los buses de transporte colectivo.

Esta tarde, el candidato a alcalde que quiso ser presidente recorrerá Managua temiendo encontrarse con sus contrincantes. Él jura que su sueño de ser alcalde está fundamentando en un deseo de hacerle bien a la patria, y que de ganar no utilizará de trampolín la comuna.

Su discurso está centrado en contrariar al presidente Daniel Ortega y en resaltar las políticas que considera “autoritarias y dictatoriales”.

La mayoría de las encuestas lo dan como ganador de la Alcaldía de Managua. Su plan de gobierno, entre otras cosas, contempla la contratación de más de mil policías para reforzar la seguridad de Managua, reforestar la cuenca sur del municipio e instalar medidores para contar el consumo real de energía.

Acusado de burgués, llamado despectivamente “banquero”, y con una patrimonio de un poco más de cinco millones de dólares, Montealegre está siendo acusado por la Fiscalía General de la República por su actuación durante la renegociación de los Certificados Negociables de Inversión (Cenis) y por la subasta de los bienes de los bancos quebrados, mientras fue ministro de Hacienda y Crédito Público.

Unido ahora a los liberales del PLC, Montealegre enfrenta una campaña de los medios oficialistas que lo tildan de ladrón y le sacan las diferencias que tuvo con su compañero de fórmula, Enrique Quiñónez.