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El presidente electo de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, prometió este miércoles que su gobierno, que se instala el 1 de junio, tendrá como consigna la austeridad y adelantó que no usará la ostentosa residencia presidencial.

"Vamos a trabajar por crear esa cultura de austeridad en toda la estructura ministerial y además en las secretarías y también en las (instituciones) autónomas)", declaró Sánchez Cerén al dar a conocer los nombres de varios ministros que le acompañarán en su gestión de cinco años.

Como parte de esa "filosofía de gobierno", Sánchez anunció que no utilizará la residencial utilizada por los gobernantes salvadoreños desde 1960.

"Mi residencia va a ser la personal, donde he vivido todos estos años", destacó el mandatario electo, quien reemplazará en el cargo al presidente Mauricio Funes, ambos electos por el izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Sánchez vive en la colonia Layco, en el norte de San Salvador, que es una zona de clase media, habitada por empleados públicos, oficinistas, maestros y pequeños empresarios, entre otros.

El mandatario ya había anunciado que el ministro de relaciones exteriores será Hugo Martínez, quien ya se había desempeñado en el cargo entre 2009 y 2013.

Además anunció que el actual ministro de Defensa David Munguía, seguirá en el cargo durante su administración.

Todos los ministros que serán juramentados el 1 de junio, según Sánchez Cerén, "están claros que tienen que cumplir una misión de fortalecer la cultura de transparencia, austeridad, de racionalidad del gasto y de disciplina del gasto".

El futuro mandatario comentó que será el Estado Mayor Presidencial el que se encargará de su seguridad, la cual -dijo- deberá actuar con respeto hacia los ciudadanos y evitar "en lo más posible" que sus operativos generen "dificultades" a la población en sus desplazamientos.

Sánchez Cerén, de 69 años, será el primer exguerrillero en llegar al poder en este país y el cuarto en América Latina, después del nicaragüense Daniel Ortega, el uruguayo José Mujica y la brasileña Dilma Rousseff.