Jorge Eduardo Arellano
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¿Dónde está el presidente Daniel Ortega en momentos cuando el país se encuentra polarizado y acechado por la violencia? No se sabe de él desde la tarde del nueve de noviembre, cuando votó. Sólo de sus simpatizantes, quienes dicen defender el voto del FSLN bloqueando las carreteras e impidiendo violentamente marchas opositoras.

El general en retiro y ahora diputado suplente opositor, Hugo Torres, explica así la ausencia del mandatario: “Ortega le deja a sus súbditos el trabajo sucio para aparecer como el componedor, para vender una imagen de conciliador”.

A juicio de Torres, el presidente Ortega es quien lidera directamente los múltiples disturbios que grupos identificados como del Frente Sandinistas han hecho principalmente en Managua y León, donde impidieron la realización de dos marchas, ambas denominadas “Todos contra el fraude”.

Nadie lo sabe
En el Consejo de Comunicación y Ciudadanía, la instancia gubernamental que hace de vocería, no saben responder dónde está el mandatario, cuya presencia está prevista el 26 de este mes en Caracas, donde se dará una reunión de “presidentes antiimperialistas” y se analizará la forma como servir mejor a sus ciudadanos y los alcances de la crisis financiera mundial.

Hasta la hora de cierre de la Sección Política, el presidente Ortega no había aparecido. Distintas versiones hablaban de que se presentaría al Consejo Supremo Electoral, CSE.

En los últimos días grupos leales a Ortega, armados con palos, tubos y hasta cuchillos, se han apostado en puntos claves de acceso a Managua para impedir que los opositores marchen. Funcionarios del gobierno han liderado las protestas en las rotondas, que subieron de tono el martes pasado, cuando la manifestación encabezada por el candidato liberal a la Alcaldía de Managua, Eduardo Montealegre, se suspendió a última hora porque estaba rodeada.

“Esa es la forma típica de operar de Ortega, encandila las cosas, azuza la violencia, escala la confrontación, para tratar de negociar al borde del precipicio, al borde del caos, eso para sacar ventajas”, continúa Torres.

Poco qué negociar
Sin embargo, Ortega esta vez no tendría mucho que negociar, pues según los resultados preliminares del Consejo Supremo Electoral, el FSLN ganó 96 alcaldías, entre ellas plazas importantes como León y Managua, donde la oposición asegura que hubo fraude y reclama como suyas.

“Ortega tendrá que chocar contra sus narices. Él tendrá que darse cuenta que los costos son mayores que los beneficios”, expresó el diputado liberal José Pallais.

Solución fácil
Según Torres, el motivo de los disturbios es evitar el recuento de los votos. “Este problema se podría solucionar de la manera más sencilla: sentándose la oposición, el Consejo Supremo Electoral, cada quien con las actas, haciendo público el recuento, confrontar datos de un sector y de otro, pero como ellos saben que eso los expondría ante la opinión pública nacional e internacional como los causantes de este fabuloso fraude, no lo hacen y se empecinan en imponer por la fuerza unos resultados que no son el reflejo de la voluntad popular”.

Apología del delito
Lo más grave de la actual situación -–dice Torres-- es que los grupos oficialistas “le han dado carácter oficial a los grupos más violentos de la sociedad: las pandillas”.

“El hecho de inculcar que tienen las manos libres para agredir, a la vista y paciencia de la misma Policía, les está diciendo que pueden actuar. El dispositivo del martes fue debidamente organizado y dirigido, todo estaba coordinado”, insistió Torres.