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El presidente Daniel Ortega sigue sin dar la cara. Ayer, cientos de orteguitas, acarreados de diferentes departamentos y municipios del país, se quedaron esperando al mandatario en el Centro de Cómputos del Consejo Supremo Electoral, CSE, ubicado a la par del centro comercial Metrocentro. Sin embargo, Ortega brilló por su ausencia.

Gente humilde de anchos sombreros y botas de cuero, mujeres de trenzas largas y muchachos con pasamontañas improvisados, se apostaron frente a Plaza el Sol. Desde el puente aéreo, desde la rotonda Rubén Darío, mejor conocida como Metrocentro, desde todos lados, se divisaba el mar de gente ondeando banderas rojinegras.

Aunque nunca se anunció desde la tarima principal que el Presidente de Nicaragua haría presencia esa tarde, las personas lo esperaban, porque les habían dicho que llegaría.

Una senil pareja matrimonial, doña Otilia y su esposo Adrián Jarquín, se unió a los habitantes de su poblado del empalme de Boaco para abordar un bus que los llevaría a Managua. Los seguidores de Ortega sacaron a relucir lo que mejor saben utilizar: los morteros.

Cuarezma dice que Ortega es respetuoso de poderes
“Nos dijeron que estaría el Presidente”, dijo doña Otilia, pero el Presidente no llegó. También trabajadores de las instituciones estatales, como Enacal, que no quisieron hacer públicos sus nombres, fueron sacados de sus labores para llevarlos a escuchar al Presidente.

En su lugar, y justificándolo, habló su el secretario político, Edgardo Cuarezma, quien dijo que el presidente Daniel Ortega es muy respetuoso y no va intervenir en los asuntos de un poder autónomo como lo es el Consejo Supremo Electoral, CSE.

Cuarezma también anunció que en lo que resta de la semana estarán viniendo delegaciones del interior del país para presionar al CSE para que publique los resultados de las elecciones municipales.