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Don Saturnino Sánchez es ciego y no pudo votar. Sánchez, de 59 años, quiso ejercer ayer su derecho al voto, acompañado de un niño, en la Junta Receptora de Votos (JRV) número 1011, pero dos fiscales se lo impidieron aduciendo “que no le correspondía esa JRV”.

El señor, con su cédula en mano, explicó que desde hace más de 15 días está refugiado en la Escuela San Sebastián, de Managua, junto a una amiga, “porque el barrio se nos llenó de agua, y venimos a parar aquí, yo no he podido salir (del centro), soy ciego”, mencionó.

Pero los fiscales insistieron: “No puede, la Ley lo impide porque no es su Distrito”. Él, conmocionado, comentó: “Entiendo eso, pero quería votar porque es un deber ciudadano, ésta es la primera vez que me quedaré sin hacerlo…, ni modo”, refirió.

De acuerdo con la cédula de Sánchez, a él le correspondía votar en el barrio “Isaías Gómez”, en el Distrito Cinco de Managua. Sin embargo, se le hizo imposible movilizarse, pues “aquí ando con este niño (un menor que aparentaba unos ocho años) y ni siquiera tengo una persona de confianza que me acompañe a votar hasta allá (al Distrito)”, reiteró, tras señalar que desconocía la disposición del Consejo Supremo Electoral (CSE) relacionada a que los invidentes podían votar sin acompañamiento.

“¡A como pudieron..!”

Yana Trujillo, de la Red de Mujeres con Discapacidad de Nicaragua, mencionó que los discapacitados votaron “a como pudieron”. “Claro, no se sabe cuántos lo hicieron, pero sí vimos a discapacitados votando, y vimos que se nos priorizó en las JRV”, aclaró.

Erick Chacón, de la Fundación para el Progreso de Personas Ciegas de Costa Rica, destacó que en Nicaragua se calculan más de 100 mil discapacitados. Es decir, 30 mil más de los que se cuantifican en territorio tico.

“Y la experiencia nos dice que no todos votan, sobre todo cuando es la primera vez que lo pueden hacer sin acompañamiento. De cualquier forma, es un gran paso que ya en Nicaragua lo puedan hacer, y eso hay que celebrarlo”, apuntó. El activista de Derechos Humanos en Centroamérica, Alberto Cabezas, también coincidió en eso.

No votaron por miedo al robo
Algunas ciudadanas damnificadas no asistieron a las urnas por no dejar sus enseres solos. “¿Cómo vamos a ir? ¿Quién nos va a cuidar las cosas? Estamos solas, yo no puedo moverme hasta Ciudad Sandino y dejar todo esto (la ropa, colchones y trastes) solo, no podemos perder lo poco que tenemos”, explicó María Vanegas, refugiada de la Escuela San Sebastián, al preguntársele por qué no votó.

Eugenia López, del barrio Manchester, y quien desde hace 21 días permanece en la Escuela “Pedro Joaquín Chamorro”, de Managua, tampoco votó. “Aquí estamos siete familias. Yo comparto el aula con otra gente, y, además, tengo siete hijos que tengo que ver”, justificó. Aunque refirió que todo marchó en orden: “Nos dieron comida y no nos molestaron”, afirmó.